Un informe presentado en la Exposición Rural señala que el país debe acelerar obras estratégicas en energía, transporte, minería y producción agroindustrial para mejorar la competitividad y potenciar las exportaciones.
Representantes de los principales sectores productivos del país coincidieron en que Argentina enfrenta un desafío urgente: incrementar de manera sostenida las inversiones en infraestructura para acompañar el crecimiento económico y recuperar años de atraso en obras clave.
El planteo surgió durante la presentación de un estudio elaborado por el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), integrado por entidades empresariales, sindicatos y organizaciones vinculadas a la producción, que expusieron sus conclusiones en el marco de la Exposición Rural de Palermo.
Según el informe, el país necesita destinar entre US$ 25.000 y US$ 30.000 millones anuales para conservar y modernizar la infraestructura existente. Del total requerido, cerca de la mitad debería provenir del Estado, mientras que el resto dependería de inversiones privadas.
El relevamiento contempla la infraestructura nacional, provincial y municipal, incluyendo rutas, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, hospitales, escuelas, redes de energía, gas, agua potable y otros servicios esenciales.
Obras que consideran prioritarias
Desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) remarcaron que el desarrollo económico no depende de proyectos aislados, sino de una estrategia integral que permita resolver las limitaciones logísticas y energéticas que hoy afectan la competitividad del país.
En ese sentido, identificaron una serie de proyectos considerados fundamentales para impulsar la producción y ampliar la capacidad exportadora.
Energía
Entre las iniciativas más importantes aparecen la continuidad del Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el segundo tramo del gasoducto desde Vaca Muerta, la finalización de las obras de reversión del Gasoducto Norte, un nuevo gasoducto con destino a Brasil y la ampliación de las redes de transporte eléctrico de alta tensión, especialmente en la provincia de Buenos Aires.
Minería
Para fortalecer el crecimiento del sector minero, el estudio propone mejorar la conectividad hacia los principales yacimientos de litio y cobre mediante nuevas rutas, la modernización del ramal C14 del Belgrano Cargas hasta la frontera con Chile y la optimización de la red ferroviaria del San Martín Cargas.
Agroindustria
En el caso del campo, las prioridades pasan por ampliar en 1,5 millones de hectáreas la superficie bajo riego, ejecutar obras de manejo hídrico en la Cuenca del Río Salado y otras zonas productivas, además de expandir la cobertura de tecnología 5G para potenciar la agricultura de precisión.
Transporte y logística
El informe también destaca la necesidad de modernizar la red ferroviaria de cargas, profundizar la Hidrovía Paraná-Paraguay, mejorar los accesos a los puertos del Gran Rosario, completar el tren Norpatagónico hasta Añelo, ampliar rutas nacionales estratégicas como la 7, 19 y 34, construir un segundo puente entre Chaco y Corrientes y ampliar la capacidad operativa del puerto de Bahía Blanca.
Durante la presentación del trabajo, el economista Ariel Coremberg sostuvo que la inversión representa actualmente apenas el 16,6% del Producto Interno Bruto, un nivel insuficiente para sostener un crecimiento económico de largo plazo.
Según sus estimaciones, Argentina debería elevar esa tasa hasta el 23,3% del PBI para crecer de manera estable alrededor del 3% anual. Si el objetivo fuera alcanzar un ritmo cercano al 6%, similar al que registró Corea del Sur en su etapa de mayor expansión, la inversión debería ubicarse por encima del 32% del PBI.
El especialista advirtió que la escasa inversión acumulada durante décadas explica buena parte del estancamiento de la productividad y de los ingresos, situación que limita la capacidad del país para aprovechar plenamente su potencial en sectores como la energía, la minería y la agroindustria.
El informe concluye que una planificación sostenida de obras de infraestructura resulta indispensable para reducir costos logísticos, mejorar la competitividad y consolidar a la Argentina como un proveedor estratégico de alimentos, energía y minerales en los mercados internacionales.

