La guerra en Medio Oriente requiere una adecuación de la política económicaChen Junqing – XinHua
La política económica práctica no puede ignorar los primeros principios, pero también requiere la adecuación a las restricciones y a las circunstancia
Cualquier economista que pretenda aportar a la política económica práctica tiene que alejarse de dos extremos: prestarle atención a lo que ocurrió con la tasa de inflación en el último par de minutos o buscar sugerencias concretas en obras escritas hace décadas o siglos.
Porque la política económica práctica no puede ignorar los primeros principios, pero también requiere la permanente adecuación a las restricciones y a las circunstancias. Ejemplo de lo primero fueron los votos que el presidente Milei tenía en el Congreso Nacional, tanto antes como después de la elección de medio período; ejemplo de lo segundo es la guerra desatada entre Israel, Estados Unidos e Irán.
En su obra más conocida, La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, John Maynard Keynes explicó la crisis de la década de 1930, con su secuela en términos de desocupación de mano de obra, por la ausencia de entusiasmo empresario por invertir. Como no me preocupa la economía inglesa de hace un siglo, sino la economía argentina actual, pregunto: ¿tenemos también un problema de falta de “animal spirits”? Difícil saber, al menos de manera significativa. La TV ayuda poco para responder este interrogante, porque en los programas hablan los empresarios a los cuales les va mal, dado que aquellos a los que les va bien… trabajan. Más útil sería intentar comprar una máquina para aumentar la producción. Los fabricantes de máquinas, ¿están parados o habrá que hacer cola? Para investigar.
El éxito exportador de productos agropecuarios, energéticos y de minería explica que, en un contexto de libertad cambiaria, la tasa de inflación de 2-3% mensual coexiste con un tipo de cambio nominal fijo a pesar de las importantes compras de divisas por parte del Banco Central. Otra vez, ¿con qué herramientas se cuenta para enfrentar esta versión de la enfermedad holandesa? Porque hay tres variedades, como expliqué hace poco en LA NACION.

