El Niño se fortalece y anticipan más lluvias, temperaturas más bajas y riesgo de crecidas en Argentina

El episodio de El Niño 2026 mantiene una evolución que genera especial atención entre los especialistas. Los modelos internacionales proyectan que el fenómeno continuará intensificándose y podría alcanzar su máxima expresión entre el final de la primavera y el comienzo del verano.

SOCIEDAD

10/5/20264 min read

El fenómeno climático podría alcanzar durante los próximos meses una intensidad excepcional. Los principales organismos meteorológicos advierten sobre un escenario de precipitaciones superiores a las habituales en distintas regiones del país, temperaturas medias inferiores a los valores normales y posibles crecidas de ríos y arroyos.

El episodio de El Niño 2026 mantiene una evolución que genera especial atención entre los especialistas. Los modelos internacionales proyectan que el fenómeno continuará intensificándose y podría alcanzar su máxima expresión entre el final de la primavera y el comienzo del verano.

El fenómeno aparece, en promedio, cada dos a siete años y se origina por un aumento anormal de la temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial. Esa alteración oceánica repercute sobre los patrones atmosféricos y puede modificar las condiciones climáticas en amplias regiones del planeta.

Un fenómeno que podría marcar un récord

Uno de los principales indicadores utilizados para medir la intensidad de El Niño es el índice Niño 3.4, que registra la anomalía de temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial.

Durante la semana del 16 de septiembre, ese indicador alcanzó los 3 °C por encima de lo normal, según un informe de la Escuela de Clima de Columbia. Los modelos analizados por esa institución coinciden en que las temperaturas del océano continuarán por encima de los valores habituales durante los próximos meses.

En la misma línea, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance una intensidad muy elevada durante el período 2026-2027.

Además, existe un 75% de posibilidades de que entre octubre y diciembre la intensidad del fenómeno supere a la de cualquier otro episodio registrado desde 1950, de acuerdo con el indicador RONI utilizado por la NOAA para separar el efecto específico de El Niño del calentamiento general de los océanos.

Algunas proyecciones incluso ubican a este episodio por encima de los grandes eventos de 1982-1983 y 1997-1998. Sin embargo, los especialistas aclaran que una mayor temperatura del océano no necesariamente significa que las inundaciones serán más graves: el impacto sobre el territorio dependerá fundamentalmente de dónde y cómo se concentren las precipitaciones.

Qué puede ocurrir en Argentina

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipa para el trimestre octubre-diciembre una mayor probabilidad de lluvias por encima de los valores normales en buena parte del centro y este del territorio nacional.

Las regiones con mayores probabilidades incluyen el Litoral, Córdoba, sectores de Cuyo, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.

El comportamiento de las temperaturas también podría verse afectado. Para varias provincias se espera una mayor posibilidad de registrar temperaturas medias inferiores a las habituales, entre ellas Mendoza, San Juan, San Luis, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y el oeste bonaerense.

Los especialistas explican que durante un episodio de El Niño suelen registrarse condiciones más húmedas y lluviosas, acompañadas por temperaturas máximas inferiores a las normales.

También podría disminuir la amplitud térmica, es decir, la diferencia entre las temperaturas mínimas y máximas de una misma jornada. Esto podría traducirse en menos períodos prolongados de calor extremo, especialmente en la zona central y el noreste argentino.

Lluvias por encima de lo normal no significa que llueva todos los días

Los especialistas remarcan que los pronósticos estacionales deben interpretarse con cautela.

Que una región tenga una mayor probabilidad de registrar precipitaciones superiores al promedio no significa necesariamente que las lluvias serán permanentes durante todo el trimestre. El acumulado puede alcanzarse mediante períodos secos intercalados con algunos episodios de precipitaciones muy intensas.

Por ese motivo, uno de los principales riesgos asociados al fenómeno estará relacionado con tormentas fuertes y lluvias concentradas en períodos breves, capaces de generar aumentos rápidos en los caudales.

La atención estará puesta en las crecidas

El comportamiento de las precipitaciones sobre las cuencas hidrográficas será determinante para establecer la magnitud de las posibles crecidas.

Los especialistas analizan distintos escenarios para los próximos meses. Algunos plantean un comportamiento similar al registrado durante 1997-1998, con lluvias superiores a las habituales y crecidas importantes, aunque sin una persistencia extrema.

Un escenario más severo contempla precipitaciones sostenidas sobre distintas cuencas y una posible crecida prolongada, comparable con las condiciones observadas durante 1982-1983.

Por esa razón, el seguimiento de los ríos, las cuencas y las alertas meteorológicas será clave durante el desarrollo del fenómeno.

El Gobierno activó un esquema preventivo

Ante las perspectivas climáticas, el Gobierno nacional puso en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, con participación de provincias y municipios.

La estrategia apunta a fortalecer la coordinación y la preparación ante posibles eventos asociados al fenómeno, especialmente aquellos vinculados con precipitaciones intensas, crecidas e inundaciones.

Desde el ámbito meteorológico recomiendan prestar especial atención a los avisos de corto plazo, alertas oficiales y pronósticos semanales, ya que permitirán determinar con mayor precisión la evolución de cada episodio.

El escenario climático seguirá bajo observación durante los próximos meses, especialmente teniendo en cuenta que, luego de El Niño, suele producirse una transición hacia La Niña, la fase opuesta del fenómeno, que puede favorecer condiciones más secas en Argentina y extenderse durante más de un año.