San Rafael, Mendoza lunes 01 de junio de 2026

Puede una melodía desarmar a un delincuente – Por:. Beatriz Genchi

Lo que ocurrió en el Metro de Londres en 2003 no fue un concierto, fue un operativo de ingeniería de comportamiento a gran escala

Al implementar la reproducción de piezas como las Variaciones Goldberg de Bach y el Minueto de Boccherini en las estaciones más conflictivas las autoridades lograron lo que años de patrullaje no pudieron.

La implementación no fue aleatoria. Se seleccionaron piezas con una arquitectura armónica predecible. Este tipo de música actúa como un regulador biológico que: desactiva la amígdala: el centro del miedo y la agresión en el cerebro se relaja ante estructuras tonales organizadas.

Comprobaciones químicas dicen que inhibe el cortisol; reduce la hormona del estrés en segundos eliminando la reactividad física.

Crea señales de seguridad. El cerebro asocia esos sonidos con entornos de orden y control lo que disuade el comportamiento antisocial de forma involuntaria.

El poder de la música va mucho más allá del entretenimiento, es una herramienta de precisión para el mantenimiento biológico. Si el sonido puede pacificar el entorno más hostil en una ciudad, imagina lo que una arquitectura sonora bien diseñada puede hacer por tu sistema nervioso y tu bienestar diario.

Entonces cabe plantear esta pregunta ¿La música urbana influencia la criminalidad? Ya que en contra partida con el párrafo anterior el último tiempo cada vez más se leen comentarios en el orden a vincular la música urbana, y en particular, su descripción y la glorificación de la figura delictiva en general como una causa o influencia en mayores índices de criminalidad entre los jóvenes.

A lo largo de la historia se ha vinculado la música, sobre todo la nueva, con conductas no deseadas. Por ejemplo, en sus inicios el jazz fue visto como perversión, el rock igual, la música pop en varias oportunidades, etc.

El paralelo más reciente que se me viene a la mente fue el pánico moral por la música rap y el hip hop en EE. UU durante los 80 y los 90, que fue vinculada constantemente con el alza de delincuencia en ese país durante esos años.

Siendo neófita en la materia. guiada solo por escritos que he leído me da a pensar: ¿¿¿si hay que ajustar las letras o los acordes…??? O es la melodía.

La melodía es el alma de la música. Es la que nos habla sin necesidad de palabras, la que nos conecta con nuestras emociones más profundas y la que perdura en nuestra memoria mucho después de que se haya desvanecido el sonido. Ya sea en una sinfonía de Beethoven, una balada de Adele o una pieza de música folklórica, la melodía sigue siendo el vehículo a través del cual la música toca nuestros corazones y nos recuerda la belleza del arte sonoro. Si dejas que te envuelva, más allá de los acordes y el ritmo, es la melodía la que le da vida a la música y la hace inconfundible.

En resumen, aunque una melodía no tiene el poder físico de neutralizar un arma, su capacidad para modificar el entorno y regular el sistema nervioso puede desactivar el estado mental violento que sostiene el delito.

Gentileza:

Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn – Chubut.

 

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