Mendoza acelera la emergencia climática ante la llegada de El Niño: el proyecto vuelve a Diputados
La posibilidad de que el fenómeno climático de El Niño incremente los riesgos hidrometeorológicos en Mendoza llevó al Gobierno provincial a impulsar una declaración de emergencia destinada a mejorar la capacidad de prevención y respuesta ante eventuales contingencias
SOCIEDAD
10/21/20266 min read


La iniciativa busca agilizar obras hidráulicas, reforzar los sistemas de alerta temprana y coordinar acciones entre la Provincia y los municipios frente al riesgo de lluvias intensas, crecidas e inundaciones. El Senado aprobó modificaciones al texto original luego de una negociación entre el oficialismo y sectores de la oposición, por lo que la propuesta deberá regresar a la Cámara baja para completar su tratamiento legislativo.
La posibilidad de que el fenómeno climático de El Niño incremente los riesgos hidrometeorológicos en Mendoza llevó al Gobierno provincial a impulsar una declaración de emergencia destinada a mejorar la capacidad de prevención y respuesta ante eventuales contingencias. Sin embargo, el tratamiento legislativo estuvo atravesado por diferencias políticas y cuestionamientos sobre el procedimiento elegido para debatir la iniciativa.
Este martes, el oficialismo consiguió los votos necesarios para tratar el proyecto sobre tablas en el Senado, pese a que no figuraba en el temario acordado y no había pasado previamente por las comisiones correspondientes. Tras un extenso cuarto intermedio y la incorporación de modificaciones reclamadas por la oposición, se alcanzó un acuerdo que permitió avanzar con la propuesta.
Los cambios introducidos impiden que la sanción quede definitivamente concluida en esta instancia: el texto deberá volver a la Cámara de Diputados, donde se analizarán las modificaciones antes de completar el recorrido parlamentario.
Más allá de las diferencias políticas, la discusión pone sobre la mesa un desafío central para Mendoza: anticiparse a los eventos climáticos extremos mediante infraestructura adecuada, información confiable y una respuesta coordinada entre los organismos públicos.
Qué cambia con la declaración de emergencia
El proyecto establece una emergencia por riesgo hidrometeorológico y climático durante 180 días corridos, con posibilidad de prorrogarla por otro período igual mediante un decreto fundado. La medida está orientada a fortalecer las tareas preventivas y acelerar las intervenciones necesarias ante posibles contingencias durante la temporada 2026-2027.
Entre las principales herramientas previstas se encuentran:
Obras hidráulicas y de drenaje: agilizar trabajos destinados a reducir el riesgo de inundaciones, desbordes y acumulaciones de agua.
Mantenimiento de cauces y canales: realizar tareas de limpieza, adecuación y recuperación de la capacidad de conducción del agua.
Intervenciones en caminos e infraestructura: acelerar reparaciones y obras preventivas en sectores que puedan resultar afectados por lluvias intensas o crecidas.
Sistemas de monitoreo y alerta temprana: ampliar la vigilancia de los fenómenos hidrometeorológicos y mejorar el intercambio de información entre los organismos responsables.
Coordinación institucional: articular las acciones del Gobierno provincial, los municipios, el Departamento General de Irrigación y los prestadores de servicios públicos.
La iniciativa también contempla mecanismos excepcionales de contratación para ejecutar trabajos urgentes. Su aplicación deberá estar vinculada con las necesidades de la emergencia y sujeta a criterios de razonabilidad, eficiencia, publicidad, transparencia y control, de acuerdo con los alcances establecidos en la normativa.
La eficacia de estas herramientas dependerá no solamente de su aprobación, sino también de la capacidad para identificar las zonas de mayor exposición, establecer prioridades y ejecutar las obras antes de que se produzcan los eventos más peligrosos.
El Niño: qué dice la ciencia y por qué preocupa a Mendoza
El Niño forma parte del fenómeno climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un patrón natural de variabilidad climática relacionado con el calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y los cambios en la circulación atmosférica.
Estas alteraciones modifican la distribución de las precipitaciones y las temperaturas en distintas regiones del planeta. Sin embargo, sus efectos no son uniformes: dependen de la intensidad y duración del episodio, de la época del año y de la interacción con otros sistemas climáticos. Por eso, la presencia de El Niño aumenta determinados riesgos, pero no permite afirmar que todas las regiones tendrán necesariamente lluvias extraordinarias o inundaciones.
La Organización Meteorológica Mundial informó en septiembre de 2026 que El Niño se encontraba establecido y que se esperaba un fortalecimiento durante los meses siguientes, con una probabilidad cercana al 100% de persistencia hasta comienzos de 2027. El organismo advirtió que el episodio podía alterar significativamente los patrones de lluvia y temperatura, elevando los riesgos de inundaciones, sequías y calor extremo según la región.
En Mendoza, la preparación requiere considerar características geográficas e hidrológicas particulares. Las tormentas intensas pueden generar escorrentías rápidas en zonas urbanas y rurales, mientras que las crecidas aluvionales pueden transportar grandes cantidades de agua, sedimentos y materiales sólidos desde áreas de montaña hacia sectores poblados o productivos.
