Las nuevas Guías Alimentarias 2025-2030 divulgadas por el gobierno de Estados Unidos adoptaron lo que, para muchos, es una “pirámide invertida” donde las proteínas y grasas saludables adquieren un lugar central.
Expertos destacaron “la jerarquía nutricional expresada en el texto técnico”. Así lo planteó ante la consulta de Infobae la médica especialista en Medicina Interna y Nutrición y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) Marianela Aguirre Ackermann (MN 151.867). Para Ackermann es fundamental detenerse en el documento completo y no solo en el gráfico.
Esta consigna aparece reflejada en el nuevo gráfico, que sitúa proteínas, lácteos, grasas saludables, frutas y verduras en la cima, con los cereales integrales en la base. El documento mantiene principios clásicos: limitar grasas saturadas y sodio, priorizar frutas, verduras, granos enteros y patrones alimentarios equilibrados, según reiteró la SAN.
Nutrientes esenciales: ¿qué no puede faltar según las nuevas guías?

Las directrices estadounidenses enfatizan el consumo de alimentos frescos, integrales y mínimamente procesados, desplazando los ultraprocesados y azúcares añadidos.
El enfoque se desplaza del análisis de nutrientes aislados hacia el concepto de patrones alimentarios. El médico especialista en Nutrición y Obesidad e integrante del Grupo de trabajo en Obesidad de la SAN Martín Giannini (MN 114.711) explicó ante la consulta de este medio que “el cambio no está en qué comer, sino en cómo se explica. Las guías actuales ponen el foco en alimentos densos en nutrientes y priorizan patrones basados en alimentos mínimamente procesados”. En ese marco, el documento identifica nutrientes críticos deficitarios en la población de Estados Unidos, como fibra, potasio, calcio, vitamina D, hierro, ácidos grasos omega-3 y proteínas de buena calidad.

Al respecto, Aguirre Ackermann puntualizó que “una alimentación saludable debe incluir una cantidad adecuada de proteínas de buena calidad, fibra dietaria, grasas esenciales —principalmente insaturadas como frutos secos, aceite de oliva, palta, semillas, pescados— y un aporte suficiente de vitaminas y minerales”. Destacó además la importancia de armar platos que combinen verduras, proteínas, carbohidratos ricos en fibra y grasas de buena calidad para alcanzar una cobertura nutricional adecuada.
Uno de los cambios de las nuevas guías estadounidenses es el aumento sugerido en la cantidad diaria de proteínas recomendada para algunos grupos poblacionales. El documento oficial plantea un rango de 1,2 a 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal, una cifra superior al mínimo de 0,8 g/kg/día de las guías previas.

“Uno de los temas que aparece con más fuerza en estas guías es la proteína. Se reconoce que la recomendación clásica en las guías previas de 0,8 g/kg/día es un mínimo poblacional y que ciertos grupos —como adultos mayores, personas que tienen sarcopenia o en procesos de descenso de peso— pueden beneficiarse de ingestas mayores -analizó Aguirre Ackermann-. Esto es correcto siempre que se aplique con criterio clínico”. La especialista enfatizó la importancia de personalizar el requerimiento proteico teniendo en cuenta “la edad, la función renal, el riesgo cardiovascular y el contexto individual”.
En la misma línea, la médica especialista en endocrinología, directora de posgrados en obesidad de la Universidad Favaloro y coordinadora del grupo de trabajo de Obesidad de la SAN, Ana Cappelletti (MN 76523) remarcó: “La recomendación del consumo de proteínas debe considerarse la edad, la función renal y el riesgo cardiovascular individual de cada persona”.

