Tras la postergación del Acto Central y dudas por las lluvias, más de 20.000 personas colmaron el Frank Romero Day. La virreina es de Tunuyán
Una Vendimia a teatro lleno
Sin embargo, el público acomodó la agenda para tan esperado momento y más de 20.000 espectadores dijeron presente en el teatro Griego Frank Romero Day. Se sumaron quienes tradicionalmente la siguen desde los cerros aledaños, aunque esta vez allí la asistencia estuvo diezmada.
Autoridades locales, sin el gobernador Alfredo Cornejo, junto a invitados siguieron desde el palco oficial lo que sucedía en el impactante escenario, de 2.600 m2, aunque no tuvo las presencias políticas fuertes que supo tener otras ediciones.
El color de la gente
La gente es un espectáculo aparte cada Fiesta de la Vendimia y el Acto Central, con un teatro griego siempre a pleno, es una muestra viviente del fervor popular por el icónico festejo mendocino. Desde temprano, mendocinos y turistas, fueron ocupando los lugares -que tanto cuesta conseguir- para volver a la vida, como cada marzo, esas gradas dormidas durante tantos meses. Fue el público el que, entre la emoción y la euforia, llegó para ser parte del rito y le imprimió la esencia identitaria a ese espacio que le es tan propio.
El público llegó preparado para dejarse sorprender por la magnificencia de la puesta que parece que nunca lo defrauda. Llegaron equipados con lo esencial para la ceremonia: las heladeritas, algo rico para comer, algún vinito para compartir en un brindis. El mate, el infaltable compañero para la espera de la previa. Tampoco faltaron los almohadones que muchos eligen llevar para “ablandar” las horas sobre el cemento de las gradas. Pero esta vez hubo que sumar abrigo y paraguas, los más previsores.
Las banderas, los globos iluminados, las niñas vestidas de reinas, las fotos de las candidatas, tambores, silbatos, cornetas, los gritos de apoyo, los aplausos enfervorizados de las hinchadas que acompañaron cada momento. Los juegos con el público, la ola de brazos en alto, las luces de los celulares. No faltó nada para que el folclore vendimial hiciera su magia para crear una noche inolvidable.
La lluvia dejó barro por todas partes en los ingresos al teatro y fue la causa de que se suspendiera la fiesta y la elección de la reina en los cerros.
El espectáculo
“90 cosechas de una misma cepa” fue dirigido por Pablo Perri, que por segunda vez estuvo a cargo de esta puesta. Por sobre todas las cosas, el espectáculo apeló a la memoria, una memoria como construcción colectiva. Por eso, recuperó elementos históricos sin dejar de incorporar novedades y tecnología en un recorrido que convocó al recuerdo.
Las cajas lumínicas, ícono ineludible de la vendimia y patrimonio de la provincia, recobraron un protagonismo central para ocupar 600m2 y dejar relegada aunque en un plano central a una pantalla que fue complemento indispensable del relato.
Es que se apoyó fuertemente en imágenes audiovisuales que fueron recuperadas de los archivos, donde se pudo ver imágenes de antiguas vendimias, un recorrido por distintas coronaciones de soberanas, entre otras.
La música, 100% en vivo y en un ensamble de 55 artistas, recuperó obras de otras fiestas y, sobre todo, composiciones que precedieron a la luego instalada “Canto a Mendoza”. Lo mismo pasó con el vestuario, en un despliegue de 7.500 prendas llenas de color, un 70% fue recuperado del archivo provincial y con ello buscó hacer un homenaje a tantos artistas anónimos que los precedieron en otras puestas.
Un vestuario sencillo pero de colores cuidados y armónicos, apelo fundamentalmente a los tonos de la naturaleza y el vino. Amarillo marrón verde y naranja se combinaron con cuadros con fuerte presencia del azul – el agua- y bordó y rosa asociado al vino.
Entre bailarines, actores y músicos sumaron 750 los artistas que dieron vida al relato entre los 6 niveles del escenario, un despliegue acorde a la magnificencia esperada por el público que sobre todo celebra los cuadros con mucho folklore y que fue algo en lo que esta fiesta no falló.
Lo destacado del Acto Central de la Vendimia
No hubo gran despliegue de utilería mayor aunque verdaderamente sorprendió el cuadro en el que apareció la Virgen de la Carrodilla, siempre celebrado y de gran emoción. A diferencia de la tradicional peregrinación que la acerca al escenario esta vez sorprendió tras aparecer dentro de una especie de cápsula iluminada que se había colocado en el centro del escenario minutos antes y que generó expectativa.
También fue distinto el cuadro de los inmigrantes que siempre tiene una tónica de humor: esta vez implicó una especie de conflicto entre españoles e italianos en relación a quién tenía el mejor vino, lo que determina en surgimiento de un vino hispano-italiano con identidad propia.
Otras particularidades fueron la presencia de las candidatas en el centro del escenario sobre el segundo nivel y la presencia de las hinchadas departamentales como parte de la narración.
Un momento muy bonito fue cuando, casi al final, se interpretó un fragmento de la primera canción de la vendimia de 1936.
Justamente con la intención de recuperar cuestiones emblemáticas de la vendimia también tuvieron mucha presencia los juegos de agua de la fuente que antecede al escenario.
Pero sin duda una de las cosas más impactantes fue el espectáculo de los 300 drones que tras el final, formaron imágenes de colores en el cielo como el de una cosechadora y el de la primera reina nacional de la vendimia, Delia Lartive Escudero.
La historia de la Vendimia
En el guión de Silvia Moyano hay dos protagonistas fundamentales: Guillermo Cano, Gobernador de Mendoza entre 1935 y 1938, y Frank Romero Day, ministro de Industrias, Obras Públicas y Riego, quien hizo realidad el teatro que lleva su nombre para ser la casa de la Fiesta de la Vendimia. Son justamente ellos quienes abren la puesta cuando el audiovisual los muestra redactando el decreto que instaura la fiesta.
La memoria del viento los ha traído para saber qué es lo que ha pasado durante todos estos años con la celebración. Es el viento Zonda, el que los trae – o los amontona, como describe el director- y se posiciona como un tercer protagonista indispensable.
A partir de allí, las presencias habituales como los huarpes, la cosecha, el vino, el Ejército Libertador, los jóvenes que se asocian al progreso. pero esta vez, se sumaron hitos como la nacionalización de la fiesta y el reconocimiento internacional que gana y el regreso a la democracia en 1983. No faltaron homenajes especiales a la primera reina, Abelardo Vazquez y al mismo teatro.
La elección de la Reina de la Vendimia
La elección de la Reina y la Virreina se hizo con boleta única y un total de 300 votos que emitió el público distribuidos entre distintos sectores del teatro. Además del público, votó el director de la fiesta y representantes de los medios de comunicación, Tunuyán se destacó por tener la hinchada más populosa que hizo estallar el teatro cuando ingresó la candidata.
La elección tuvo votos dispersos entre varias candidatas, aunque San Rafael, General Alvear, Maipú y Tunuyán arrancaron con buen caudal de voluntades.
Tras la coronación, la gente disfrutó del espectáculo de Luciano Pereyra. Estaba programado para este domingo con la primera repetición, aunque esta última se pasó para el miércoles, lo cual generó reclamos de quienes habían sacado entradas para verlo.
Fuente;https://www.losandes.com.ar/sociedad/mendoza-celebro-90-anos-vendimia-y-corono-azul-antolinez-san-rafael-como-la-nueva-reina-n5983262





