El consumo no repunta: caen las ventas en supermercados y mayoristas mientras se profundiza el ajuste en los hogares
Las familias argentinas siguen sintiendo el peso de una economía que todavía no logra traducir sus indicadores en una mejora concreta de la vida cotidiana
ECONOMÍA
10/23/20265 min read


La pérdida de poder adquisitivo, las elevadas tarifas de los servicios públicos y las dificultades para afrontar los gastos esenciales condicionan las decisiones de compra de la clase media y de los sectores de menores ingresos. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirman que el consumo masivo continúa debilitado: en agosto, las ventas de supermercados y autoservicios mayoristas volvieron a caer, mientras que los centros comerciales registraron una recuperación parcial.
La información oficial muestra una realidad preocupante para el comercio y para millones de hogares que deben ajustar sus presupuestos para llegar a fin de mes. En el marco del modelo económico del presidente Javier Milei, basado en el ajuste fiscal y la reducción de la inversión pública, la recuperación del consumo sigue siendo una de las grandes deudas pendientes.
Supermercados: ocho meses consecutivos de caída
En agosto, las ventas de los supermercados disminuyeron un 3,7% interanual y acumularon una contracción del 2,8% entre enero y agosto. Además, registraron una baja del 0,8% respecto de julio. Se trata del octavo mes consecutivo de retroceso interanual, una señal de que la demanda de los hogares continúa sin recuperarse.
La facturación nominal alcanzó aproximadamente los $2,616 billones, con un incremento del 24,2% frente al mismo mes del año anterior. Sin embargo, esa suba en pesos no representa un crecimiento equivalente de las cantidades vendidas: el indicador de ventas a precios constantes muestra que los consumidores compraron menos.
Entre los rubros con mayores aumentos nominales se encontraron las carnes, con un 38,5%; las verduras y frutas, con un 32,6%; los artículos de limpieza y perfumería, con un 25,6%; y los alimentos preparados y de rotisería, con un 25,1%.
El encarecimiento de los productos esenciales repercute directamente sobre el presupuesto familiar. Cuando una parte creciente de los ingresos se destina a la comida y a los servicios básicos, disminuye la posibilidad de realizar otras compras, afrontar imprevistos o destinar dinero a actividades recreativas.
Otro dato significativo es el peso de las tarjetas de crédito, que concentraron el 43% de las operaciones de venta, según la distribución de los medios de pago informada. El recurso al financiamiento para realizar compras cotidianas constituye una señal que merece atención, aunque por sí solo no permite determinar cuánto corresponde a endeudamiento de los hogares.
Los mayoristas también pierden ventas
La situación tampoco mejora en los autoservicios mayoristas, un canal al que recurren familias y pequeños comerciantes para buscar precios más convenientes.
Durante agosto, las ventas retrocedieron un 3,6% interanual y un 1,2% respecto de julio. En los primeros ocho meses del año, la contracción acumulada llegó al 2,9%, con siete meses consecutivos de caídas interanuales.
La facturación a precios corrientes rondó los $395.000 millones, con una suba nominal del 23,7%. Entre los grupos de productos con mayores incrementos se ubicaron las verduras y frutas, con un 35,5%; los lácteos, con un 30,2%; los artículos de almacén, con un 29,8%; y las carnes, con un 29,1%.
Las cifras permiten observar una contradicción que atraviesa a la economía cotidiana: los comercios facturan más pesos que un año atrás, pero las ventas medidas en términos reales continúan disminuyendo. En otras palabras, el aumento de los precios no se traduce necesariamente en una mayor cantidad de productos vendidos.
La caída simultánea en supermercados y mayoristas refleja las dificultades para sostener el consumo incluso cuando los compradores intentan economizar y encontrar alternativas más accesibles.
Los centros comerciales muestran una mejora parcial
Los centros de compras fueron la excepción en agosto, con un crecimiento interanual del 3,7% y una mejora del 3,3% frente a julio. No obstante, el resultado acumulado de enero a agosto continuó en terreno negativo, con una caída del 1,2%.
La facturación nominal del sector se ubicó en torno a los $698.000 millones, un 24,3% por encima del registro de agosto del año anterior. Como ocurre con los otros segmentos, esa variación debe diferenciarse de la evolución real de las ventas.
