Una lengua muerta es cualquier lengua que ya no es la lengua materna de una comunidad de personas.
Esta definición puede variar ligeramente según la fuente: Según el Diccionario de Cambridge, a veces también se considera que una lengua está muerta si ya no es la principal de nadie o simplemente no se «utiliza para la comunicación corriente».
El latín cumple todos estos requisitos. Se hablaba en la antigua Roma y acabó evolucionando hacia las lenguas románicas tras la caída del Imperio Romano.
No es necesariamente que hoy en día nadie sepa hablar latín, sino que nadie necesita usar el latín para decir algo como «¿Dónde está el baño?» por falta de otra opción.
Pero que el latín esté técnicamente muerto no significa que haya desaparecido. Por un lado, hay mucha gente que lo estudia, desde los estudiantes de secundaria que se interesan por la etimología hasta los estudiosos de los clásicos que prefieren leer la Eneida de Virgilio en su forma más pura.
Como el latín todavía se estudia y se habla en algunos contextos, no se considera una lengua extinta o que no tenga ningún hablante. Incluso las personas que no estudian ni hablan latín siguen utilizando partes de la lengua.
De hecho, la Ciudad del Vaticano sigue contando con el latín como una de sus dos lenguas oficiales (junto con el italiano).
Los científicos, dan nombres en latín a las especies recién descubiertas, aunque algunos términos latinizados, como el de Nannaria swiftae, inspirado en Taylor Swift, no existían en la época de Julio César.
La denominación reciente de una especie animal es un requisito para cumplir con las directrices establecidas por la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica (ICZN), que permiten nombres que honran a personas, incluidas celebridades. N. swiftae fue nombrada en honor a la cantautora estadounidense Taylor Swift. Los entomólogos Derek Hennen, Jackson Means y Paul Marek manifiestan que en reconocimiento a su talento como compositora e intérprete y en agradecimiento por el disfrute que su música ha brindado a Hennen, autor principal del equipo científico que descubrió la especie, dijo que la música de Swift «lo ayudó a superar los altibajos de la escuela de posgrado, por lo que nombrar una nueva especie de milpiés en su honor es su forma de agradecerle». De las 16 nuevas especies descritas por Hennen, eligió N. swiftae para ser nombrada en honor a Swift, ya que la especie es endémica de Tennessee , estado donde Swift vivió. El milpiés recibió una amplia cobertura en los principales medios de comunicación debido a su nombre.
Y eso por no hablar de todos los términos latinos que aparecen regularmente en inglés: jerga jurídica como hábeas corpus, costumbres periodísticas como sic, y expresiones generales como mea culpa y quid pro quo.
No es ya la lengua de ninguna nación o pueblo, pero hace 2500 años todavía la hablaban millones de personas.
Fue un idioma que se hablaba en el centro de Italia y con la expansión de Roma llegó a ser la lengua de todo el imperio, desde Portugal hasta Jordania y desde Francia hasta Egipto.
El 70 por ciento de las palabras del castellano viene del latín. Pero hay que acotar algo, ya para mediados del imperio había dos tipos de latín: el culto y el popular. Casi todo el latín que sobrevivió en el castellano viene del popular.
Por ejemplo, la gente culta, hace 2500 años, para decir caballo decían equus, el pueblo decía caballus, y este fue el que sobrevivió. Aunque equus lo encontramos en palabras como ecuestre o equitación.
En la imagen la entrada de una antigua casa pompeyana. Un domus que recordemos eran las viviendas particulares ocupadas por un solo propietario y su familia. En este caso en la casa del Poeta Trágico el mensaje ya no deja lugar a dudas, en él aparecen las palabras: Cave canen. En el piso hay un mosaico con un perro y la inscripción en latín… Se traduce correctamente como «Cuidado con el perro», aunque gramaticalmente, la traducción más correcta es: «CUIDADO, EL PERRO”.
A los antiguos romanos les gustaba mucho esas frases que tenían cierta cacofonía. Las construían a propósito y si algunas se daban de forma natural como CAVE CANEM mucho más les gustaba.
Gentileza:
Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora Cultural – Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com
Puerto Madryn – Chubut.

