San Rafael, Mendoza miércoles 03 de junio de 2026

Pymes enfrentan un segundo semestre con expectativas moderadas y preocupación por la caída de la actividad

Mientras el Gobierno sostiene expectativas de recuperación económica, gran parte del entramado productivo argentino continúa atravesando un escenario complejo. La industria, la construcción y el comercio muestran niveles de actividad reducidos, escasa generación de empleo y perspectivas cautelosas para la segunda mitad del año, en contraste con sectores como el agro, la energía y la minería, que exhiben mejores indicadores.

Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, analizados por la organización Misión Productiva, revelan que entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 el 59% de las ramas productivas privadas redujo la cantidad de trabajadores registrados. Excluyendo a la Administración Pública, 554 de los 948 subsectores económicos registraron pérdida de empleo formal durante ese período.

Entre las actividades más afectadas se destacan la construcción, que perdió más de 81.000 puestos de trabajo; la industria manufacturera, con una caída superior a 76.000 empleos; transporte y almacenamiento, con más de 61.000 trabajadores menos; servicios profesionales, científicos y técnicos; e intermediación financiera y seguros.

En contraste, algunos sectores lograron incrementar su plantilla laboral. Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca sumaron más de 17.000 empleos, una cifra similar a la registrada por el sector de salud humana y servicios sociales. También mostraron crecimiento alojamiento y gastronomía, así como el sector educativo.

Martín Alfie, jefe de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones y cofundador de Misión Productiva, describió el escenario como una “economía partida en dos”. Según explicó, mientras algunas actividades vinculadas al petróleo, la minería y el agro presentan oportunidades de expansión, gran parte del resto de la economía observa con preocupación una creciente fragmentación productiva.

El especialista advirtió que los sectores que tradicionalmente impulsan el empleo y el consumo interno no encuentran actualmente motores claros de crecimiento. Además de la destrucción de puestos de trabajo, señaló que también se evidencia una marcada ausencia de nuevas contrataciones.

Industria: entre la cautela y el pesimismo

El clima entre las pequeñas y medianas empresas industriales refleja esta realidad. Norberto Fedele, titular de la Unión Industrial de San Martín, definió las expectativas empresarias para el segundo semestre bajo el concepto de “cautela activa”.

Según explicó, la prudencia responde a los bajos niveles de utilización de la capacidad instalada, ya que actualmente solo cuatro de cada diez máquinas se encuentran en funcionamiento. Sin embargo, destacó que las empresas continúan trabajando para que la estabilidad macroeconómica, reflejada en una menor inflación, reducción del riesgo país y mejoras en el crédito, se traduzca en mayores condiciones para producir y generar empleo.

Desde el sector industrial reclaman medidas concretas, entre ellas una mayor protección frente a importaciones consideradas desleales, prioridad para la producción nacional en las compras públicas, acceso a financiamiento en condiciones favorables y reconocimiento del rol de las pymes en la creación de empleo formal.

Más crítico fue el diagnóstico de Roberto Nicoli, presidente de la Unión Industrial de Tigre y productor de cubiertos de plata. El empresario aseguró que no existen expectativas de incorporar personal y señaló que la principal dificultad es la caída del consumo.

Nicoli afirmó que mayo representó el peor mes de la historia de su empresa en términos de unidades vendidas. Ante la falta de demanda, explicó que la producción se mantiene en niveles mínimos y que no resulta conveniente generar stock sin perspectivas de comercialización.

Para sostener la actividad, las empresas buscan reducir costos y desarrollar nuevas estrategias comerciales. En su caso, optó por vender directamente a restaurantes y hoteles, eliminando intermediarios. Sin embargo, indicó que incluso esos clientes reconocen que la debilidad del consumo limita sus compras.

El empresario también alertó sobre la presión fiscal. Según describió, muchas firmas logran cubrir salarios, insumos y servicios, pero enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones tributarias. En ese contexto, cuestionó las intimaciones y embargos impulsados por organismos recaudadores nacionales y provinciales.

Las expectativas empresarias siguen siendo débiles

La Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC correspondiente al período mayo-julio de 2026 refleja un panorama similar. El 32% de las empresas calificó su situación comercial como mala, mientras que solo el 5,3% la consideró buena. La mayoría, un 62,7%, la describió como normal.

Respecto al futuro inmediato, el 18,7% espera una mejora en la situación comercial, el 17,3% prevé un deterioro y el 64% considera que permanecerá sin cambios.

El informe muestra además una caída del 4,4% en el indicador de clima empresarial y señala que la falta de demanda constituye la principal limitación para aumentar la actividad, mencionada por más de la mitad de las empresas consultadas. Le siguen los costos laborales, el financiamiento y las dificultades de acceso al crédito.

En materia laboral, las perspectivas tampoco son alentadoras. Apenas el 1,3% de las empresas prevé incrementar su dotación de personal durante los próximos meses, mientras que una de cada cuatro anticipa una reducción.

Diferencias entre las proyecciones oficiales y las privadas

Las perspectivas del sector privado contrastan con las estimaciones de organismos internacionales. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía argentina crecerá un 3,5% durante este año, aunque recientemente corrigió a la baja sus previsiones.

Sin embargo, distintas consultoras consideran que esa proyección sigue siendo optimista. Un informe de la consultora LLZ estima un crecimiento más moderado, cercano al 2,3%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) se ubica en un punto intermedio con una previsión de 2,8%.

En cuanto a la inflación, el FMI proyecta una desaceleración rápida con una tasa anual cercana al 25%. Desde LLZ consideran que la corrección pendiente de algunos precios relativos, como tarifas y combustibles, podría mantener la inflación más cerca del 30% hacia fin de año.

La agenda pyme busca ganar protagonismo

Frente a este escenario, distintas organizaciones empresarias buscarán instalar sus reclamos en la agenda pública durante las próximas semanas.

Misión Productiva realizará el Segundo Congreso Productivo para el Desarrollo, con la participación de dirigentes políticos, economistas y referentes del sector productivo. Por su parte, la Unión Industrial de Berazategui organizará un encuentro empresarial que reunirá a más de 200 empresarios y especialistas para debatir la situación económica actual.

Alejandro Bartalini, presidente de la entidad, sostuvo que hoy la principal preocupación de las pymes ya no es la rentabilidad, sino la sostenibilidad de las empresas. Según expresó, el desafío pasa por garantizar la continuidad de la actividad industrial en un contexto de márgenes reducidos y demanda debilitada.

Además, diversas entidades empresarias impulsarán una Ley de Emergencia Pyme. La iniciativa busca frenar ejecuciones fiscales y embargos, reducir costos de servicios y promover herramientas que alivien la carga financiera sobre las pequeñas y medianas empresas.

Con expectativas moderadas, dificultades para recuperar el consumo y escasas perspectivas de contratación, las pymes argentinas transitan la segunda mitad del año entre la cautela y la necesidad de sostener su actividad en un contexto todavía desafiante.

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