Durante años, el Malbec estuvo asociado a situaciones muy definidas dentro de la mesa de los argentinos: asados, celebraciones y encuentros de mayor formalidad. Hoy, esta variedad insignia del país aparece en contextos más amplios.
Desde una reunión informal hasta una salida gastronómica o un consumo por copa en un wine bar, este varietal se integra a momentos donde lo importante no es solo el qué, sino también el cuándo y el cómo.
Una mirada desestacionalizada del malbec
Dentro de esta transformación en el consumo, el vino dejó de ser una elección exclusiva para los meses fríos y ahora se disfruta en cualquier época del año. Los estilos que nacen en la Patagonia, con su frescura y equilibrio, permiten acompañar tanto una comida invernal como una noche de verano o una reunión al aire libre en primavera.

En San Patricio del Chañar, Neuquén, se encuentran los viñedos de Bodega Del Fin Del Mundo, en una de las regiones más innovadoras de la vitivinicultura argentina. Desde allí trabaja el Malbec con una mirada que pone en valor esa versatilidad. El objetivo es expresar el terroir patagónico y, al mismo tiempo, acompañar nuevas formas de consumo, más relajadas y cotidianas, sin perder complejidad ni carácter
“Los vinos de la Patagonia Argentina son diferentes a los del resto del país. En nuestro caso, buscamos que el Malbec respete ese carácter: frescura, equilibrio y una expresión más elegante, que lo hace muy versátil para distintos momentos de consumo”, expresó Juliana Del Aguila Eurnekian, presidente de Bodega Del Fin Del Mundo.
Estilos frescos y adaptables para nuevas experiencias
La fluidez y la elegancia del Malbec patagónico favorecen combinaciones poco convencionales. La cepa marida con platos de cocina contemporánea, recetas con vegetales, pastas, pescados de sabor intenso y tapeos.

Bodega Del Fin Del Mundo promueve esta mirada en su restaurante Bravado, en Vicente López. Allí, la cocina argentina contemporánea dialoga con sus vinos en una experiencia completa que integra música en vivo y pone en valor los sabores, la música y los productos locales.
La bodega presenta tres etiquetas que resumen la identidad del Malbec en la Patagonia y permiten recorrer un abanico de expresiones del varietal:
- Fin Del Mundo Organic Vineyards Malbec: Integra la línea orgánica certificada. No pasa por madera y prioriza la expresión más pura del terroir. Es fresco, frutado y directo, ideal para situaciones relajadas como una picada, un encuentro al aire libre o un after office. Al mismo tiempo, responde a la demanda de consumidores que valoran el origen y las prácticas sustentables.
- Reserva Del Fin Del Mundo Malbec: Equilibrado y elegante, suma un paso por madera que aporta complejidad sin opacar la fruta. Se adapta tanto a comidas cotidianas como a propuestas gastronómicas, acompañando platos muy diversos. Su perfil lo convierte en una opción natural para reuniones donde el vino acompaña y se comparte.
- FIN Single Vineyard Malbec: Proviene de un viñedo único, Finca Don Eduardo, y representa una expresión más profunda del varietal. Su estructura y crianza en roble francés lo posicionan como una alternativa para ocasiones especiales, menús por pasos o experiencias donde el vino es el centro de la escena.
Una evolución que amplía posibilidades
Las tres alternativas comparten la identidad del Malbec patagónico: frescura, precisión y elegancia. Cada una se adapta a situaciones diferentes, mostrando la amplitud que puede alcanzar la cepa cuando se la interpreta desde un terroir tan particular como el del sur argentino. La Patagonia, con su clima fresco, la amplitud térmica y la influencia de los vientos, imprime un carácter distintivo que se refleja en vinos expresivos y equilibrados.
Fuente:https://www.infobae.com/inhouse/2026/04/17/la-versatilidad-de-un-varietal-como-el-malbec-patagonico-encontro-nuevos-espacios-en-la-mesa/


Propuestas frescas y estilos innovadores del sur argentino impulsan cambios en los hábitos y amplían las alternativas para disfrutar de diferentes etiquetas durante todo el año