San Rafael, Mendoza jueves 11 de junio de 2026

Descubren un inmenso cementerio de ballenas con cientos de fósiles a miles de metros de profundidad

A 7.000 metros de profundidad se han encontrado centenares de fósiles de cetáceos. En la imagen, caja torácica de una ballena Minke.Global TREnD, IDSSE

El hallazgo, hecho en el Índico, incluye restos de especies ya extintas. Según los investigadores, es el cementerio de cetáceos “más antiguo y a mayor profundidad” y sigue siendo fuente de vida

Investigadores chinos, italianos y un neozelandés han hecho un descubrimiento que podría ser uno de los del año. A una profundidad de 7.000 metros, han encontrado un enorme cementerio con restos de centenares de ballenas. Algunas cayeron allí hace tanto tiempo que su especie ya se ha extinguido, pero muchas siguen yendo a parar ahí en la actualidad. El hallazgo, cuyos detalles recoge Nature, la principal revista científica, va más allá: en estas profundidades del sureste del océano Índico, sin luz ni apenas sedimentos, los cetáceos muertos son fuente de vida, sustentando ecosistemas con infinidad de seres, muchos nuevos para la ciencia.

En tierra, los lugares donde los paleontólogos han encontrado las mayores concentraciones de fósiles suelen ser los lagos y meandros de los ríos del pasado. También en alguna cueva usada como refugio por humanos que llevaban hasta allí lo que cazaban. Pero en el mar la cosa se complica. O se trata de una zona emergida o el agua se lleva por delante todo rastro de los que mueren. Los peces, sus restos, no pueden con la química oceánica y es raro que les dé tiempo a fosilizar. En la historia natural, son pocos los animales marinos que, como algunos de los mamíferos, tienen la suficiente densidad ósea para que aguanten la erosión mientras se fosilizan. Por eso es tan extraordinaria la necrópolis de cetáceos hallada.

“La densidad de restos de ballenas alcanza los 759,5 individuos por kilómetro cuadrado”, dice Xiaotong Peng, investigador del Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas de la Academia China de Ciencias (IDSSE, por sus siglas en inglés) y primer autor del estudio. Cuenta que han medido la superficie de la fosa, en la llamada fractura Diamantina, frente a las costas occidentales de Australia, estimando que tiene una extensión de 14.000 kilómetros cuadrados. “Esto significa que cerca de 10 millones de restos de ballenas podrían estar yaciendo en el lecho marino de esta fosa”, añade Peng.

Durante una serie de inmersiones de un equipo del IDSSE a bordo del buque de investigación Tansuoyihao, en 2023, un batiscafo inspeccionó el fondo de un tramo de unos 1.200 kilómetros de la Zona Diamantina. Buena parte del trayecto apareció salpicado de centenares de ballenas. Identificaron 485 de distintas especies. Encontraron incluso restos de cetáceos que habían muerto no hacía mucho a profundidades que oscilan entre los 4.616 y los 7.001 metros. Hasta ahora, el cementerio de ballenas más profundo conocido, en el Atlántico sur, apenas superaba los 4.200 metros.

“Sin duda, es el cementerio de ballenas más profundo jamás descubierto”, dice el investigador de la Universidad de Pisa (Italia) y coautor del estudio, Giovanni Bianucci. Y también es el más antiguo, “ya que ha estado activo durante cinco millones de años, como lo atestigua la datación isotópica de algunos restos fósiles”, detalla en un correo. De hecho, a una profundidad de 6.789 metros, encontraron el cadáver de un zifio, identificado como WF1, compuesto por tres vértebras alargadas. Se trata de la comunidad activa basada en una ballena más profunda registrada. Mientras, el esqueleto más grande encontrado, WF3, de unos cinco metros de longitud, es el de una ballena Minke antártica (Balaenoptera bonaerensis).

La mayoría de los restos identificados son, por ahora, de zifios. Se trata de cetáceos odontocetos, es decir, con dientes, como las orcas o los delfines. En la actualidad hay unas 22 especies, aunque se conoce muy poco de estos animales y lo poco que se sabe procede de los varados en las playas. En el cementerio han encontrado varias especies de zifios, algunas ya extinguidas, pero otras siguen buceando los mares, como el zifio de Andrew y el de Layard, ambos presentes hoy en el sureste del océano Índico. Pero también hay grandes ballenas barbadas, como la de Minke o una extinguida y desconocida hasta ahora que han llamado Pterocetus diamantinae, lejanamente emparentada con la P. colossusel mayor animal que ha habido en la Tierra.

“En cuanto a por qué mueren aquí, la razón es bastante compleja”, dice Xikun Song, investigador también del IDSSE y coautor del estudio. En realidad, apuntan varias razones. “La zona sirve de hábitat o corredor migratorio para los cetáceos”, recuerda Song. Por su forma, un enorme y largo cañón, el fondo serviría como sumidero de los animales que murieran arriba. Con el paso del tiempo, los restos orgánicos más pequeños se descompondrían, quedando solo los más grandes, los huesos de los cetáceos. La mayor densidad ósea entre los mamíferos marinos la tienen, precisamente, los zifios, que son también las especies más abundantes en el cementerio de ballenas. Además, estos animales incurren en prácticas de riesgo yendo en busca de su pieza preferida, los calamares, hasta el punto de jugarse la vida: “Los zifios que se sumergen a más de 3.000 metros de profundidad pueden alcanzar sus límites fisiológicos, lo que aumenta el riesgo de agotamiento mortal o por descompresión”, completa el investigador chino.

Hay otra cosa que han descubierto: estos cementerios de ballenas están llenos de vida. Una región tan profunda, sin luz y sin apenas sedimentos, debería ser un desierto orgánico. Pero las ballenas muertas son el sustrato de ecosistemas tan nuevos que apenas se conoce a sus integrantes. En las inmersiones han encontrado estrellas de mar, bivalvos, gusanos especializados en perforar huesos…

“No existe productividad primaria en los abismos marinos porque allí no penetra la luz, no hay fotosíntesis”, recuerda Natacha Aguilar de Soto, investigadora del Centro Oceanográfico de Canarias (IEO/CSIC) y gran experta en cetáceos, en particular en zifios. “Por ello las comunidades profundas viven del maná que llueve desde aguas más someras. La caída de una carcasa de cetáceo, de varias toneladas, es un regalo del cielo, una enorme fuente de alimento que dispara la productividad secundaria al alimentar a carroñeros y detritívoros, que a su vez atraen a especies carnívoras», explica Aguilar de Soto, que no ha participado en este trabajo. Para ella, este trabajo subraya el papel clave de los cetáceos: “En vida realizan transporte de nutrientes latitudinal y vertical en la columna de agua, fertilizando zonas de menor productividad natural desde áreas ricas. Una vez muertas, su labor de fertilización continúa en los fondos marinos desde las plataformas costeras hasta las fosas abisales”.

Fuente: https://elpais.com/ciencia/2026-06-10/descubren-un-inmenso-cementerio-de-ballenas-con-cientos-de-fosiles-a-miles-de-metros-de-profundidad.html

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