Tras la fuerte caída del precio internacional del crudo, YPF analiza cómo continuará su política de precios. La petrolera busca alcanzar un nuevo equilibrio en los surtidores, aunque advierte que hay otros factores que influyen en el valor final de las naftas y el gasoil.
La brusca baja del precio internacional del petróleo volvió a poner el foco sobre los combustibles en Argentina y abrió una pregunta que inquieta a consumidores y empresas: ¿podrían bajar los precios en los surtidores?
El cambio de escenario se produjo luego de varias semanas de tensión en Medio Oriente que habían impulsado al alza la cotización del crudo. Sin embargo, la reciente distensión geopolítica, impulsada por acuerdos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, provocó una fuerte corrección en los mercados internacionales.
Según datos difundidos por el sector, el barril de petróleo Brent retrocedió desde valores cercanos a los 118 dólares hasta ubicarse alrededor de los 80 dólares, modificando las referencias que hasta ahora guiaban la evolución de los combustibles.
En este contexto, YPF comenzó a evaluar los próximos pasos de su política comercial. La petrolera mantiene vigente hasta fines de junio un esquema de amortiguación de precios, conocido como “buffer”, que fue implementado para evitar que el fuerte incremento del crudo se trasladara de manera directa al bolsillo de los consumidores.
La estrategia había sido puesta en marcha a fines de marzo, cuando el petróleo inició una escalada sostenida. En lugar de aplicar aumentos equivalentes a los movimientos internacionales, la compañía optó por absorber parte de esos incrementos para moderar el impacto sobre la demanda y la actividad de las estaciones de servicio.
Durante ese período, el Brent acumuló una suba cercana al 67% respecto de los primeros meses del año, mientras que los combustibles en el mercado local aumentaron por debajo de esa referencia. Como resultado, la brecha entre los precios domésticos y la paridad de importación llegó a superar el 18%.
Con la reciente caída del crudo, la situación comenzó a revertirse. Desde YPF señalaron que se encuentran analizando la evolución del mercado y reconocieron que la nueva cotización internacional podría acelerar el proceso de normalización que venían proyectando.
Fuentes de la empresa explicaron que, con los actuales niveles del petróleo o incluso valores más bajos, será posible avanzar más rápidamente hacia un nuevo punto de equilibrio en los surtidores. Sin embargo, aclararon que cualquier ajuste deberá contemplar el esfuerzo realizado durante los últimos meses para contener los aumentos internacionales.
De todos modos, el valor del barril no es la única variable que define el precio de los combustibles en Argentina. La inflación, la evolución del tipo de cambio, la carga impositiva y los costos operativos continúan siendo factores determinantes en la ecuación final.
Para los especialistas, la volatilidad generada por el conflicto en Medio Oriente distorsionó las referencias habituales del mercado energético. En ese sentido, el vicepresidente del Instituto de la Energía General Mosconi, Gerardo Rabinovich, consideró que el fin de las tensiones bélicas y una mayor estabilidad macroeconómica podrían contribuir a una moderación de los precios.
Por ahora, la caída del petróleo alimenta expectativas de alivio para los consumidores. Sin embargo, la decisión final dependerá de cómo evolucionen las distintas variables económicas que inciden sobre el negocio de los combustibles en el país.

