La historia del petróleo argentino no es solo un relato de pozos y caños: es la trama de cómo un recurso natural definió buena parte de la política, la economía y hasta la identidad nacional. Desde aquel hallazgo fortuito en 1907 hasta la actualidad con Vaca Muerta, la industria atravesó ciclos de esplendor, crisis y reinvención.
Faltaban dos meses para que Comodoro Rivadavia, en la provincia del Chubut, cumpliese siete años de vida. Un grupo de operarios, que cavaba pozos en busca de agua potable-, encontró, a 500 metros bajo tierra, una sustancia oscura que salía a borbotones: era petróleo. El 13 de diciembre de 1907 corrió la noticia sobre el descubrimiento del “oro negro” (aunque el color depende de su composición) en Comodoro Rivadavia
El 13 de diciembre de 1907, mientras se perforaba en busca de agua en Comodoro Rivadavia (Chubut), apareció petróleo. Fue un hallazgo accidental que cambiaría para siempre la historia energética argentina. Ese pozo dio origen al primer yacimiento nacional y marcó el inicio de la industria petrolera en el país.
En esos años, la extracción era rudimentaria: torres de madera, bombas simples y un entorno hostil en la Patagonia. Sin embargo, el hallazgo despertó el interés del Estado, que rápidamente comprendió el valor estratégico de este recurso.
A partir de Comodoro se expandió la producción hacia otros sectores del Golfo San Jorge (hoy una de las principales cuencas productivas del país, compartida entre Chubut y Santa Cruz). Los yacimientos de Mina Oil y Cañadón Seco se convirtieron en los primeros pasos de una industria que empezaba a crecer más allá de un pozo aislado.
Durante esta etapa, la explotación fue principalmente estatal, aunque compañías privadas comenzaron a interesarse en la actividad.
Con el tiempo, el Golfo San Jorge se consolidó como la cuenca productora convencional más importante de la Argentina, base histórica del crudo pesado. Hoy sigue en actividad, con Pan American Energy como operador principal en Cerro Dragón, mientras que YPF mantiene participación en algunos campos, aunque en proceso de desprenderse de activos maduros. La cuenca continúa aportando petróleo convencional, utilizando técnicas de recuperación secundaria y terciaria para sostener su producción.
El 3 de junio de 1922, bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen, nació Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Al mando del coronel Enrique Mosconi, YPF se transformó en la primera petrolera estatal verticalmente integrada del mundo.
YPF no solo exploraba y producía: también refinaba, distribuía y vendía combustibles. Fue un modelo pionero, que inspiró décadas después a países como México (PEMEX, 1938), Irán (NIOC, 1951) y Venezuela (PDVSA, 1976).
Mosconi defendía la idea de que “el petróleo es de la Nación” y que debía usarse como motor de desarrollo. Esta concepción soberana marcó a fuego la identidad energética argentina.
1930–1960: La expansión territorial. En estas décadas, la producción se extendió a otras provincias:
1930s – Neuquén: comienzan las primeras perforaciones en la Cuenca Neuquina, que con el tiempo se transformaría en la principal productora del país. Yacimientos como Plaza Huincul marcaron el inicio de una región clave.
1940s – Mendoza y La Pampa: con la expansión de YPF y compañías privadas, se explotaron las formaciones de Cacheuta, Medanito y Llancanelo.
1950s – Salta y Jujuy: se incorporan la Cuenca Noroeste y los yacimientos de Campo Durán y Madrejones, con fuerte desarrollo gasífero.
1958 – Santa Cruz: el hallazgo de petróleo en Cañadón Seco y Pico Truncado consolidó la región austral como productora.
La red de refinerías y oleoductos comenzó a expandirse, conectando pozos con centros de consumo.
En la década de 1960, Argentina avanzó en la explotación de gas natural, principalmente en el Noroeste y en Neuquén. Nacieron grandes proyectos de transporte como el Gasoducto Gral. San Martín y el Gasoducto Gral. Belgrano, que llevaron el gas desde los yacimientos hasta Buenos Aires y el litoral.
La energía se volvió un tema central en la política: el petróleo no solo era combustible, también era poder geopolítico.
El 22 de septiembre de 1992 el Congreso de la Nación sancionó la Ley N.º 24.145/92, la cual significó la privatización definitiva de la petrolera estatal. Todas las áreas concesionadas pasaron a manos de las provincias productoras de hidrocarburos, las que solamente podrán disponer de las mismas a partir del año 2017, quedándoles a los gobiernos provinciales para su administración concreta tan sólo el 0,2% de las áreas productivas del país.
Durante el gobierno de Carlos Menem, YPF fue privatizada y adquirida por Repsol en 1999. La apertura a compañías internacionales atrajo inversiones, pero también significó pérdida de control estatal sobre un recurso estratégico.
En estos años, además, la explotación se intensificó en las cuencas tradicionales, pero las reservas comenzaron a declinar.
En 2012, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner expropió el 51% de las acciones de YPF, recuperando control estatal. La medida reabrió el debate sobre soberanía energética y el rol de la empresa en el desarrollo nacional.
La formación Vaca Muerta, en Neuquén, se consolidó como uno de los mayores reservorios de shale oil y shale gas (hacen referencia al petróleo y gas no convencionales que se encuentran atrapados en formaciones de rocas sedimentarias de grano muy fino) del mundo. Con técnicas de fractura hidráulica, el país logró revertir la caída productiva y alcanzar volúmenes récord de producción.
Hoy, Argentina se proyecta como exportador de crudo y gas natural licuado (GNL). Proyectos como los oleoductos al Atlántico, las terminales en Río Negro y los buques metaneros son parte de un plan para colocar la energía argentina en mercados de Europa y Asia.
Está previsto que el buque Hilli Episeyo entre en funciones en el año 2027 en las costas rionegrinas. En tanto el buque licuefactor (planta industrial flotante construida sobre un barco) MK II ingresará al Golfo San Matías en el año 2028.
Una historia de resiliencia y oportunidades
De aquel pozo en Comodoro en 1907 al boom no convencional de Vaca Muerta, la historia del petróleo argentino está hecha de descubrimientos, pioneros, crisis y renacimientos.
Lo que comenzó como un accidente se convirtió en una de las industrias más influyentes del país. Hoy, el desafío es transformar ese potencial en desarrollo sostenible: generar empleo, diversificar la matriz energética y consolidar a la Argentina como un actor global.
Esta historia no es solo la del petróleo: es la de cómo un recurso natural fue capaz de definir, una y otra vez, el rumbo de la Nación.
Fuerte consultada: Energía 360 – medio digital que conecta a la Patagonia con las tendencias energéticas globales.
Gentileza;
Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com
Puerto Madryn –

