San Rafael, Mendoza lunes 17 de agosto de 2026

El salvaje oeste en casa – Por:. Beatriz Genchi

Durante los primeros años del siglo XX una incipiente población que formaba

parte de una región económica que comprendía los territorios australes de Chile y Argentina, estaba dedicada principalmente a la ganadería ovina. El desarrollo de esta historia surge de la lectura de “Buscados en la Patagonia” de Marcelo Gavirati.

Poseía un importante flujo comercial vía marítima con puertos como Buenos Aires, Puerto Madryn, Bremen, Amberes, Hamburgo, Burdeos, Marsella, Génova, Barcelona, Río de Janeiro, Nueva York y Londres. Para responder a ese flujo comercial, Río Gallegos en Santa Cruz contaba con dos bancos instalados: el Banco de la Nación Argentina y el Banco de Tarapacá y Argentina Limitado; este último luego adoptaría los nombres de Anglo Sudamericano, Banco de Londres y América del Sud, y Lloyds Bank. Contaba también con el Hotel Argentino, el Hotel de La Bolsa, los cafés Farina y París y el elegante Club Progreso.

Allsop, un norteamericano de 40 años que hacía dos años vivía en el país, frecuentaba el Hotel de la Bolsa. Allí conoce a Brady y Linden, dos compatriotas llegados a Río Gallegos a fines de 1904 o comienzos de 1905. Éstos le cuentan sus propósitos de establecerse como ganaderos, para lo cual cuentan con un respetable capital, del que hacen ostentación. Con este motivo, los foráneos realizan varias recorridas en busca de campos bien ubicados y con buenas pasturas. Durante su estadía en la austral población, Brady y Linden alternan con lo mejor de la sociedad galleguense en el Hotel de la Bolsa, el Hotel Argentino y el Club Progreso. En una de esas reuniones Allsop, el vendedor de específicos, les presenta a Alexander MacKerrow, un inglés de 24 años, con dos años de residencia en el país, que se desempeñaba como tesorero del Banco de Tarapacá, a quien los futuros ganaderos visitan en su despacho del banco para cambiar libras esterlinas, en varias oportunidades.

Luego de recorrer prolijamente los alrededores de Río Gallegos, se preparan para emprender un largo viaje, en busca de campos para comprar, según ellos mismos manifiestan. Con ese fin, el día 13 de febrero Brady y Linden se aprovisionan de varios objetos, entre ellas un largavista, munición para carabina Winchester, herraduras para caballos y numerosos víveres.

Al día siguiente, 14 de febrero de 1905, se disponen efectivamente a emprender viaje. Pero antes de partir deciden hacer una última visita a un conocido. Minutos después de las 2 p.m., Brady y Linden abren la puerta del despacho del Banco de Tarapacá, donde sólo se encontraban trabajando el tesorero MacKerrow, el conocido de los norteamericanos y el subgerente, Arthur Bishop, también de nacionalidad inglesa, quien se encontraba a cargo de la gerencia por ausencia del titular. Los presuntos ganaderos norteamericanos en busca de tierras, conocían perfectamente la distribución interna del banco y sus movimientos habituales, estudiados en las frecuentes visitas que habían hecho al establecimiento “para cambiar libras esterlinas”. Seguramente, Bishop y MacKerrow pensaron que venían a efectuar uno de sus habituales cambios de divisas o a despedirse antes del viaje que iban a emprender; pero esta vez no entran como lo hacían habitualmente, sino blandiendo sendos revólveres Colt.

Antes de que el subgerente y el tesorero puedan reaccionar, Linden, el más alto de los dos traspone de un salto el mostrador de la sala del despacho, en tanto que Brady, el más bajo, se sube a éste y, apuntándole con el revolver a MacKerrow, le ordena que levante las manos y las apoye sobre la baranda del mismo mostrador, guardando una distancia de unos dos metros, bajo amenaza de muerte. Luego Brady, que hacía las veces de jefe, ordena a Linden que haga que el subgerente abra la caja de hierro, por lo que el más alto de los bandidos empuja a Bishop con el caño del revólver y, obligándolo a levantar las manos, le quita las llaves. Una vez abierta la caja, el propio Linden obliga al subgerente a poner todo el dinero que había en el banco en una bolsa blanca que traía y toma luego bajo el brazo una cajita que contenía libras esterlinas.

