San Rafael, Mendoza miércoles 15 de julio de 2026

El espejo como amigo interior – Por:. Nicolás Solano

Este fin de semana celebramos el Día del Amigo. Intercambios de mensajes, encuentros postergados, textos de gente que no ves hace meses. Los amigos son sagrados. Pero hay un amigo que no celebras: vos mismo.

Lo pienso cuando estoy en mi trabajo, en medio de algo que salió mal. Un archivo desviado, una decisión comercial corta, un proyecto que no cerró. En ese instante aparece el espejo. No es el del baño. Es el interior, el que llevamos todos y que en la dificultad, nunca devuelve compasión. Devuelve a un juez con sentencia lista.

Un amigo de verdad te sostiene en el fracaso. Reconoce tu responsabilidad, pero te dice algo así: mirá, no es por ahí. Pero vos no sos tu error. Un amigo permite que falles sin convertir el fracaso en tu identidad.

El espejo interior hace otra cosa. Cuando cometés un error, no te mira como lo haría un amigo y allí comienza el monólogo: la crítica infinita, el relato sobre lo que significa haber fallado, sobre quién sos vos por haberlo dejado salir así. Y esa narrativa es lo que duele. No el error, es la película que proyectas sobre el error.

Pensá en cómo recibís un consejo en crisis. Alguien que querés te dice algo sensato: dejá de torturarte, no es tan grave, todos nos equivocamos. Lo escuchás, asintís, hasta lo creés cinco minutos. Pero después el espejo vuelve. Su voz es más fuerte que la de tu amigo. Te dice: pero en tu caso es distinto. Vos deberías haber visto esto venir. No es que no puedas escuchar un buen consejo. Es que ya hay alguien adentro diciéndotelo más cruel.

¿De dónde viene esa ferocidad? Creo que de una confusión. Confundimos responsabilidad con obligación de condenarnos. Creemos que si no nos golpeamos lo suficiente, entonces no estamos siendo responsables. Como si el dolor fuera prueba de que lo tomamos en serio. Como si ser duro fuera lo mismo que ser honesto.

Un amigo puede decirte la verdad sin destruirte mientras lo hace. Nosotros confundimos verdad con violencia. Nos miramos en el espejo y vemos no sólo lo que hicimos, sino la narrativa completa de lo que significa y la transformamos en una prisión.

Lo curioso es que después, cuando la crisis pasa, miramos hacia atrás y pensamos: ay, no era para tanto. Gran parte del sufrimiento no vino del error, sino de la historia que nos contamos sobre el error. De la realidad que inventamos en el espejo.

¿Cuánto de lo que creemos que es realidad es simplemente la narrativa que decidimos creer? ¿Cuánto de nuestro sufrimiento es el fracaso mismo, y cuánto es la película proyectada sobre el fracaso?

Este fin de semana, mientras celebrás a tus amigos, preguntale al que mirás en el espejo si es realmente tu enemigo o si simplemente le enseñaste a serlo. Porque un amigo de verdad no busca destruirte cuando caés. Busca que te levantes.

Eso sí: preguntalo siendo amigo, sincero y leal con vos mismo. La amistad te sostiene, sin embargo también te pide que crezcas. La diferencia es que lo hace desde la compasión y el amor, no desde la condena.

El espejo seguirá devolviendo una imagen. Vos podés elegir qué historia le contás a esa imagen.

Gentileza; 

Sommelier Nicolás Solano  –nicosolano@gmail.com

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