Brasil concentra el 26% de las exportaciones de Mendoza y recibe el 70% del ajo que produce la provincia. Empresarios del sector advierten que un conflicto diplomático podría derivar en trabas comerciales.
Las declaraciones del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, volvieron a generar inquietud en el sector exportador mendocino. Empresarios vinculados a la producción agrícola y vitivinícola expresaron su preocupación por el posible impacto que una escalada en la tensión política pueda tener sobre el comercio con Brasil, principal destino de las exportaciones provinciales.
El mandatario argentino calificó a Lula como «ladrón» y «presidiario», lo que derivó en un nuevo episodio de tensión diplomática entre ambos gobiernos. Aunque desde el Ejecutivo provincial consideran que la relación comercial no debería verse afectada, los productores temen que eventuales represalias o mayores restricciones compliquen el acceso a un mercado estratégico.
Brasil, un socio clave para Mendoza
De acuerdo con estadísticas de PROMendoza, durante 2025 la provincia exportó bienes por 1.538 millones de dólares. De ese total, 409 millones de dólares correspondieron a ventas realizadas a Brasil, que concentró el 26% de las exportaciones mendocinas y se consolidó como el principal comprador de productos locales.
Entre los sectores con mayor dependencia sobresale el ajo. Cerca del 70% de la producción mendocina tiene como destino el mercado brasileño. También llegan a ese país vinos, manzanas, frutos secos y otros productos regionales.
El ajo, uno de los sectores más expuestos
Jorge Pandolfino, empresario del sector y exportador de ajo, advirtió que cualquier deterioro en la relación bilateral podría tener consecuencias directas para la actividad.
«Este tipo de declaraciones no favorecen el comercio con Brasil. Nosotros dependemos en gran medida de ese mercado. Ya vivimos una situación compleja cuando Brasil redujo los aranceles para el ajo proveniente de China. Pasó de importar dos millones de cajas a ocho millones, lo que hizo caer los precios y afectó seriamente nuestra competitividad», explicó.
Pandolfino, cuya empresa posee un depósito en Río de Janeiro, exporta alrededor de 400.000 cajas de ajo por año y asegura que las decisiones comerciales adoptadas por Brasil tienen un efecto inmediato sobre el negocio mendocino.
La preocupación también alcanza a los pequeños y medianos productores. Pedro Manzano, quien cultiva unas 70 hectáreas destinadas a la exportación, recordó que la competencia con el ajo chino ya provocó una pérdida de mercado.
«El año pasado el productor recibió alrededor de 300 pesos por kilo. Exportar una caja de 10,5 kilos implicó un costo cercano a los 18 dólares, mientras que el ajo chino llegaba al mercado brasileño por unos 15 dólares la misma caja. Esa diferencia terminó perjudicándonos», señaló.
El productor agregó que solo en el Valle de Uco existen alrededor de 11.000 hectáreas dedicadas al cultivo de ajo y estimó que unas 60.000 personas dependen de esta cadena productiva. «Si Brasil aplicara nuevas barreras comerciales, el impacto sobre el empleo y la producción sería muy importante», sostuvo.
La vitivinicultura también sigue de cerca el conflicto
El bodeguero y productor agrícola Martín Hinojosa compartió la misma preocupación. Además de exportar unas 150.000 botellas de vino al año, comercializa alrededor de 6.000 cajas de cerezas en el mercado brasileño.
«Este tipo de enfrentamientos no ayudan a quienes necesitamos vender en Brasil. Siempre existe el riesgo de que aparezcan medidas paraarancelarias o mayores controles. Ya hemos vivido situaciones donde la fruta argentina permanecía varios días retenida mientras la mercadería de otros países ingresaba sin inconvenientes», recordó.
Hinojosa remarcó además que conseguir importadores en Brasil demanda años de trabajo y consideró que cualquier tensión política genera incertidumbre en un mercado caracterizado por sus elevados estándares de control.
El Gobierno provincial relativiza el impacto
Desde el Gobierno de Mendoza sostienen que las diferencias políticas no deberían alterar el vínculo comercial.
El ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, calificó como una «imprudencia» las declaraciones de Milei, aunque consideró que la relación económica entre ambos países tiene la solidez suficiente para mantenerse al margen de las disputas diplomáticas.
«El comercio sigue una lógica distinta a la política. Más allá del impacto institucional que puedan tener estas declaraciones, no creemos que afecten los negocios que Mendoza mantiene con Brasil», expresó.
En la misma línea se manifestó la presidenta de PROMendoza, Patricia Giménez, quien aseguró que hasta el momento no se registran señales concretas de un deterioro comercial.
La funcionaria destacó que para los primeros días de septiembre se desarrollará el encuentro gastronómico Mendoza Southern Food, donde participarán 20 compradores internacionales, de los cuales nueve son brasileños.
«Hasta ahora ninguno modificó su participación ni manifestó intención de cancelar reuniones comerciales. No hemos detectado pérdidas de negocios vinculadas con esta situación», afirmó.
La importancia de Brasil para las exportaciones argentinas
La relevancia del mercado brasileño trasciende a Mendoza. Según los últimos datos del INDEC, el 68,9% de las exportaciones argentinas destinadas al Mercosur tienen como destino Brasil, muy por encima de Uruguay, Paraguay y Venezuela.
En sentido inverso, el 74% de las importaciones argentinas provenientes del bloque corresponden a productos brasileños.
La integración comercial entre ambos países también se refleja en acuerdos históricos como el ACE 14, que permite el intercambio de vehículos sin aranceles y cuya vigencia se extiende hasta junio de 2029.
Además del sector automotor, Brasil representa un mercado fundamental para productos como trigo, vinos, aceite de oliva, lácteos, frutas, hortalizas y servicios, además de ubicarse entre los principales inversores extranjeros en la Argentina.
Para los exportadores mendocinos, ese nivel de integración convierte cualquier tensión diplomática en un factor de incertidumbre. Aunque por el momento no existen señales concretas de restricciones comerciales, el sector sigue con atención la evolución de la relación entre ambos gobiernos, consciente de que Brasil continúa siendo un socio estratégico para buena parte de la producción provincial.

