San Rafael, Mendoza lunes 13 de julio de 2026

El poder no solo se ejerce, también se pinta – Beatriz Genchi

En Colombia, cada presidente entra a la historia… a través de un retrato.

Es una tradición de larga data que los presidentes sean inmortalizados en óleos. Cada mandatario que concluye su periodo es retratado por un artista nacional, y sus obras pasan a conformar la histórica galería del Pasillo de los Expresidentes en la Casa de Nariño (sede presidencial).

La tradición sirve tanto para documentar el poder y legitimar a los gobernantes, como para configurar parte del patrimonio cultural de la nación.

El pasillo presidencial alberga un número limitado de obras (alrededor de 25), donde cuelgan el retrato de Simón Bolívar y los de los mandatarios más recientes. Al terminar cada mandato, el presidente saliente elige a un artista para que pinte su retrato con el fin de relevar al más antiguo de la colección.

Simón Bolívar no solo cuenta con su propio retrato oficial en la galería, sino que su figura sigue siendo un motivo de intercambio pictórico contemporáneo en la política. Un ejemplo de ello fue la pintura conmemorativa entregada al presidente Gustavo Petro en 2025, que escenifica al Libertador entregando su espada

Las pinturas de los exmandatarios suelen generar debate público. El cuadro de Iván Duque Márquez, por ejemplo, rompió el molde habitual de bustos pequeños al ser una pintura de medio cuerpo, y fue objeto de múltiples comentarios hasta que se instaló la versión definitiva del artista Edwin Soler Pinto, quien también pintó un cuadro para el Santo papa que se colgará en la Santa Sede. Soler contó que el cuadro que le entregaron al Papa fue hecho con la técnica del carboncillo en blanco y negro (en escala de grises) sobre una tabla de madera.

Los estilos varían radicalmente según el artista comisionado. Esto ha generado ocasionalmente debates públicos o críticas sobre el estilo y el parecido de las obras.

La pintura de este mandatario (el único presidente negro de Colombia en el siglo XIX) estuvo envuelta en una gran controversia histórica. Su retrato original fue alterado y «blanqueado» durante décadas, y su figura fue borrada de la historia oficial hasta que su cuadro fue reivindicado y ubicado formalmente en la galería en años recientes. El recorrido por esta galería de pinturas también cuenta con detalles curiosos sobre la historia del país.

La destacada pintora Beatriz González transformó la iconografía política a través del arte. Usando colores vibrantes y tomando como base fotografías de prensa, realizó sátiras visuales de los presidentes. Ella misma se concebía a sí misma como una artista que examinaba el poder con un agudo ojo crítico y cierta ironía.

Y a menudo han utilizado la imagen presidencial y de los políticos como crítica social. Sus pinturas de líderes políticos, utilizando colores planos y estilo serigráfico, son una de las muestras más emblemáticas del arte pop y la crítica histórica en el país.

Por los pasillos, salones, escaleras y recovecos de la Casa de Nariño se recogen los pasos de la historia construida a través de formas y figuras de arte que cuentan los momentos que le dieron vida al transcurrir de los gobiernos que dejaron huella en cada rincón.

El arte de la Casa está acompañada de cuadros, apliques, columnas, esculturas, patios, habitaciones, salones y edificios al mejor estilo de un museo que se puede recorrer para sentir, ver y construir una nueva memoria en la voz de cada visitante.

Muy pronto, un nuevo rostro ocupará su lugar en el pasillo.

Gentileza;

Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn – Chubut.

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