San Rafael, Mendoza 18 de enero de 2026

Cae el consumo, se acumula stock y la presión ya a las bodegas

La vitivinicultura atraviesa una nueva crisis de consumo y stock. La vitivinicultura está atravesando una profunda crisis. Varias bodegas ya muestran claras señales de agotamiento financiero.

La vitivinicultura está atravesando otra crisis. El sector que es cíclico, está encontrando en la caída del consumo, una de las razones básicas por las que no puede superar este momento. A diferencia de otros años cuando era sólo el productor el que terminaba financiando a la bodega, esta crisis también la enfrentan los industriales.

Los números lo confirman. De acuerdo con datos del INV, la comercialización acumulada de vinos entre enero y noviembre mostró una caída interanual del 3,7%. Los vinos color retrocedieron 1,4%, mientras que los vinos blancos sufrieron un ajuste mayor, del 9,9%, en un contexto de consumo retraído y cambios en las preferencias del consumidor.

En el mercado externo la situación es similar. Las exportaciones de vino total cerraron 2025 con una caída interanual del 6,8% en volumen respecto de 2024. El retroceso estuvo explicado principalmente por los vinos color, que bajaron 8,9%, mientras que los vinos blancos mostraron una suba del 4,5%, que amortiguó parcialmente la contracción general.

Analizado por segmentos. En el vino fraccionado, la baja fue del 4,6%. El ajuste más marcado se dio en el vino a granel, cuyas exportaciones disminuyeron 13,6% en el acumulado anual. Dentro de ese rubro, los vinos color retrocedieron 17,8%, mientras que los blancos crecieron con fuerza (22,1%), reflejando una recomposición del mix exportador.

La debilidad de la demanda se refleja en los precios pagados al productor. En el mercado de traslado, los valores llevan casi dos años sin moverse. El vino blanco genérico se paga entre 280 y 300 pesos por litro, mientras que el tinto ronda los 370 a 400 pesos, dependiendo de los plazos de pago, prácticamente los mismos niveles que en las campañas anteriores.

La uva sigue la misma lógica. En la última vendimia pasada, las criollas se pagaron entre 180 y 200 pesos por quintal, y las tintas entre 300 y 320 pesos, valores que podrían repetirse este año.

Pero varios referentes de la industria marcan otro tema: es que para que esos precios cierren, en este contexto, el productor necesita rindes elevados: entre 280 y 300 quintales por hectárea en variedades blancas y alrededor de 220 en tintas. Según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA), esos rindes no se alcanzan en los promedios reales, por lo que una gran mayoría de productores directamente pierden su batalla contra la eficiencia.

Para tener una idea, el OVA muestra que la uva cereza tiene un rendimiento promedio de 141 quintales, la criolla de 140. Y una tinta como Bonarda de 105 quintales y el malbec de 85 quintales promedio.

Es alli donde ya arrancan las discusiones sobre la necesidad de mejorar y hacer más eficiente los costos. Si bien la discusión más fácil es la pensar en erradicar los viñedos, también se discuten otras, como achicar las unidades productivas para mejorar los costos de producción pero sumar eficiencia a la hora de lograr mejores rindes.

Cómo viene la próxima vendimia

Con los primeros relevamientos de campo cerrados, el sector empezó a ponerle números a la vendimia 2026. Fabián Ruggeri, presidente de Acovi, explicó que el esquema de estimaciones se apoya en dos metodologías que, en esta primera instancia, arrojaron resultados muy similares.

“Hicimos el primer pronóstico, que ahora se ajusta a fin de mes y después vuelve a corregirse alrededor del 20 o 25 de enero”, señaló. Por un lado, se utiliza el relevamiento cualitativo tradicional, basado en la observación de ingenieros agrónomos y productores. “Es la información que hacemos desde siempre, donde se comparten percepciones: veo más uvas, veo menos uvas que el año pasado”, explicó.

En paralelo, se aplica una metodología técnica que incorpora mediciones objetivas en 191 parcelas distribuidas en toda la provincia. Allí se mide cantidad de racimos y granos por racimo y, a partir de curvas históricas, se proyecta la producción.

Con esos datos preliminares, el diagnóstico es de una leve merma en Mendoza. “El porcentaje global está alrededor de un 7 u 8% menos de producción que el año pasado”, indicó Ruggeri. En la vendimia anterior, Mendoza y San Juan totalizaron cerca de 19,8 millones de quintales a nivel nacional, con unos 15 millones en Mendoza. El dirigente aclaró que la caída estimada se refiere exclusivamente al plano provincial y que los ajustes de enero serán clave para afinar el número final.

Bodegas bajo tensión financiera

El contexto de mercado también empieza a reflejarse en la situación financiera de algunas bodegas. En octubre se conoció que Bodegas Norton se presentó en concurso preventivo de acreedores, con una deuda que supera los 40 millones de dólares. Según explicó su CEO, Tomás Lange, la decisión fue tomada “para asegurar los puestos de trabajo y la continuidad de la operación”, en un escenario desafiante para la industria vitivinícola, tanto a nivel local como internacional.

En los últimos días circularon rumores sobre una posible venta de la compañía, incluso con versiones que mencionaban a empresarios del sector energético. Desde la empresa los desmintieron y ratificaron que continúan con su proceso de reorganización bajo el concurso preventivo.

El viernes Bodegas Bianchi, admitió que está trabajando con los privados, de manera de renegociar los plazos de pago de su dueda. La empresa ya registra 75 cheques rechazados por más de 900 millones de pesos, según datos del Banco Central de la República Argentina. En un comunicado, la firma reafirmó su “compromiso con la transparencia y la buena fe” y anunció que avanza en una propuesta de regularización para atravesar una “coyuntura excepcional de mercado”.

La bodega explicó que abrió una instancia de diálogo con toda la cadena de valor, orientada a acordar un esquema viable de normalización, priorizando la estabilidad de la compañía y la continuidad de sus operaciones, en un contexto de demanda interna débil y tensiones financieras.

Procesos de normalización

Otra bodega que atravesó dificultades pero que ya se encuentra en un proceso claro de saneamiento y normalización es Bodega Atamisque.

Según información publicada por el BCRA, la empresa registraba un total de 517 cheques rechazados a agosto de 2025, de los cuales 311 ya se encuentran regularizados. Es decir que más del 60% de los instrumentos emitidos ya fueron cancelados, con la entrada del nuevo accionista.

Desde la bodega explicaron que en el caso de las deudas comerciales preexistentes, se pagó más del 80%. Y adelantaron que la bodega mantiene negociaciones con proveedores para regularizar el saldo restante y establecer nuevos esquemas comerciales.

Desde octubre, Atamisque está controlada en un 80% por la distribuidora Ñuque Mapu, propiedad de Matías Lammens, mientras que la familia Du Monceau continúa como socia minoritaria bajo un esquema de cogestión.

Fuente:https://www.losandes.com.ar/economia/vitivinicultura-crisis-cae-el-consumo-se-acumula-stock-y-la-presion-ya-las-bodegas-n5977292

 

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