Sobre el rol de las grasas, el nuevo documento incluye fuentes animales como manteca y sebo entre las opciones posibles, aunque mantiene el límite de grasas saturadas por debajo del 10% de las calorías totales.
Giannini aclaró que “las guías no recomiendan aumentar el consumo de carne, ni desplazar a los vegetales o a los granos integrales”. Y tras agregar que la evidencia sigue mostrando que “el consumo elevado de carnes rojas y procesadas se asocia a mayor riesgo cardiovascular” y que los patrones más protectores son aquellos con alto consumo de verduras, frutas, legumbres y granos integrales, el nutricionista precisó que “el mayor error conceptual es no diferenciar: granos integrales son los recomendados; harinas refinadas y ultraprocesados, los que hay que limitar”.
En suma, los especialistas advierten que el debate sobre proteínas y grasas en las nuevas guías alimentarias no implica una inversión de prioridades nutricionales.
Ultraprocesados y azúcares añadidos

Una de las recomendaciones más contundentes es la de reducir drásticamente el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares agregados. Giannini subrayó: “Los ultraprocesados son hoy el principal factor dietario asociado a mala salud, no los alimentos básicos”. El documento oficial afirma que “ninguna cantidad de azúcares añadidos forma parte de una dieta saludable” y especifica que “ninguna comida debe contener más de 10 gramos de azúcares añadidos, o aproximadamente 2 cucharaditas”.
Aguirre Ackermann recomendó estrategias simples para reemplazar estos productos: “Reemplazar bebidas azucaradas por agua o infusiones sin azúcar, comer más alimentos naturales y menos ‘de paquete’, y priorizar comidas preparadas en casa”.

En la perspectiva local, la SAN recordó que el contexto argentino presenta una alta prevalencia de obesidad, consumo elevado de carnes rojas y azúcares, y una proporción importante de enfermedad renal crónica no diagnosticada. Por eso, “las recomendaciones poblacionales deben continuar priorizando patrones alimentarios de base vegetal, ricos en frutas, verduras, legumbres, granos enteros y grasas insaturadas, con proteínas de elevado valor nutricional, como carnes magras, huevos y lácteos descremados”, según su posición oficial.
“Lo más importante para aclarar es que las guías alimentarias de Estados Unidos no están pensadas para la población argentina -aclaró Aguirre Ackermann-. En nuestro país contamos con las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), que se actualizan cada 10 años. Las últimas publicadas son de 2016 y se encuentran en proceso de actualización. Se espera que estén listas en el transcurso de este año, pero hasta entonces podemos tomar los aspectos rescatables de estas guías».
Cappelletti señaló: “Se mantiene la recomendación de priorizar patrones alimentarios basados en alimentos frescos, de origen vegetal, reducir azúcares añadidos y harinas refinadas, y limitar las grasas saturadas a ≤10% de las calorías totales”.
¿Cómo llevar las recomendaciones a la práctica diaria?
El desafío de trasladar las guías a la vida cotidiana requiere cambios sostenibles y realistas. Para Aguirre Ackermann, “la clave no es seguir modas ni buscar perfección, sino mejorar progresivamente la calidad global de la alimentación. Comer mejor no implica hacerlo perfecto, sino mejorar de a poco la calidad de lo que elegimos, de un modo que sea disfrutable y compatible con la vida real”. Cappelletti agregó que el foco no está en la perfección, sino en “mejorar el patrón global de la alimentación”.

Entre las estrategias sugeridas, los especialistas recomendaron incorporar verduras en al menos una comida diaria, elegir legumbres o harinas integrales varias veces a la semana, asegurar proteína en desayunos o meriendas y organizar las compras para facilitar la preparación de comida casera. Aguirre Ackermann recalcó que “el placer también forma parte de una alimentación saludable”. “Comer no es solo cubrir requerimientos nutricionales: el disfrute, nuestra cultura alimentaria y la dimensión social de la comida son determinantes para que las recomendaciones sean sostenibles en el tiempo”, concluyó.
El nuevo modelo también otorga más relevancia a la ingesta de proteínas, especialmente para adultos mayores o personas en descenso de peso. Según la SAN, “las metas de proteína deben ser individualizadas y no trasladadas sin estratificación a guías poblacionales”.
Fuente:https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/02/01/que-dicen-los-expertos-sobre-las-nuevas-guias-alimentarias-de-eeuu-de-la-comida-real-al-foco-en-proteinas/

