Mendoza busca definir una nueva hoja de ruta para atraer inversiones, generar empleo y fortalecer su economía

La provincia enfrenta el desafío de transformar sus capacidades productivas en nuevas oportunidades de crecimiento.

ECONOMÍA

11/6/20264 min read

Una propuesta elaborada por especialistas plantea 11 ejes estratégicos que incluyen reducción de impuestos, impulso a la inversión privada, minería, energía, exportaciones, infraestructura y capacitación laboral. El objetivo es establecer acuerdos que permitan sostener políticas de desarrollo más allá de los cambios políticos.

Mendoza necesita dar un nuevo impulso a su economía y generar condiciones que permitan atraer capitales, ampliar la producción y crear puestos de trabajo de calidad. Con esa perspectiva, la Mesa de Consensos Económicos presentó un documento que reúne propuestas para orientar el desarrollo provincial durante los próximos años.

El trabajo es resultado de tres meses de reuniones entre profesionales y busca establecer una agenda común frente a los principales desafíos económicos. La iniciativa parte de un diagnóstico: aunque la provincia cuenta con instituciones, empresas y capacidades productivas consolidadas, todavía existen obstáculos que limitan su competitividad y el crecimiento de distintos sectores.

Uno de los puntos centrales es preservar el equilibrio de las cuentas públicas y avanzar hacia una nueva etapa de reformas. Entre 2015 y 2026, Mendoza redujo el gasto público provincial en aproximadamente cinco puntos del Producto Bruto Geográfico y disminuyó cerca del 41% su deuda pública medida en dólares. También avanzó en la reducción de impuestos provinciales, particularmente Ingresos Brutos y Sellos.

Sin embargo, la propuesta considera que ahora es necesario profundizar esas transformaciones mediante una revisión más eficiente del gasto, la simplificación administrativa y la eliminación de trámites y estructuras que generan costos innecesarios. También plantea revisar los mecanismos de distribución de recursos entre la Provincia y los municipios para incentivar una mejor administración.

Otro de los grandes desafíos es conseguir que la inversión privada se convierta en el principal motor de la próxima etapa económica. Para ello, se propone desarrollar una estrategia activa de promoción que permita identificar potenciales inversores, presentar proyectos concretos y ofrecer acompañamiento durante los procesos de radicación empresarial. La intención es posicionar a Mendoza como una provincia confiable, competitiva y con reglas previsibles.

En ese camino, el documento pone especial atención en el denominado «costo Mendoza», que no depende únicamente de la presión impositiva, sino también de los gastos de transporte, energía, financiamiento, regulaciones y tiempos administrativos. Entre las alternativas planteadas aparecen la digitalización de trámites, la incorporación de inteligencia artificial a la gestión pública y la creación de indicadores que permitan medir periódicamente los obstáculos que enfrentan las empresas.

La diversificación productiva constituye otro de los ejes fundamentales. El diagnóstico reconoce que la economía mendocina atraviesa diferentes realidades: mientras algunas actividades presentan importantes posibilidades de expansión, otras necesitan mejorar su productividad y varias enfrentan procesos de reconversión. Minería, energía, servicios tecnológicos, agroindustria, ganadería, turismo y logística aparecen entre los sectores con mayor potencial, sin dejar de lado las dificultades que atraviesan actividades tradicionales como la vitivinicultura.

En particular, se destaca la oportunidad que representan los futuros desarrollos mineros y la integración de Mendoza con Vaca Muerta. El proyecto PSJ Cobre Mendocino contempla una inversión estimada en 891 millones de dólares y una producción proyectada de 40.000 toneladas anuales de cobre. Además, un escenario de desarrollo de distintos proyectos mineros podría movilizar inversiones por unos 12.700 millones de dólares y generar miles de empleos directos e indirectos.

Para aprovechar esas oportunidades, la propuesta sostiene que las grandes inversiones deben integrarse con el entramado económico local. Esto implica preparar empresas mendocinas para convertirse en proveedoras de bienes y servicios, capacitar trabajadores y desarrollar infraestructura que permita aprovechar los beneficios de esas actividades más allá de los proyectos individuales.

La infraestructura estratégica también ocupa un lugar destacado. Entre las iniciativas mencionadas figuran el Paso Las Leñas, las conexiones ferroviarias y logísticas, los corredores hacia Chile y el Pacífico y las obras vinculadas con el desarrollo energético y minero. El planteo es contar con proyectos técnicamente preparados y con estudios de factibilidad para acceder a financiamiento nacional, internacional y privado cuando surjan las oportunidades.

En materia financiera, se propone ampliar las herramientas de crédito para las pequeñas y medianas empresas. La idea es avanzar desde los tradicionales subsidios de tasas hacia fondos de garantías que permitan reducir riesgos y movilizar mayores recursos del sistema financiero privado. También se plantea estudiar un fondo anticíclico y de desarrollo que pueda nutrirse parcialmente de regalías provenientes de recursos no renovables.

El empleo y la formación laboral aparecen como otra prioridad. La transformación tecnológica y la incorporación de inteligencia artificial modificarán las demandas del mercado de trabajo, por lo que se considera necesario vincular la capacitación con las necesidades reales de las empresas. La propuesta contempla una mayor articulación entre el Estado, universidades, institutos técnicos y cámaras empresariales, además de evaluar los resultados de los programas de inserción laboral en función de los puestos efectivamente conseguidos y su continuidad.

La internacionalización de la economía es otro de los objetivos. Mendoza exportó bienes por 1.538 millones de dólares durante 2025, una cifra inferior al máximo histórico de 1.806 millones registrado en 2012. Su participación en las exportaciones nacionales también retrocedió al 1,8%. Frente a ese escenario, se propone fortalecer la promoción comercial, facilitar el acceso de las pymes a nuevos mercados y diversificar la oferta exportadora provincial.

El documento también destaca la necesidad de mejorar la información económica disponible para tomar decisiones, fortalecer los sistemas estadísticos y desarrollar herramientas que permitan conocer con mayor precisión la situación de cada sector productivo y departamento. A esto se suma una cuestión estratégica para Mendoza: el agua y el cuidado ambiental. La planificación de nuevas inversiones deberá contemplar desde el inicio la disponibilidad hídrica, la infraestructura necesaria, la eficiencia en el uso del recurso y el cumplimiento de estándares ambientales.

La propuesta concluye con una idea central: Mendoza no necesita comenzar desde cero, sino aprovechar mejor las capacidades que ya construyó y coordinar sus recursos para alcanzar resultados concretos. Para ello, plantea trabajar simultáneamente sobre las necesidades económicas inmediatas y los grandes proyectos que pueden modificar el perfil productivo provincial durante las próximas décadas.

El desafío será transformar estos acuerdos en verdaderas políticas de Estado, con responsabilidades definidas, recursos asignados, plazos de ejecución e indicadores que permitan medir sus resultados. La intención es que el desarrollo económico de Mendoza no dependa exclusivamente de los gobiernos de turno, sino de una estrategia compartida y sostenida en el tiempo.