Los cráneos de cristal son unos cráneos tallados en cuarzo transparente o lechoso, conocido en la historia del arte como «cristal de roca», cuyos supuestos descubridores afirman que son artefactos mesoamericanos precolombinos; sin embargo, ninguno de los especímenes que fueron puestos a disposición para su estudio científico han sido autenticados como precolombinos.
Los resultados de estos estudios demostraron que los cráneos de cristal examinados fueron manufacturados a mediados del siglo XIX o más tarde, casi con certeza en Europa durante una época cuando había mucho interés en las antiguas culturas precolombinas.
A pesar de algunas afirmaciones presentadas en diversas publicaciones, las leyendas sobre cráneos de cristal con poderes místicos no forman parte de la mitología y el mundo espiritual de los indígenas mesoamericanos o de otros amerindios.
Algunos miembros del movimiento New Age afirman con frecuencia que los cráneos muestran fenómenos paranormales, siendo frecuentemente representados de esta forma en obras de ficción. Los cráneos de cristal han sido un tema popular, apareciendo en numerosas series televisivas de ciencia-ficción, novelas, películas videojuegos y hasta una marca de vodka.
Algunos investigadores han hecho una distinción entre los pequeños cráneos de cristal del tamaño de un abalorio, que aparecieron a mediados del siglo XIX, y los grandes cráneos (aproximadamente de tamaño real) que aparecieron a fines de ese siglo.
Una investigación llevada a cabo por el Instituto Smithsoniano en 1992 en un cráneo de cristal suministrado por una fuente anónima que dice haberlo comprado en Ciudad de México en 1960 y que es de origen azteca. También concluyó que fue hecho en fecha reciente.
Especulaciones sobre los cráneos pequeños
Ninguno de los cráneos de cristal que se encuentran en museos proviene de excavaciones documentadas. Un ejemplo paralelo es ofrecido por los espejos de obsidiana, objetos rituales ampliamente representados en el arte azteca. Aunque unos pocos espejos de obsidiana provienen de excavaciones arqueológicas, ninguno está bien documentados. A pesar de esto la mayor parte de los expertos en la cultura azteca consideran los espejos de obsidiana como auténticos artefactos precolombinos.
El «Cráneo Smithsoniano», número de catálogo A562841-0 en las colecciones del Departamento de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural, fue enviado anónimamente por correo al Instituto Smithsoniano en 1992 y su donante afirmaba que era un artefacto azteca procedente de la colección de Porfirio Díaz. Es el cráneo más grande de todos, pesando 14 kg (31 libras) y con una altura de 38 cm (15 pulgadas). Fue tallado usando carburo de silicio, un abrasivo moderno. Ha sido expuesto como una falsificación moderna en el Museo Nacional de Historia Natural.
Algunos creyentes en lo paranormal afirman que los cráneos de cristal pueden producir una variedad de milagros. Frederick Albert Mitchell-Hedges fue un aventurero, explorador, viajero y escritor inglés que afirmaba que el cráneo que supuestamente había descubierto podía causar visiones, curar el cáncer, que una vez empleó sus propiedades mágicas para matar un hombre y que en otra ocasión, vio en este una premonición del asesinato de John F. Kennedy.
Las afirmaciones sobre poderes curativos y sobrenaturales de los cráneos de cristal no tienen fundamento en la comunidad científica, que no ha encontrado evidencia de cualquier fenómeno inusual asociado con los cráneos, así como ninguna razón para seguir investigando, excepto la confirmación de su origen y método de manufactura.
Hacia la década de 1970, los cráneos de cristal habían entrado en la mitología New Age como poderosas reliquias de la antigua Atlántida, e incluso obtuvieron un número canónico: había exactamente trece cráneos.
Nada de esto tendría relación con temas de los indígenas norteamericanos, si los cráneos no hubiesen llamado la atención de algunos de los más activos escritores de la New Age.
Gentileza:
Beatriz Genchi
Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.
Puerto Madryn – Chubut

