La economía no despega: crece la incertidumbre y se debilitan las expectativas

La Argentina atraviesa un escenario de creciente fragilidad económica. La actividad productiva pierde dinamismo, el empleo formal retrocede y los mercados financieros vuelven a mostrar desconfianza.

ECONOMÍA

11/2/20262 min read

La estabilidad macroeconómica, uno de los principales objetivos del Gobierno, todavía no logra traducirse en una recuperación sostenida que alcance al conjunto de la economía.

En agosto, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó apenas un 0,1%, luego de la caída del 2,8% registrada en julio. En términos interanuales, la contracción fue del 1,7%. El dato confirma que el repunte mensual no alcanza para revertir el deterioro acumulado y profundiza las dudas sobre el crecimiento proyectado para 2026.

El panorama adquiere mayor complejidad si se considera que el PBI ya había retrocedido un 0,6% durante el segundo trimestre. Si el tercer trimestre confirma una nueva contracción, la economía ingresará en una recesión técnica, caracterizada por dos períodos consecutivos de caída.

Una recuperación que no llega a la producción ni al consumo

El deterioro también se refleja en el mercado laboral. La pérdida de empleos registrados reduce los ingresos disponibles de las familias y limita la capacidad de recuperación del consumo, una variable fundamental para dinamizar el comercio, los servicios y la industria.

A esto se suma un crédito que todavía no consigue consolidarse como motor de crecimiento. Sin financiamiento accesible y condiciones que incentiven la inversión, las pequeñas y medianas empresas encuentran mayores dificultades para ampliar su producción, incorporar trabajadores y sostener su actividad.

Un dato relevante del INDEC refuerza esta preocupación: en agosto, las ventas de los supermercados a precios constantes cayeron un 3,7% interanual, mientras que el acumulado de los primeros ocho meses registró una baja del 2,8%. El retroceso del consumo evidencia que la recuperación no logra consolidarse en la economía cotidiana.

El riesgo país refleja la desconfianza

El frente financiero tampoco ofrece señales alentadoras. El riesgo país superó los 700 puntos básicos, alejándose de los niveles registrados a mediados de año y encareciendo las perspectivas de acceso al financiamiento internacional.

Si bien el contexto global influye sobre los mercados, la debilidad de los indicadores argentinos revela que los factores internos tienen un peso determinante. La incertidumbre sobre el crecimiento, la inversión y la capacidad de recuperación continúa condicionando las decisiones de los agentes económicos.

La caída de las acciones argentinas en dólares, en contraste con el desempeño de otros mercados de la región, profundiza esta lectura y expone las dificultades para recuperar la confianza.

El desafío de pasar de la estabilidad al crecimiento

El principal interrogante de la economía argentina es cómo transformar el ordenamiento macroeconómico en una mejora concreta de la producción, el empleo y los ingresos.

La estabilización constituye una condición necesaria para el crecimiento, pero no suficiente. Una recuperación sostenible requiere inversión, competitividad, financiamiento, generación de empleo y una demanda interna capaz de acompañar la expansión productiva.

En este escenario, el desafío no consiste únicamente en sostener el equilibrio fiscal y desacelerar la inflación, sino también en construir condiciones que permitan reactivar la economía real.

La Argentina enfrenta una encrucijada: consolidar un modelo que genere crecimiento genuino o prolongar un período de estancamiento cuyos costos sociales y productivos comienzan a hacerse cada vez más visibles.