Cuando se habla de inflación, se suele creer que los precios aumentan al mismo ritmo en todo el país. Sin embargo, la realidad de los últimos cinco años demuestra que las provincias pueden tener caminos muy distintos al promedio que mide el Indec para toda la Argentina. El caso de Mendoza es el ejemplo más claro de este fenómeno, ya que registra un ritmo de subas bastante más moderado en el mediano plazo en comparación con el resultado de la medición nacional.
Esta brecha entre el indicador de la provincia y el promedio del país no es casualidad, sino que responde a una serie de motivos relacionados con el consumo diario, las tarifas de los servicios públicos, los impuestos de cada región y las características de los comercios locales
La radiografía de los números
Al revisar el período que va desde abril de 2021 hasta abril de 2026, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE) muestran una distancia importante. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) general en todo el país acumuló una suba del 2.405%, mientras que el nivel general en Mendoza fue del 2.332%. Esta diferencia matemática significa que la inflación de la provincia terminó exactamente 73 puntos porcentuales por debajo de la cifra nacional.
De todos modos, la brecha no fue igual en todos lados y esconde realidades opuestas según el sector de la economía que se observe. El rubro donde Mendoza quedó más abajo en comparación con el país fue “Vivienda y servicios básicos”, que abarca las boletas de agua, luz, gas y otros combustibles. Mientras el Indec calculó una suba nacional del 3.003% (de 2021 a 2026), la DEIE registró un 2.761% para la provincia, lo que representa una diferencia de -241,65 puntos porcentuales respecto a la Nación. Algo parecido pasó en el sector de Esparcimiento, donde el número local fue del 1.915% frente al 2.122% federal, lo que marcó una brecha de -207,40 puntos porcentuales en el período analizado.

En el rubro de la Educación, Mendoza también se ubicó por debajo de la media del país. El aumento acumulado de los últimos cinco años en la provincia fue del 2.349%, frente al 2.488% que midió el Indec a nivel nacional, abriendo una distancia de -139,49 puntos porcentuales. El apartado de “Bienes y servicios varios” se movió en el mismo sentido, con un 2.461% local contra un 2.597% en el total país, dejando una diferencia de -136,71 puntos porcentuales. En Salud, la variación mendocina fue del 2.402% y la nacional del 2.450%, con una brecha de 48,22 puntos porcentuales, mientras que Transporte y comunicaciones estuvo casi empatado, quedando apenas 6,88 puntos porcentuales de diferencia entra Nación y Mendoza (2.371% provincial frente a 2.377% nacional), siempre tomando en consideración los últimos cinco años de precios medidos por DEIE e Indec.
Por el contrario, hubo sectores clave donde Mendoza superó el promedio de la Argentina. El caso más llamativo ocurrió en Indumentaria, donde la inflación de la provincia subió al 2.008% frente al 1.702% del Indec, lo que generó una brecha más alta para Mendoza de 305,42 puntos porcentuales. En el sector de “Equipo y mantenimiento del hogar”, la suba local fue del 2.014% entre 2021 y 2026, frente a un 1.896% nacional, representando una diferencia de 118,22 puntos porcentuales. Por último, “Alimentos y bebidas”, que es lo que más pesa en el presupuesto de las familias, mostró una presión levemente mayor en la provincia con un aumento del 2.445% frente al 2.434% nacional, lo que significó una distancia de 10,94 puntos porcentuales.
El sesgo del IPC nacional y el diseño de las canastas de consumo
Para explicar estas diferencias, los analistas económicos miran en primer lugar la forma en que se arman los índices y las ciudades que se eligen para tomar los precios. José Vargas, economista y director de la consultora Evaluecon, señaló que el indicador que hace el Indec tiene un peso muy grande de la zona central del país, y eso termina desdibujando lo que pasa realmente en las provincias del interior.
Al respecto, el especialista desglosó el impacto de la centralización al explicar que el Índice de Precios al Consumidor a nivel nacional suele estar muy influenciado por lo que pasa en Buenos Aires y los grandes centros urbanos. Cuando estallan aumentos en precios muy concentrados en esa región, el indicador nacional los capta con mucha fuerza, mientras que en el IPC de Mendoza el impacto se diluye porque la estructura de ponderación es distinta. “Históricamente, en la provincia tienen un mayor peso relativo los servicios y los alimentos locales, y pesan mucho menos ciertos servicios metropolitanos que son extremadamente caros”, comentó.
Esa diferencia en los productos y servicios que más compran los mendocinos funciona como un freno ante las devaluaciones o los saltos bruscos en el dólar. El director de Evaluecon añadió en el mismo sentido que ante episodios de devaluación, si bien los bienes importados golpean con fuerza, la fuerte presencia de bienes producidos internamente en la provincia ayuda a amortiguar parcialmente ese traslado inmediato a los precios finales.
La teoría de los vasos comunicantes y la incidencia fiscal local
Desde otra mirada económica, se explica que las diferencias de precios en los productos que se pueden trasladar no duran para siempre, porque el mismo mercado busca el equilibrio. El economista Carlos Rodríguez usa el concepto de la integración comercial para explicar por qué las brechas entre distintas provincias tienen un límite de tiempo.
El profesional remarcó la paridad a largo plazo de los productos que se trasladan por el país. “Si miramos el comportamiento de los bienes que son susceptibles de comercializarse y transportarse de una provincia a otra, la teoría nos dice que no puede haber grandes variaciones en el largo plazo. Esto ocurre básicamente por el principio de vasos comunicantes”, introdujo.
