Cuando pensamos en el Lejano Oeste, solemos imaginar cowboys blancos, duelos al amanecer y caballos al galope.
Pero hay una historia menos contada… y profundamente inspiradora.
Las vaqueras negras jugaron un papel crucial en la formación del Oeste estadounidense.
Muchas eran hijas de personas que habían sido esclavizadas, y en un mundo que les ofrecía poco o nada, forjaron su camino a base de fuerza, coraje y trabajo incansable.
Estas mujeres no solo montaban a caballo con destreza. También arreaban ganado, marcaban reses, reparaban cercas, participaban en rodeos y hacían todo lo que se esperaba de un vaquero… y más.
Una de ellas fue Mary Fields, apodada “Mary la Diligencia”, quien se convirtió en leyenda al ser la primera mujer afroamericana en trabajar como conductora de diligencias en Montana. Armada, decidida e imparable, Mary rompió barreras en una profesión dominada por hombres.
Fields medía 1,80 metros y pesaba cerca de 90 kg y le gustaba fumar puros; solía llevar una pistola bajo el delantal y una jarra de whisky a su lado. Nacida esclava, creció huérfana, no tuvo educación, nunca se casó, ni tuvo hijos.
Mary Fields vivió gracias a su ingenio y su fuerza. Viajó al norte de Ohio, se asentó en Toledo y trabajó para un convento católico donde formó un fuerte vínculo con la Madre Amadeus. Tiempo después, las monjas se trasladaron a Montana y María se enteró de la mala salud de la Madre, así que se trasladó para vivir con ellas. En alguna ocasión protegió a las monjas con su habilidad con el revólver, ya que era una buena pistolera.
Abrió un café, pero su gran corazón llevó a la ruina su negocio porque gastaba sus beneficios alimentando a personas que lo necesitaban.
Así fue como, en 1895 encontró un puesto de trabajo que se adaptaba a ella, como repartidora de correo en el condado de Cascade. Ella y su mula Moisés se ganaron el apodo de «La Diligencia» («Stagecoach») por entregar siempre las cartas, lloviera o nevara. Reconocida por no perder un solo día de trabajo y se dice que podía enganchar seis caballos en menos de 5 minutos.
Es la protagonista de «Una carta desde las grandes cascadas», novela juvenil de Pierdomenico Baccalario. Según esta novela, Mary curó a la madre Amadeus con unas hierbas que serían las antecesoras de la fórmula de la Coca-Cola y que habría obtenido del doctor Pemberton, con quien se habría encontrado en el tren de viaje al Condado de Cascade.
Queda sentado que Las vaqueras negras (aquí una sola muestra) construyeron comunidades, cuidaron la tierra y dejaron una huella imborrable en la cultura ganadera del Oeste. Su legado hoy es reconocido como una parte vital tanto de la historia afroamericana como de la historia de Estados Unidos.
Aunque durante décadas fueron invisibilizadas, su valentía y espíritu pionero siguen cabalgando en la memoria de quienes luchan por una historia más completa y justa.
Gentileza;
Beatriz Genchi
Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com
Puerto Madryn-Chubut.