A esto se suma la dinámica de la cordillera: las precipitaciones níveas, la acumulación de nieve y los procesos de deshielo pueden modificar los aportes de agua a los cauces. Estos factores deben evaluarse en conjunto, aunque sus efectos dependen de las condiciones meteorológicas e hidrológicas de cada cuenca. La Dirección de Hidráulica de Mendoza ya había informado sobre trabajos preventivos en cauces, defensas, ríos y drenajes ante el escenario previsto para esta temporada.
Por ese motivo, los especialistas distinguen entre un pronóstico climático estacional y un pronóstico meteorológico de corto plazo. El primero permite estimar tendencias y probabilidades para los meses siguientes; el segundo resulta necesario para anticipar una tormenta específica, su intensidad, su localización y sus posibles consecuencias.
Esta diferencia es fundamental: la prevención no consiste en esperar una predicción exacta de cada evento, sino en reducir la vulnerabilidad antes de que ocurra.
Alertas tempranas, infraestructura y planificación territorial
La experiencia internacional en gestión del riesgo climático señala que los sistemas de alerta temprana son más eficaces cuando integran observaciones meteorológicas, monitoreo hidrológico, comunicación accesible y protocolos de actuación claramente definidos.
No alcanza con detectar una tormenta o emitir una advertencia. La información debe llegar a tiempo a la población, a los equipos de emergencia, a los municipios y a los responsables de la infraestructura. También deben existir procedimientos para restringir accesos peligrosos, asistir a las personas expuestas y movilizar recursos cuando sea necesario. La Organización Meteorológica Mundial destaca que los pronósticos científicos y las alertas anticipadas permiten organizar medidas de protección antes de que los peligros se conviertan en desastres.
En una provincia como Mendoza, este enfoque requiere mantener despejados los cauces y drenajes, revisar las defensas aluvionales, identificar los puntos de anegamiento recurrente y controlar las condiciones de puentes, caminos y otras infraestructuras vulnerables.
También resulta relevante incorporar la planificación territorial. La ocupación de áreas expuestas a inundaciones o aluviones puede incrementar los daños, incluso cuando existen obras de defensa. Por eso, las intervenciones hidráulicas deben complementarse con mapas de riesgo actualizados, controles sobre el uso del suelo y mecanismos de comunicación con las comunidades.
En el sur provincial, incluido San Rafael, el seguimiento de las condiciones locales y de las cuencas resulta especialmente importante para organizar las tareas preventivas y definir protocolos de respuesta adaptados a cada zona.
Multas más elevadas por arrojar residuos durante la emergencia
El paquete de medidas se vincula también con cambios en el régimen contravencional de Mendoza para sancionar las conductas que agravan los riesgos durante episodios climáticos adversos.
La modificación del artículo 127 del Código Contravencional, mencionada en los antecedentes de la iniciativa, contempla la duplicación de las sanciones por arrojar o acumular residuos en espacios públicos y cauces de agua durante alertas, emergencias o estados de catástrofe.
Las multas previstas para esas infracciones se ubican entre $1.200.000 y $2.400.000, según el texto suministrado. También se contemplan posibles sanciones de arresto y tareas comunitarias de limpieza como forma de reparación del daño ocasionado.
La disposición apunta a desalentar la acumulación de escombros, malezas, aguas servidas, metales y otros materiales que pueden obstruir desagües o interferir con el escurrimiento del agua.
Aunque la basura no explica por sí sola las inundaciones o los aluviones, la obstrucción de canales, alcantarillas y drenajes puede agravar las consecuencias de las precipitaciones intensas. De allí la importancia de combinar las sanciones con tareas de limpieza, mantenimiento y concientización ciudadana.
Un desafío que va más allá de la aprobación legislativa
La declaración de emergencia busca dotar al Estado provincial de herramientas para actuar con mayor rapidez ante un escenario climático que exige preparación. Pero el alcance real de la medida se evaluará por su capacidad para traducirse en obras ejecutadas, sistemas de alerta operativos, coordinación entre organismos y protección efectiva de la población.
La evidencia científica advierte que un episodio intenso de El Niño puede alterar los patrones climáticos y aumentar determinados riesgos, aunque no determina por sí mismo dónde, cuándo ni con qué magnitud se producirán los fenómenos extremos.
En consecuencia, la estrategia de Mendoza deberá apoyarse en información actualizada, evaluaciones específicas de cada cuenca y decisiones preventivas sostenidas. La emergencia puede facilitar la respuesta administrativa, pero no reemplaza la planificación ni el mantenimiento permanente de la infraestructura.
Mientras el proyecto regresa a Diputados para completar su tratamiento, el desafío inmediato consiste en aprovechar el tiempo disponible para reducir los puntos vulnerables y preparar una respuesta coordinada ante posibles contingencias durante la temporada de lluvias y crecidas.
Fuentes científicas de referencia: Organización Meteorológica Mundial — actualización sobre El Niño de septiembre de 2026 y explicación científica del fenómeno ENOS
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