Alerta sanitaria: Investigan un brote de Serratia marcescens tras cuatro casos y dos muertes

Ante esta situación, el Ministerio de Salud provincial dispuso la suspensión preventiva de la actividad quirúrgica del Hospital Privado, mientras los equipos técnicos avanzan con los estudios correspondientes.

SOCIEDAD

10/25/20265 min read

La detección de Serratia marcescens en cuatro pacientes que desarrollaron infecciones después de someterse a cirugías en Mendoza encendió la alarma sanitaria y dio lugar a una investigación para determinar el origen del episodio. Ante esta situación, el Ministerio de Salud provincial dispuso la suspensión preventiva de la actividad quirúrgica del Hospital Privado, mientras los equipos técnicos avanzan con los estudios correspondientes.

Según la información oficial, dos de los cuatro pacientes identificados fallecieron. Las circunstancias clínicas de esas muertes y su posible relación con las infecciones continúan bajo investigación. Al mismo tiempo, las autoridades buscan establecer cómo se produjo la exposición a la bacteria, si existió una fuente común de contaminación y si otras personas pudieron haber estado expuestas al microorganismo.

La Serratia marcescens es una bacteria conocida por la comunidad científica que puede provocar infecciones graves, especialmente en pacientes hospitalizados, personas con defensas comprometidas o quienes han sido sometidos a procedimientos médicos invasivos. Se trata de un microorganismo gramnegativo que pertenece al grupo de las enterobacterias y que puede encontrarse en el ambiente, así como colonizar superficies húmedas y determinados dispositivos médicos.

La presencia de esta bacteria no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar una enfermedad. Sin embargo, puede comportarse como un microorganismo oportunista y causar infecciones cuando ingresa al organismo por determinadas vías o encuentra condiciones que favorecen su desarrollo. De acuerdo con la información médica de referencia, las infecciones por bacterias del género Serratia están asociadas con frecuencia a la atención sanitaria.

Entre los cuadros que puede ocasionar se encuentran las infecciones urinarias, respiratorias, de heridas quirúrgicas y del torrente sanguíneo. En determinadas circunstancias también puede afectar otros órganos, incluido el sistema nervioso central. El riesgo es mayor en pacientes con enfermedades preexistentes, personas internadas y quienes tienen catéteres u otros dispositivos médicos. Las intervenciones quirúrgicas requieren especial atención porque pueden generar condiciones que permitan a los microorganismos alcanzar tejidos o espacios del cuerpo que normalmente están protegidos.

En los establecimientos sanitarios, la transmisión puede producirse por distintas vías, entre ellas las manos, las superficies, los dispositivos médicos o los productos contaminados. Los ambientes húmedos también pueden favorecer la persistencia de la bacteria. No obstante, identificar su presencia en un paciente no permite establecer por sí solo cuál fue el mecanismo de transmisión ni determinar el lugar exacto en el que se originó una posible contaminación.

Por este motivo, la detección de la misma bacteria en pacientes operados en un establecimiento común exige una investigación epidemiológica que permita establecer si existió una exposición compartida. En Mendoza, el Ministerio de Salud inspeccionó las instalaciones del Hospital Privado, tomó muestras para realizar estudios de laboratorio y comenzó a revisar los procedimientos quirúrgicos, los anestésicos, los antisépticos y los materiales utilizados durante las intervenciones.

El objetivo es identificar una posible fuente común, reconstruir las circunstancias en las que se produjeron las infecciones y determinar si existen otros pacientes que pudieran haber estado expuestos. Hasta que concluyan los estudios, no corresponde atribuir el episodio a un producto, instrumento o sector específico del establecimiento.

Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es la aparición de meningitis después de una cirugía. Esta enfermedad consiste en la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede tener diferentes causas, pero las infecciones bacterianas requieren especial atención porque pueden evolucionar rápidamente y provocar complicaciones graves.

La meningitis posquirúrgica puede desarrollarse después de determinados procedimientos médicos y obliga a investigar cómo llegó el microorganismo al sistema nervioso central y qué circunstancias pudieron facilitar la infección. La Serratia marcescens es una de las bacterias capaces de producir este cuadro, aunque no es la única. El riesgo y la evolución dependen de las condiciones clínicas del paciente, del tipo de procedimiento realizado y de la vía por la que se produjo el ingreso del microorganismo.

En el caso investigado en Mendoza, la identificación de la bacteria en cuatro pacientes que habían sido intervenidos en el mismo establecimiento motivó la alerta sanitaria y las medidas preventivas. La coincidencia constituye un elemento relevante para la investigación, pero no permite establecer por sí sola cómo se produjo la contaminación.

Los síntomas de una infección por Serratia marcescens varían según el órgano afectado. Cuando se presenta una meningitis, las principales señales de alarma pueden ser fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez de nuca, náuseas, vómitos, alteraciones del estado de conciencia y otros síntomas neurológicos.

La aparición de estas manifestaciones requiere atención médica urgente, especialmente cuando ocurre después de una intervención quirúrgica. No es necesario presentar todos los síntomas para solicitar una evaluación profesional, ya que la detección temprana puede resultar fundamental para iniciar el tratamiento adecuado.

En el marco de este episodio, el Ministerio de Salud recomendó que las personas que hayan sido intervenidas quirúrgicamente durante octubre en el Hospital Privado consulten de inmediato si presentan alguno de estos signos. La indicación está dirigida específicamente a ese grupo de pacientes y responde a la investigación en curso. Esto no significa que todas las personas operadas durante ese período estén infectadas, sino que busca facilitar la identificación temprana de eventuales casos relacionados con el brote.

Para confirmar una infección por Serratia marcescens, los profesionales recurren a estudios microbiológicos que permiten identificar el microorganismo. Según las características del cuadro clínico, pueden analizar muestras de sangre, líquido cefalorraquídeo u otros materiales del paciente.

Una vez identificada la bacteria, se realizan pruebas de sensibilidad a los antibióticos para determinar cuáles tienen mayores posibilidades de resultar eficaces. Este procedimiento es especialmente importante porque algunas cepas de Serratia marcescens pueden presentar resistencia a distintos medicamentos. Por eso, no existe un único tratamiento válido para todos los casos: la elección depende del tipo y la gravedad de la infección, de los resultados de laboratorio y de las condiciones particulares de cada paciente.

En cuadros graves, como la meningitis bacteriana, la atención hospitalaria y el inicio oportuno del tratamiento son fundamentales. La medicación debe ser indicada por profesionales de la salud y ajustada a los resultados microbiológicos disponibles.

Mientras continúan las investigaciones, el Ministerio de Salud mantiene la suspensión preventiva de la actividad quirúrgica del Hospital Privado. Las tareas incluyen inspecciones, análisis de muestras, revisión de insumos y procedimientos, además de la búsqueda activa de otras personas que pudieran haber estado expuestas.

Hasta el momento, la información oficial da cuenta de cuatro casos de infección por Serratia marcescens en pacientes intervenidos en ese establecimiento y dos fallecimientos. La relación entre las muertes y el episodio infeccioso continúa bajo investigación, al igual que el origen de la bacteria y las posibles vías de transmisión.

La prioridad de las autoridades sanitarias es esclarecer lo ocurrido, establecer si existe una fuente común de exposición y adoptar las medidas necesarias para prevenir nuevos casos. Mientras se esperan los resultados de los estudios, la consulta médica oportuna ante síntomas de alarma constituye una recomendación central para las personas comprendidas en la advertencia sanitaria.