San Rafael, Mendoza lunes 10 de agosto de 2026

Cristo Redentor cerrado, miles de camiones varados y una deuda que sigue sin respuesta: ¿hasta cuándo Mendoza dependerá de un solo paso a Chile?

El temporal volvió a paralizar el corredor internacional y las ráfagas de hasta 160 km/h impiden una reapertura segura. Mientras transportistas acumulan pérdidas millonarias, el Paso Las Leñas continúa relegado pese a décadas de reclamos y estudios que lo presentan como una alternativa estratégica para descongestionar el corredor.

El Paso Internacional Cristo Redentor continuará cerrado debido a las extremas condiciones meteorológicas que afectan a la cordillera. Nevadas persistentes, acumulación de nieve, visibilidad prácticamente nula y ráfagas de viento que pueden alcanzar los 160 kilómetros por hora impiden garantizar condiciones mínimas de seguridad para quienes deben atravesar la alta montaña.

La situación, que ya lleva casi un mes de interrupciones y mantiene a miles de camiones varados en distintos puntos de Mendoza, vuelve a dejar al descubierto un problema que excede largamente a un temporal: la enorme dependencia que tiene el comercio entre Argentina y Chile de un único corredor internacional.

Mientras los organismos viales trabajan para despejar la Ruta 7 y los equipos de frontera permanecen preparados para retomar las operaciones cuando las condiciones lo permitan, los transportistas siguen acumulando pérdidas y las economías regionales sufren las consecuencias de una infraestructura que, una vez más, demuestra sus límites.

Y en este punto aparece una pregunta que Mendoza viene formulando desde hace años y que, sin embargo, continúa sin una respuesta política concreta: ¿por qué el Paso Las Leñas sigue esperando?

Una cordillera que vuelve a mostrar las consecuencias de la falta de alternativas

El Comité Integrado del Sistema Cristo Redentor resolvió mantener el cierre preventivo luego de evaluar las condiciones meteorológicas en ambos lados de la cordillera. Los equipos técnicos determinaron que las nevadas y las ráfagas de entre 110 y 160 kilómetros por hora hacen imposible establecer una ventana segura y confiable para la circulación.

Los trabajos de remoción permitieron despejar sectores críticos de la traza, pero el viento vuelve a depositar nieve sobre la calzada, reduce drásticamente la visibilidad y dificulta cualquier operativo de apertura.

La explicación técnica es contundente y nadie puede discutir la necesidad de preservar la vida de los conductores. Lo que sí resulta discutible es que, ante cada gran temporal, Argentina y Mendoza vuelvan a quedar prácticamente paralizadas porque no existe una vía alternativa de características suficientes para garantizar la conectividad internacional.

La naturaleza no puede controlarse. La falta de infraestructura, en cambio, sí puede prevenirse.

Miles de camiones, millones de dólares y una crisis que se repite

La paralización del corredor genera una verdadera emergencia logística. Miles de camiones permanecen detenidos en estaciones de servicio, paradores y playas de estacionamiento de Mendoza, mientras la acumulación de unidades aumenta día tras día.

Desde la Asociación Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam) estimaron que, una vez habilitado el tránsito, alrededor de 4.000 camiones podrían volcarse progresivamente hacia la cordillera.

La cifra permite dimensionar el problema: no se trata solamente de una ruta cerrada. Se trata de una cadena logística internacional que queda atrapada cada vez que las condiciones meteorológicas obligan a interrumpir el tránsito.

Para las empresas de transporte, el costo es enorme. Se estima que cada jornada de un camión detenido representa unos 450 dólares de gastos operativos, cifra que puede trepar hasta los 600 dólares diarios en las unidades refrigeradas que transportan mercadería perecedera.

Combustible, alojamiento de los choferes, mantenimiento, sistemas de refrigeración, incumplimientos contractuales y pérdidas vinculadas a las demoras conforman una factura que finalmente termina pagando todo el sistema productivo.

Las Leñas: una alternativa que lleva años esperando una decisión política

Frente a este escenario, la ausencia de avances concretos en el proyecto del Paso Las Leñas resulta cada vez más difícil de justificar.

La iniciativa, ubicada en el sur de Mendoza y pensada como una conexión alternativa con Chile, lleva años formando parte de los discursos, anuncios, estudios y compromisos políticos. Sin embargo, cuando llegan los temporales y el Cristo Redentor vuelve a quedar inutilizado, la realidad demuestra que la alternativa continúa sin convertirse en una obra capaz de brindar una solución efectiva.

El problema ya no es solamente técnico. Es político.

Porque la falta de una segunda conexión cordillerana no constituye una sorpresa. Los cierres por nieve, hielo, viento y avalanchas forman parte de la realidad histórica de los Andes. Lo que resulta difícil de comprender es que, después de tantos años de advertencias, proyectos y reclamos, todavía no exista una infraestructura alternativa consolidada que permita reducir la dependencia del corredor internacional de la Ruta 7.

Cada temporal vuelve a poner la misma película en pantalla: camiones detenidos, pérdidas millonarias, rutas saturadas, productores preocupados, transportistas reclamando y autoridades explicando por qué el paso no puede abrirse.

La pregunta inevitable es qué se hizo durante todos los años en los que esta vulnerabilidad fue advertida.

La falta de previsión también tiene un costo

No se puede responsabilizar a las autoridades por la existencia de un temporal extraordinario ni exigir la apertura de una ruta cuando las condiciones representan un riesgo para la vida humana.

Pero sí corresponde reclamar previsión, planificación y decisiones de largo plazo.

El cambio climático, la mayor intensidad de determinados fenómenos meteorológicos y el crecimiento del comercio internacional hacen todavía más evidente la necesidad de contar con corredores complementarios.

Mendoza no puede seguir funcionando con un modelo en el que una tormenta en la cordillera tenga la capacidad de paralizar durante semanas una de las principales vías de conexión comercial entre Argentina y Chile.

El Paso Cristo Redentor es indispensable. Precisamente por eso resulta todavía más necesario contar con alternativas.

¿Cuánto más habrá que esperar?

El Paso Las Leñas no debería aparecer únicamente cuando el Cristo Redentor queda bloqueado. Debería formar parte de una política de Estado destinada a garantizar conectividad, previsibilidad y competitividad para Mendoza y para el comercio exterior argentino.

Mientras tanto, cada día de cierre vuelve a generar la misma factura: miles de camiones inmovilizados, empresas que pierden dinero, trabajadores afectados y millones de dólares que se evaporan por la falta de circulación.

La cordillera seguirá teniendo nieve. Seguirá habiendo viento. Seguirán existiendo temporales extraordinarios.

Lo que no debería seguir existiendo es la falta de voluntad política para construir alternativas.

Porque cuando durante décadas se conoce el problema y se continúa dependiendo de una única vía internacional, ya no se puede hablar solamente de una emergencia climática.

También hay que hablar de una emergencia de planificación y de una deuda de infraestructura que la dirigencia política sigue postergando.

Dtor. Diario Pirámide Informativa
Prof. Juan Carlos Sambataro.
prensapiramideinformativa@gmail.com
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