Por regiones, la Patagonia registró el mayor incremento interanual informado, del 32,2%, con ventas por $36.579 millones. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanzó los $205.435 millones, con una suba del 31,6%; Cuyo registró $47.567 millones, con un aumento del 23,9%; el Norte sumó $34.601 millones, un 21,9% más; el Gran Buenos Aires llegó a $229.711 millones, con una variación positiva del 20,4%; y la región Pampeana totalizó $144.669 millones, con un incremento del 20,1%.
La mejora mensual de los centros comerciales no alcanza para compensar el retroceso del consumo masivo ni demuestra, por sí sola, que los hogares hayan recuperado su capacidad de compra.
Tarifas elevadas y menor inversión pública: el costo social del ajuste
Los indicadores comerciales deben analizarse en el contexto de los gastos que enfrentan las familias argentinas. Alimentos, alquileres, transporte, electricidad, gas, agua y medicamentos compiten por una porción cada vez más importante de los ingresos disponibles.
Para numerosos hogares de clase media y de menores recursos, el problema no consiste únicamente en cuánto aumentan los precios, sino en la capacidad real de pagar las facturas y cubrir las necesidades básicas sin resignar otros consumos indispensables. Cuando los ingresos no alcanzan, las familias postergan compras, reducen cantidades y recurren a distintas formas de financiamiento.
A ese escenario se suma el freno de la obra pública nacional, una de las decisiones más discutidas de la política económica del Gobierno de Milei. La reducción de la inversión estatal afecta la ejecución de infraestructura y puede repercutir sobre el empleo en la construcción, los proveedores, las economías regionales y la actividad de numerosos comercios.
La obra pública no solo representa caminos, escuelas, hospitales, redes de agua o infraestructura energética. También moviliza trabajadores, empresas y proveedores, y contribuye a dinamizar la economía de las comunidades. Por eso, su paralización o disminución puede profundizar las dificultades en sectores que dependen de esa actividad, aunque su impacto específico debe evaluarse con datos de empleo, inversión y producción.
Cuando coinciden mayores gastos esenciales, ingresos familiares insuficientes y una actividad económica debilitada, el consumo se convierte en una de las primeras variables de ajuste. La consecuencia alcanza tanto a las familias, que pierden capacidad de compra, como a los comerciantes, que encuentran menos demanda para sostener sus negocios.
La recuperación todavía no llega al bolsillo
Los datos de agosto dejan una conclusión clara: el consumo masivo continúa sin mostrar una recuperación sostenida. La caída de las ventas en supermercados y mayoristas, sumada al resultado negativo acumulado en los centros comerciales, evidencia que el aumento de la facturación nominal no alcanza para revertir el deterioro de la demanda.
El desafío económico va más allá del equilibrio de las cuentas públicas. También implica que trabajadores, jubilados, pequeños comerciantes y familias puedan afrontar los servicios, alimentarse adecuadamente y recuperar la posibilidad de consumir sin que cada gasto se convierta en una preocupación.
Mientras las tarifas y los productos esenciales absorban una parte importante de los ingresos y no se consolide una mejora del poder adquisitivo, la recuperación seguirá siendo limitada para amplios sectores de la sociedad.
Las cifras del INDEC ofrecen una señal concreta sobre esa dificultad: los comercios pueden registrar aumentos en sus ingresos nominales y, al mismo tiempo, vender menos en términos reales. La recuperación económica solo podrá sentirse plenamente en los hogares cuando se traduzca en mayor capacidad de compra, empleo sostenible y mejores condiciones para afrontar los gastos cotidianos.
Pirámide Informativa
Diario digital regional. Periodismo directo y actualidad al instante.
Secciones
Inicio
Política
Sociedad
Economía
Cultura
Ciencia y Tecnología
Contacto
Redacción y Anuncios
prensapiramideinformativa@gmail.com
San Rafael, Mendoza, Argentina.
© 2026 Pirámide Informativa-Cobertura periodística directa, política, economía y comunidad regional.
PERIODISMO REGIONAL INDEPENDIENTE
