San Rafael, Mendoza lunes 20 de julio de 2026

Cuando la edad no importa – Por:. Nicolás Solano

En Francia, la añada es casi una religión. Hay años que se recuerdan como se recuerdan los grandes partidos o las catástrofes climáticas. El 2000, el 2005, el 2010 en Burdeos. Coleccionistas que pagan fortunas por una botella de un año específico y guardan otra del mismo vino de otro año para comparar. Una cultura entera construida alrededor del número que figura debajo del nombre en la etiqueta.

En Argentina, la conversación es diferente.

No porque la añada no importe — importa, y cualquier enólogo serio lo sabe. Las condiciones climáticas de cada temporada dejan marca en la uva y la uva deja marca en el vino. Un verano con granizo, una primavera con heladas tardías, una cosecha adelantada por el calor: todo eso está adentro de la botella aunque nadie lo lea en la etiqueta. El dato existe y tiene peso.

Pero el consumidor argentino, en su enorme mayoría, no compra por añada. Compra por precio, por etiqueta, por lo que le recomendó alguien de confianza, por lo que tomó la última vez y le gustó. Y en esa decisión, el año de cosecha aparece último, si aparece.

Hay algo sensato en eso. La industria del vino argentino aprendió hace tiempo a producir con consistencia, a que la botella de este año sea reconocible para quien tomó la del año pasado. La variabilidad extrema entre añadas que caracteriza a ciertas regiones europeas, donde el mismo vino puede ser extraordinario un año y apenas correcto al siguiente, no es la norma acá. El Malbec de Mendoza tiene una estabilidad que el consumidor aprendió a confiar, con razón.

La añada es información. Como toda información, sirve cuando ayuda a decidir mejor y estorba cuando se convierte en requisito de ingreso. Y el que no sabe se siente, una vez más, fuera de una conversación que no pidió tener.

Para el noventa por ciento de los vinos que se toman en una mesa argentina, el año que figura en la etiqueta es un dato curioso, no una condición. El vino está ahí, en la copa, ahora. Y lo que importa es lo que hace ahí adentro, no el verano que lo produjo.

Gentileza:

Sommelier  – Nicolás Solanonicosolano@gmail.com

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