Entre tanto, Brady, bajando del mostrador, toma la bolsa que le entrega Linden y dirigiéndose a la calle le dice en inglés a su compañero: “ahora usted los arregla”. El alto cubriendo la retirada del que daba las órdenes, sigue apuntando a los dos empleados y los obliga a agacharse en un rincón de la sala. Al minuto, Brady, desde la calle, le anuncia siempre en inglés a Linden, que permanecía dentro del Banco, que los caballos ya están listos. Tras unos instantes, al salir a la calle en busca de un gendarme, MacKerrow ve cómo los asaltantes, al galope, dan vuelta en la esquina frente al negocio de Jacobs, en dirección a la pampa.

A las 3 p.m. suena el teléfono en la comisaría. El comisario recibe el desesperado anuncio de Bishop: ¡el banco ha sido robado!

El asalto de Río Gallegos, sin contar el hurto de Telsen (Chubut) es el primero de una serie de resonantes golpes, llevados a cabo por la que se conoció como “la banda de los norteamericanos”. Estos golpes se extenderán por toda la Patagonia e, incluso, llegarán hasta San Luis, y se dará cuenta de ellos en los principales diarios porteños.

El hecho de que los asaltantes de Río Gallegos hubieran cortado al huir los cables del telégrafo y cambiado de caballos en postas preestablecidas hizo pensar a varios autores estadounidenses, y también argentinos, que Butch Cassidy, Sundance Kid y Ethel Place habían sido los autores del robo al Banco de Tarapacá.  Sin embargo, varios testigos de Cholila localidad chubutense, afirman que Butch y Sundance se encontraban allí al momento del robo. En Cholila, afines de 1904 a febrero de 1905 el Gobierno nacional había decidido efectuar una inspección in situ para formarse una idea más clara de la situación del valle de Cholila: La Dirección de Tierras y Colonias envía para esta tarea al inspector Molinari, quien completa su cometido a mediados del mes de febrero de 1905. Por ese entonces ya había en el lugar unas cuarenta familias establecidas.

El inspector Molinari recorre el valle, visitando las principales y más antiguas poblaciones de Cholila, recabando los datos relativos a la cantidad de pobladores, haciendas, sembradíos, casas, galpones, cercos y otras mejoras económicas introducidas por los colonos. En el listado confeccionado por Molinari figuran en un lugar destacado Santiago Ryan (Butch Cassidy) y Enrique Place (The Sundance Kid), con mejoras valuadas en $2.000 y $1.500, respectivamente, 450 cabezas de ganado mayor y 20 yeguarizos, cada uno.

El 14 de febrero de 1905 Molinari envía un telegrama anticipando estos datos. Como vemos, ese mismo día, a más de mil seiscientos kilómetros de distancia se producía el Asalto al Banco de Río Gallegos. En su Informe del día siguiente: 15 de febrero de 1905, Butch y Sundance figuran censados en Cholila, bajo los nombres de Ryan y Place. Si bien el inspector Molinari observa que no recorrió todas las casas: Los datos que figuran en esta planilla son sólo aproximados, pues no teniendo tiempo para recorrer todas las poblaciones, he llegado a la casa de los vecinos más antiguos y conocedores de todos los pobladores…

Este dato sumado a los testigos de Río Gallegos y los vecinos de Cholila nos llevan a la conclusión de que Butch, Sundance y Ethel no participaron, al menos directamente, en el famoso robo.

Según las descripciones de los testigos de Río Gallegos y las declaraciones de expedientes de 1911, los asaltantes habría sido Emoline Hood, luego conocido como Roberto Evans, el que actuó bajo el alias de Brady; y Herber Grise. Supuestamente después del robo Hood y Grice van a Cholila, y se habrían refugiado en la estancia de Butch, Sundance y Ethel. Al enterarse el Comisario Eduardo Humphreys de esta situación, la Policía del Chubut emite una orden de captura para ellos. Llegado a oídos del trío deciden abandonar el lugar, embarcándose en Bariloche hacia Puerto Blest, el Paso Pérez Rosales y Puerto Montt, donde se vuelven a embarcar hacia Valparaíso, Chile.

Gentileza:

Beatriz Genchi

Museóloga – Gestora cultural.

bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn – Chubut

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