San Rafael, Mendoza lunes 18 de mayo de 2026

“Atrevernos a hablar”: Jornada abierta para prevenir el suicidio y derribar mitos – C.E.B.J.A. Nº3-102 Combatientes de Malvinas

En el marco de una jornada abierta destinada a docentes y estudiantes adultos, las profesionales Dra. María Nohemí Alarcos y Dra. Graciela Pafumi abordaron una temática que —según señalaron— “nos está atravesando y nos está interpelando a todos”: la prevención del suicidio.

La Dra. María Nohemí Alarcos, psicóloga social, suicidióloga con diplomaturas en abordaje de bullying, mediación e intervención escolar, explicó que el eje central del encuentro fue “ponerle voz a todo aquello que nos da tanto miedo”. En ese sentido, destacó que actualmente “estamos conviviendo con situaciones extremas” y que el desafío es pensar “desde qué lugar y de qué manera, en el contexto social, podemos acompañar”.

Alarcos subrayó la importancia de que estos espacios se construyan como instancias de interacción genuina: “Es fundamental que sea una interacción entre quienes vienen a escucharnos, pero también ante esa mirada de ese otro que nos está escuchando surgen situaciones interesantísimas”.

Uno de los lemas que guía su trabajo es claro: “El suicidio no es una enfermedad”, una afirmación que busca desmontar mitos y creencias arraigadas socialmente. “Hay un montón de mitos que hoy están instalados y no son así”, afirmó.

Antes de comenzar cada encuentro, explicó, se establecen bases fundamentales: la escucha, el respeto y la confidencialidad. “Empecemos a sacarnos la individualidad para transformarlo en un nosotros. Escucharnos, respetarnos, sin juicio ni prejuicio y con absoluta confidencialidad”, sostuvo. Según indicó, este tipo de espacios invita a mostrar un costado sensible que muchas veces cuesta exponer en una sociedad que no siempre habilita la vulnerabilidad. Asimismo, valoró el compromiso de los docentes de la institución con esta problemática.

Por su parte, la Dra. Graciela Pafumi, psicóloga, suicidióloga, operadora en situaciones de crisis y coach de duelo, señaló que el objetivo del encuentro fue poder plantear abiertamente esta problemática. “Hay muchos docentes y también padres que se encuentran ante situaciones de autolesiones o ciertas conductas que no se logran entender, y muchos tienen miedo de preguntar qué les está pasando”, expresó.

Ambas profesionales integran el grupo “Encuentro”, cuyo propósito —según explicaron— es generar espacios de diálogo sobre distintas temáticas vinculadas a la salud mental. Desde hace varios años desarrollan talleres en instituciones que las convocan, tanto en modalidad presencial como online. “La idea es que la persona pueda sacarse el miedo a hablar, en este caso, de suicidio o de autolesiones”, indicaron.

También remarcaron la importancia de trabajar la posvención, es decir, el acompañamiento a las familias que atraviesan un intento de suicidio o un suicidio consumado. “Muchas veces sienten vergüenza y culpa, y deben transitar un camino muy difícil”, señalaron.

Las estadísticas, explicaron, muestran que el suicidio no solo afecta a jóvenes, sino también a niños y adultos mayores. “Hay registros de edades de cuatro o cinco años y también de adultos mayores de ochenta”, advirtieron, subrayando la amplitud etaria de la problemática.

Frente a la duda sobre lo que le está sucediendo a un niño, joven o adulto, la recomendación es clara: preguntar. “Hablar sinceramente: ¿qué te está pasando?, ¿en qué podemos ayudarte?”. Sin embargo, destacaron que esa pregunta debe formularse desde la tranquilidad y el respeto. “No juzgar, no prejuzgar, no retar, no decir que eso no tiene importancia, porque muchas veces minimizamos lo que siente la otra persona”, remarcaron.

Además, enfatizaron la necesidad de buscar un lugar tranquilo, respetar los tiempos y comprender que no siempre habrá una respuesta inmediata. “A veces no tienen palabra, les falta esa expresión para decir ‘me pasa esto’”, explicaron.

La jornada propuso, justamente, “atrevernos a hablar de suicidio” e interactuar con quienes participaron, habilitando que cada uno pudiera expresar qué implica esa palabra desde su propia experiencia. “Hay muchos miedos incluidos ahí”, señalaron.

Finalmente, destacaron que el respeto es central: “Hay que preguntarle a la persona si está dispuesta a hablar, y si no lo está, también es válido”. En muchos encuentros, contaron, hay personas que no participan verbalmente, pero escuchan atentamente. “Es dar la oportunidad a la gente de preguntar y sacarse dudas. Hay muchos miedos, mitos y creencias que vienen de mucho tiempo, y como fue tan mal visto, no se visibiliza ni se le da voz”.

Con una mirada centrada en la escucha, el respeto y la construcción colectiva, la jornada dejó un mensaje contundente: hablar es el primer paso para prevenir.

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