Le Moulin de la Galette - Por: .Beatriz Genchi
El Moulin Rouge de 1900 no era lo que ves en las postales, era un burdel, un circo, una taberna y el museo del arte moderno, todo a la vez.
CULTURA
10/21/20263 min read


En la historia de hoy hay como dos molinos en uno. Y tan importante una bifurcación como otra y por los que tengo una especial debilidad.
El Moulin Rouge de 1900 no era lo que ves en las postales, era un burdel, un circo, una taberna y el museo del arte moderno, todo a la vez.
París, 1889, Montmartre todavía es un pueblo de molinos y viñedos que acaban de anexar a la ciudad, dos empresarios, Joseph Oller y Charles Zidler, compran un descampado en el Boulevard de Clichy y levantan un molino rojo, falso, con aspas que giran, iluminado con luz eléctrica, algo que nadie ha visto, lo abren el 6 de octubre de 1889, la misma semana que la Torre Eiffel.
Adentro no hay glamour, hay aserrín en el suelo, espejos, 1.500 mesas, y un olor a absenta, cerveza y sudor, entras y ves 300 bailarinas, pero no como las de hoy, faldas larguísimas con 20 metros de tela, enaguas, calzones partidos por el medio, porque sí, el truco era ese, cuando hacían el gran écart, la apertura de piernas en el aire, enseñaban todo, por eso el French Cancan no se llamaba Cancan, se llamaba quadrille naturaliste, baile realista de la naturaleza.
La reina era Louise Weber, La Goulue, la Glotona, porque se bebía las copas de los clientes de un trago, lavandera de 16 años que entra bailando y se vuelve la mujer más famosa de París. Del otro lado, Jane Avril, La Mélinite, flaca, nerviosa, epiléptica, baila como poseída, no sonríe nunca, y por eso la adoran los pintores, en una mesa siempre está él, Henri de Toulouse-Lautrec, aristócrata de 1,52m, con las piernas rotas de niño, que vive en el Moulin, dibuja en las mesas, pinta los carteles que inventan la publicidad moderna, gracias a él sabemos cómo era, porque nadie más se atrevía a entrar con cuaderno.
En los reservados, los príncipes de Gales, Eduardo VII, pintores como Picasso, que llega en 1900 con 19 años y se enamora, banqueros y obreros en la misma mesa, eso era lo revolucionario, en el Moulin Rouge no había clases, solo noche.
El secreto, en 1900 ya no existe el Cancan original, La Goulue se ha ido en 1895 porque Zidler la despide por ser demasiado famosa, se vuelve domadora de fieras, acaba vendiendo maní en la calle, el Moulin se vuelve opereta, en 1903 meten a Mistinguett, con las piernas aseguradas por 500.000 francos, en 1915 se incendia, se quema todo, lo que ves hoy es una reconstrucción de 1921, más limpia, más turística.
El verdadero Moulin Rouge duró 15 años, de 1889 a 1904, y fue el primer club nocturno del mundo moderno, donde el arte dejó de estar en el Louvre y se fue al cabaret, donde la mujer dejó de ser musa y se volvió empresaria de su cuerpo, donde París inventó la idea de que la noche podía ser arte.
Vincent van Gogh pintó una serie de cuadros sobre este molino alrededor de 1886-1887 cuando vivía en Montmartre junto a su hermano Theo. Uno de esos cuadros originales se encuentra hoy en Argentina, en el Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires y hace apenas unos días pude rememorar emocionada toda esta historia, al tener la obra a mi lado.
La conexión con el Moulin Rouge: Aunque están en el mismo distrito de París y comparten la atmósfera festiva de la época, el Moulin Rouge como ya vimos es un famosísimo cabaret mientras que el Moulin de la Galette es el molino histórico de la parte alta de la colina. Pintores como Renoir y Toulouse-Lautrec retrataron el ambiente de estos molinos solo como la vida nocturna de Montmartre
Le Moulin de la Galette, de Vincent van Gogh, es una de las piezas más visitadas del Museo Nacional de Bellas. Pero no es la fama la causa para detenerme en ella, aun cuando de todas las pinturas que Van Gogh hizo de ese molino de Montmartre, ésta de Buenos Aires sea la que prefiero. No, la causa no es artística, o lo es de una manera impremeditada y lateral.
El Moulin de la Galette no era solo un molino de grano del siglo XVII; funcionaba también como mirador, salón de baile y merendero popular.
A diferencia de sus oscuras obras campesinas de Holanda, esta serie refleja una paleta más clara, pinceladas más sueltas y luminosas, influenciadas por artistas como Monet, Pissarro y Toulouse-Lautrec y también se suponer que estaba viviendo el mismo una etapa más luminosa y clara de su vida.
Mientras otros pintores se centraban en la fiesta y la burguesía del salón de baile, Van Gogh prefirió la perspectiva arquitectónica del molino, el horizonte bajo y la presencia de figuras anónimas y humildes.
Gentileza:
Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora cultural.
Puerto Madryn – Chubut
Pirámide Informativa
Diario digital regional. Periodismo directo y actualidad al instante.
Secciones
Inicio
Política
Sociedad
Economía
Cultura
Ciencia y Tecnología
Contacto
Redacción y Anuncios
prensapiramideinformativa@gmail.com
San Rafael, Mendoza, Argentina.
© 2026 Pirámide Informativa-Cobertura periodística directa, política, economía y comunidad regional.
PERIODISMO REGIONAL INDEPENDIENTE
