“Lagerfeld cambió su decoración incluso más a menudo que su imagen”, afirma Patrick Mauriès en la introducción del libro Karl Lagerfeld: A Life in Houses. El genio de la moda fue un diseñador de moda alemán y socialite europeo, considerado uno de los más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.
Y fue también un esteta insaciable y prueba de ello es su “colección” de distintivas residencias, cuyo estilo fue cambiando a lo largo de su vida. ¡Aquí tres casas! El álbum de lujo reúne algunos de los interiores que habitó Karl Lagerfeld. Y si la cantidad de propiedades es extravagante, la diversidad de estilos nunca deja de sorprender.
Cada nuevo lugar fue un pretexto para iniciar una colección. “Comprar me entusiasma”, confesó el ingenioso emperador de la moda. Con esta premisa es claro que el diseñador tendría no solamente más de una propiedad, sino increíbles espacios dentro de cada una de ellas. Así, sus casas, las que adquirió a lo largo de su vida describen cada uno de los instantes que formaron los momentos más icónicos del creativo.
Si pisamos el suelo o tocamos las paredes, podemos descifrar la personalidad detrás de la seriedad y la elegancia de Lagerfeld; no obstante, es también la muestra de que el arte y la creatividad no sólo estaban en la vida laboral del director creativo de Chanel, sino también era parte de su vida diaria.
1981: François Mitterrand es elegido presidente. Karl Lagerfeld, huyendo de los disparatados impuestos que se avecinaban, se instaló inmediatamente en Mónaco. Lo hizo en una residencia de lujo diseñada por el arquitecto, diseñador industrial, artista y publicista italiano Gio Ponti y eligió como decoración el diseño revolucionario del grupo Memphis Diseños que se inspiró en los estilos Art Decó y Pop Art, que eran populares en esa época. Memphis era conocido por su uso de colores brillantes, formas geométricas y patrones atrevidos. Diez años después, vendió todo en una subasta sin el menor arrepentimiento. Y en la venta, orquestada por Sotheby’s en octubre de 1991, explicó: “me enamoré de Memphis a primera vista. En septiembre del 81 alquilé un gran departamento en Montecarlo […] Nunca había vivido en una casa moderna. Memphis era la solución ideal. Me encantaba vivir rodeado de tantos colores y tantas formas nuevas, pero mi segunda casa en Mónaco no encajaba con la Memphis”. Y lo dejó atrás.
Siempre en movimiento, pero fiel a la Rive Gauche, «orilla izquierda». Se refiere específicamente a la zona sur del río Sena en París. Históricamente, esta área es conocida como el centro bohemio, artístico e intelectual de la ciudad y alberga el Barrio Latino. Karl Lagerfeld dejó la rue de l’Université para dirigirse a la Place Saint-Sulpice. Paredes, molduras, frisos pintados de blanco y alfombra morada —un color hecho a medida para el maestro—, hacían olvidar que el departamento estaba situado en un edificio del siglo XVIII, construido por el arquitecto Giovanni Servandoni. Los sillones en forma de concha proceden de una casa decorada por Elsie de Wolfe inspirada en los años 30, una estadounidense cuya fantasía siguió siendo una referencia para el diseñador. Además, ¿no evoca la atmósfera de la sala una película de la época dorada de Hollywood? Preguntaba.
A los 81 años de edad, Lagerfeld fijó su mirada en una idílica residencia situada al borde del bosque de Marly, no lejos de París. Para transformarla a su gusto, emprendió un arduo trabajo que duró cuatro años. El diseñador solo durmió allí una noche, sin embargo, iba a Louveciennes, se sentaba en la sala de música, contemplaba sus colecciones y se marchaba, tal vez no contento, pero sí satisfecho. La casa reunía muebles art déco, carteles alemanes de 1910, creaciones de diseñadores contemporáneos; una especie de resumen de sus amores. Sotheby’s vendió el conjunto (cuatro mil lotes) en 2021 para pagar las deudas del creador. ¡Karl debía millones de euros a Hacienda!
El salón estaba lleno de jarrones de Jean Dunand, cigarreras de Jean Fouquet y Raymond Templier, biombos laqueados… Nuestro “joven estilista”, como se definió en aquella época, vio en las producciones de los años veinte y treinta “las raíces de la modernidad”. En esto fue un pionero.
En el inmenso universo creativo de Karl Lagerfeld existía una de las bibliotecas privadas más impresionantes del mundo. El diseñador llegó a reunir más de 300.000 libros distribuidos en varias de sus residencias en Paris. Más que una colección, funcionaba como su archivo diario de investigación. Allí convivían volúmenes de historia del arte, filosofía, literatura, arquitectura, política y catálogos de exposiciones, que alimentaban constantemente su proceso creativo en la moda.
Gentileza:
Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora cultural
bgenchi50@gmail.com
Puerto Madryn – Chubut
