Karina Milei y Diego Santilli volverán a reunir a la mesa política en Casa Rosada. El oficialismo busca revisar los errores de la última negociación parlamentaria y establecer nuevas prioridades legislativas, mientras continúan las internas por la caída de dos capítulos del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
El Gobierno nacional volverá a reunir este martes a su mesa política en Casa Rosada, en una jornada atravesada por las tensiones que dejó el último fracaso parlamentario del oficialismo en el Senado.
El encuentro estará encabezado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quienes analizarán junto al resto de los principales funcionarios del Gobierno los pasos a seguir en el Congreso y la estrategia para avanzar con los proyectos que la administración de Javier Milei considera prioritarios.
La reunión se producirá luego de que el oficialismo no lograra sostener en el recinto dos capítulos centrales del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Durante el debate parlamentario quedaron afuera la reforma de la Ley de Tierras y las modificaciones vinculadas al Plan Nacional de Manejo del Fuego.
El resultado abrió una nueva discusión puertas adentro del Gobierno. Parte de los funcionarios que participan de las negociaciones parlamentarias cuestionan la estrategia utilizada para conseguir respaldo entre los gobernadores y los bloques dialoguistas.
Sturzenegger, en el centro de las críticas
Uno de los principales señalados es el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, impulsor inicial del paquete de reformas. Dentro del oficialismo consideran que el proyecto terminó siendo demasiado amplio y reunió iniciativas sensibles que requerían acuerdos políticos más sólidos antes de llegar al recinto.
La principal autocrítica apunta a que el Gobierno llegó a la sesión con consensos insuficientes y con una iniciativa que, según algunos funcionarios, tenía características similares a una nueva “ley ómnibus”.
En ese sentido, dentro de la Casa Rosada advierten que la estrategia legislativa deberá modificarse: la intención es concentrarse en menos proyectos, trabajar previamente cada iniciativa con los aliados y evitar que una reforma demasiado ambiciosa termine poniendo en riesgo otros acuerdos parlamentarios.
La reforma de la Ley de Tierras es, por ahora, una de las iniciativas que quedó relegada. Según fuentes del oficialismo, el proyecto no volverá a ser impulsado durante este año y su tratamiento quedaría para una etapa posterior.
Una derrota que también tuvo impacto comunicacional
Más allá de la falta de votos, en el Gobierno reconocen que existió otro problema: la dificultad para explicar públicamente los alcances de la reforma.
La propuesta sobre las tierras fue cuestionada desde sectores opositores bajo el argumento de que podía favorecer la extranjerización de terrenos en el país. En el oficialismo sostienen que esa interpretación logró instalarse con fuerza y terminó generando costos políticos para los gobernadores que evaluaban acompañar la iniciativa.
Desde el entorno libertario admiten que el momento elegido tampoco ayudó. El debate coincidió con discusiones vinculadas a la soberanía de las Islas Malvinas y con el clima generado alrededor de la participación argentina en el Mundial, por lo que la palabra “extranjero” adquirió una carga política especialmente sensible.
La conclusión dentro del Gobierno es que hubo una derrota en el plano comunicacional que terminó repercutiendo directamente en la negociación parlamentaria.
Otro frente de conflicto para Sturzenegger
El ministro de Desregulación también quedó expuesto durante la semana por el conflicto generado en el sector portuario, que provocó interrupciones en el comercio exterior.
Si bien Javier Milei respaldó las medidas de desregulación relacionadas con los prácticos y otros sectores de la marina mercante, algunos funcionarios cuestionaron la falta de una alternativa para contener la reacción sindical frente al decreto impulsado por Sturzenegger, que finalmente fue suspendido.
En paralelo, también existen cuestionamientos hacia Patricia Bullrich, particularmente por las dificultades para cerrar el número de votos necesario antes de la sesión del Senado y por algunas diferencias surgidas durante la última reunión de la mesa política.
Santilli, clave para los acuerdos con los gobernadores
Otro de los temas que estará sobre la mesa será la relación política con los gobernadores y la construcción de alianzas de cara a las próximas elecciones.
Santilli recibió un rol central en las negociaciones con los mandatarios provinciales considerados aliados por el Gobierno, con el objetivo de consolidar acuerdos que permitan fortalecer al oficialismo y apuntalar la posibilidad de una reelección de Milei.
Aunque existen conversaciones avanzadas con varios gobernadores, persisten dudas sobre el papel que tendrá Karina Milei en determinados distritos. Esa incertidumbre genera cautela entre algunos dirigentes provinciales, que esperan definiciones más concretas antes de avanzar con acuerdos electorales.
El Gobierno busca ordenar sus prioridades legislativas
La reunión de este martes tendrá además un objetivo concreto: definir qué proyectos tendrán prioridad durante los próximos meses.
Entre las iniciativas consideradas estratégicas aparecen la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y los cambios vinculados a la ley de inocencia fiscal, cuyo tratamiento el Gobierno pretende impulsar entre agosto y septiembre.
También figura en la agenda la reforma electoral, con la intención de retomar el debate durante septiembre y avanzar con la suspensión de las elecciones PASO.
La idea que comienza a imponerse dentro de la Casa Rosada es que cada proyecto deberá llegar al Congreso con un mayor trabajo político previo. La mesa política tendrá una participación más activa en la elaboración de los textos y en las negociaciones con los bloques aliados.
El objetivo será evitar que las iniciativas lleguen al recinto como paquetes cerrados y que la negociación de los votos comience recién antes de una sesión.
Después del traspié en el Senado, el Gobierno busca así cambiar el método: menos proyectos simultáneos, mayor coordinación política y acuerdos previos más sólidos antes de llevar las reformas al Congreso.
