San Rafael, Mendoza miércoles 06 de mayo de 2026

Requiem a medida – Por:. Beatriz Genchi

Mozart compuso su legendario «Réquiem» en medio de circunstancias tan misteriosas que inspiraron películas y leyendas.

Un réquiem es una misa católica dedicada al descanso de las almas de los difuntos, cuyo término proviene del latín requiem («descanso»), la primera palabra de la antífona de entrada. También designa la composición musical creada para esta ceremonia, el destacando fue Réquiem de Mozart. Sinónimos incluyen misa de difuntos, responso o elegía musical.

En los últimos meses de su vida (1791), un enigmático mensajero vestido de gris encargó la obra a nombre de un noble anónimo. Afectado por enfermedades y presiones financieras, Mozart trabajó febrilmente en esta misa de difuntos, convencido de que estaba escribiendo su propia música fúnebre. ¿Fue esto una escalofriante premonición o simplemente el último encargo de un genio en crisis?

El proceso creativo del «Réquiem» es tan fascinante como la música misma. Mozart solo completó íntegramente el «Introitus» y el «Kyrie», dejando bosquejos y apuntes para el resto. Su discípulo Franz Xaver Süssmayr terminó la obra usando indicaciones verbales que Mozart le dio en su lecho de muerte.

Los manuscritos muestran cómo la escritura musical de Mozart se volvió temblorosa en sus últimas semanas, pero aun así contiene pasajes de sobrecogedora belleza como el «Lacrimosa», que dictó horas antes de morir.

La verdad tras el encargo es menos mística de lo que se cree: el conde Franz von Walsegg quería pasar la obra como propia para conmemorar a su esposa fallecida. Pero el mito creció porque Mozart murió exactamente 9 semanas después de recibir el encargo, sin ver su obra terminada. Hoy, análisis forenses de su tinta y papel revelan que trabajó simultáneamente en «La flauta mágica» y el «Réquiem», alternando entre la luz y la oscuridad en sus últimos días.

Esto nos deja una pregunta inquietante: ¿El «Réquiem» es realmente de Mozart? Musicólogos señalan que las partes completadas por él tienen una profundidad emocional distintiva, mientras otras secciones muestran el estilo de Süssmayr. Más allá de su autoría, la obra sigue siendo un testamento musical de cómo la creatividad puede florecer incluso frente a la muerte.

Cuando escuchamos esos coros dramáticos, ¿oímos solo un réquiem para los difuntos o también el canto del cisne de un genio que sabía su fin cerca?

Gentileza;

Beatriz Genchi
Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn-Chubut.

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