“Supongamos que un bien se vuelve excesivamente caro en una zona específica; inmediatamente se activa un mecanismo de arbitraje: ese mismo producto se va a empezar a adquirir en otra región donde esté más barato y se va a trasladar. Mientras la diferencia de precio compense los costos de transporte, el mercado se va a regular. Por lo tanto, en todo lo que es transable geográficamente, ninguna brecha de precios puede ser ni muy amplia ni muy permanente”, remarcó.
Siguiendo esta idea, los motivos de la diferencia de 73 puntos en el índice general se deben buscar en los impuestos locales y en el funcionamiento del comercio en la provincia. Rodríguez destacó que el manejo de las tasas y los costos para distribuir la mercadería influyen directamente en lo que paga cada consumidor.
El economista argumentó que donde sí se encuentran las verdaderas diferencias regionales, y lo que explica en parte este fenómeno, es en la estructura impositiva local y en los costos de los transportes internos. Un gobierno provincial que logre mantener una menor carga fiscal sobre determinados bienes o servicios va a generar un impacto directo en el índice local. “Si Mendoza mostró un desempeño diferente, puede deberse a que ha gestionado estas variables de manera más eficiente que el resto de la Nación o que otras zonas comparables. Eso es lo que termina explicando las divergencias que ves en rubros específicos”, sostuvo.
La presión del sector turístico y el impacto de los precios regulados
Las características de la economía de Mendoza, marcada por la gran llegada de visitantes y por reglas propias de la provincia, también ayudan a entender por qué algunos rubros se encarecieron más que en la Nación y otros se quedaron atrás. La llegada constante de turistas empuja hacia arriba el valor de las actividades recreativas y de ciertos productos locales.
Con relación a esta dinámica de consumo, Carlos Rodríguez manifestó que también juegan factores de demanda estacionales, como el turismo externo. “El flujo de visitantes extranjeros o de otras provincias introduce una presión extra en sectores muy específicos, como la indumentaria o los servicios de recreación, haciendo que esos rubros tiendan a encarecerse más en las zonas turísticas”, indicó.
Por otro lado, explicó que los precios que dependen de las decisiones del Gobierno provincial o de acuerdos locales avanzan a un ritmo diferente respecto a las grandes capitales, donde todo suele cambiar más rápido. El rubro de los colegios es un reflejo de cómo las negociaciones de la provincia logran espaciar las subas.
Sobre este punto particular, José Vargas detalló que otro factor diferencial importante se da en los rubros regulados, como la educación. “En el interior, y particularmente en las provincias, los colegios privados no tienen la libertad de ajustar sus cuotas todos los meses de forma discrecional. Por el contrario, se suelen negociar aumentos graduales y pautados con los gobiernos locales, lo que hace que este rubro tienda a quedar rezagado frente a la evolución de la inflación general”, indicó.
Logística, escala de mercado y la tendencia hacia el largo plazo
A pesar de que Mendoza muestra números más ordenados en el total de los últimos cinco años, la provincia convive con problemas de fondo que tiran para el otro lado y encarecen los costos de los negocios. La distancia física con las principales zonas donde se fabrican o cosechan los productos y el tamaño del mercado local generan dificultades en el transporte.
Vargas describió las complejidades del escenario local al sostener que, por el lado de la oferta, Mendoza enfrenta una realidad estructural compleja porque tiene menor escala de mercado, menos competencia y costos fijos que deben repartirse entre un volumen de ventas más chico que el promedio nacional. “Esto suele traducirse en márgenes de ganancia unitarios más altos y en una mayor dependencia de la logística. El combustible es caro y, como muchos de los bienes que consumimos provienen de otras provincias, el costo del flete encarece la estructura de precios un escalón más arriba”, agregó Vargas.
En coincidencia con este panorama, Rodríguez sumó que el gasto en fletes es un punto clave que no se puede ignorar cuando se revisa por qué un mismo artículo cuesta más en una góndola mendocina que en la provincia donde se produce.
Para concluir, el analista aportó que no hay que perder de vista que la inflación es, ante todo, un fenómeno macroeconómico y nacional, no local. “En el largo plazo, las canastas provinciales tienden a confluir. Las diferencias puntuales que persisten se deben a cuestiones puramente logísticas; es el costo de flete. Un cítrico en la Mesopotamia o en Buenos Aires va a tener siempre un valor de partida, y al traerlo a Mendoza, el precio final va a ser más alto por una razón de transporte. Por eso el análisis rubro por rubro a largo plazo es el correcto: cada sector tiene su propia microeconomía”, analizó Rodríguez.
La mirada hacia adelante muestra que la economía del país termina marcando el rumbo general de los precios, pero la realidad de cada provincia impide que todos los índices se vuelvan iguales. El equilibrio entre las tarifas de servicios públicos locales controladas y la presión del turismo y los fletes seguirá definiendo el camino de la inflación mendocina.
Como síntesis de esta perspectiva de convivencia entre factores locales y nacionales, José Vargas remarcó que en el largo plazo, los índices provinciales y el nacional tienden a mostrar una trayectoria similar, pero queda claro que nunca van a ser idénticos. Las provincias difieren profundamente en su estructura productiva, sus costos logísticos, sus niveles salariales, sus esquemas tarifarios y, fundamentalmente, en sus hábitos de consumo y regulaciones locales. “Toda esta dinámica propia implica que no hay una regla fija: va a haber meses en los que Mendoza se ubique por debajo de la Nación, y otros en los que inevitablemente va a estar por arriba”, concluyó.
Fuente:https://www.elsol.com.ar/mendoza/por-que-en-los-ultimos-cinco-anos-la-inflacion-de-mendoza-fue-73-puntos-mas-baja-que-la-nacional/

