Las dinámicas familiares son de los temas más ricos para explorar en el cine. Tan complejas, tan distintas y universales, una de esas condiciones que nos hacen a todos humanos.
“Father Mother Sister Brother” =” Padre, madre, hermana, hermano” del director y guionista estadounidense Jim Jarmusch es el ejemplo perfecto de esto.
Un caso de estudio contado a través de un film premiado en Venecia. La película está construida como un tríptico con historias ambientadas entre Nueva Jersey, Dublin y Paris tres capítulos sobre hijos solteros adultos. Padres ausentes o distantes y vínculos que parecen perfectos por fuera, pero están llenos de prejuicios por dentro.
En esta oportunidad Jarmusch, contó con la colaboración de Saint Laurent, y por eso el vestuario tiene vida propia e implicancia en los relatos. Cuando los lazos familiares están despersonalizados, nuestros “disfraces” parecen ser lo único que nos emparenta con personas a las que estamos unidos genéticamente, pero desconectados emocionalmente.
¿¿¿Ahora como entra el vestuario en esto??? A simple vista el vestuario de esta película podría parecer común y corriente prendas discretas, cotidianas. Lindas, pero nada llamativo y en realidad cada pieza fue hecha a medida por la casa de moda Saint Laurens que también produce la película en colaboración con la diseñadora de vestuario Catherine George quien habla sobre el tema rojo de Jim Jarmusch y por qué Saint Laurent insistió en hacer todo, incluso un buzo con capucha.
El director artístico de Saint Laurent, Anthony Vaccarello, hace un tiempo apostó por una relación inédita entre la moda y el cine de autor. Desde su llegada a la dirección creativa en 2016, convirtió la estética de la firma en un puente inesperado con el séptimo arte, y la llevó a producir proyectos cinematográficos con identidad propia.
La moda entrando al cine no solo para decorar, sino para construir un sentido junto al diseñador de vestuario.
Y ahí nos preguntamos, que revela este vestuario sobre nuestros personajes. Y podríamos aventurar que estas tres historias están unidas por un color y un accesorio sutil: el rojo y un Rolex, si, el reloj. El rojo quizás funcione como conductor emocional que atraviesa la película. La herida familiar que llevamos con nosotros, el amor que persiste ante todo el hilo que nos une de por vida, la sangre que compartimos. Y como a pesar de todo lo que pasemos siempre vamos a estar atados al otro.
¡Pero en contraste, también aparece un Rolex falso! En el medio de todas estas historias, un objeto pequeño que es casi absurdo. Que termina hablando de apariencia, de estatus, de esas ficciones que las familias a veces construyen para no romperse del todo. Porque como estamos hablando de Jarmusch no hay grandes explosiones dramáticas, hay gestos mínimos, pausas, objetos, ropa, miradas.
Cuando se trata de dinámicas familiares uno a veces no puede emitir sonido. Es como si los adultos en los que nos convertimos con el paso del tiempo se desvaneciesen cuando nos encontramos con aquellos que nos conocen desde el primer día. Es que cuando nuestras palabras no salen, nuestra ropa, nuestros colores y nuestro entorno siempre va a hablar por nosotros.
Jim Jarmusch, tras recibir el León de Oro en Venecia por “Father Mother Sister Brother”, compartió: “Lo especial de trabajar con Saint Laurent es que solo quieren facilitar. No son gente del cine poniendo su granito en la producción. Es más como tener un mecenas en el Renacimiento”. Jarmusch subraya la ausencia de presiones comerciales y la confianza plena que recibió durante el proceso creativo.
Gentileza:
Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com
Puerto Madryn – Chubut.

