En febrero pasado los flujos de cartera de no residentes hacia los mercados emergentes se moderaron.
El mes pasado, en la previa del conflicto en Medio Oriente, los inversores redujeron significativamente las asignaciones de cartera a bonos y acciones emergentes. ¿Por qué? ¿Cómo pueden evolucionar de ahora en más?
Había sido un arranque furioso lo visto en el inicio del 2026 pero ya en febrero pasado los flujos de cartera de no residentes hacia los mercados emergentes se moderaron, y las entradas totales de cartera de mercados emergentes alcanzaron los 21.700 millones de dólares. Sin duda es una cifra significativamente inferior que los 100.500 millones de dólares de enero, pero se entiende mejor como una normalización después de un enero atípico, señalan los economistas del Institute of International Finance (IIF). De todos modos, resultaron positivos lo que es una buena señal en la previa del conflicto en Medio Oriente, entre EEUU, Israel e Irán.
Cabe señalar que, una vez más, la deuda fue el principal soporte para la asignación de cartera de mercados emergentes, con 14.300 millones de dólares asignados por inversores no residentes a deuda de emergentes. O sea, sigue siendo la principal ancla de los gestores de carteras emergentes. En cuanto a las acciones de emergentes, los inversores no residentes destinaron 7.400 millones de dólares en febrero, tras la entrada de 28.000 millones de dólares registrada el mes anterior, lo que denota un posicionamiento más selectivo.
¿Qué otros datos revelaron desde el IIF?
Vale señalar que las entradas totales de cartera de mercados emergentes de febrero pasado no solo fueron inferiores a las del mes anterior, sino que también estuvieron por debajo de los 45.500 millones de dólares registrados en febrero del año pasado. Para Jonathan Fortun del IIF, la desaceleración mensual se interpreta mejor como una normalización tras un dato atípico de enero, más que como un cambio de rumbo en el apetito de los inversores. “El aumento de enero reflejó una inusual combinación de fuertes emisiones a principios de año, condiciones favorables del dólar y una agresiva reactivación de carteras, tanto de deuda como de renta variable”, explica. Además, no puede soslayarse que, con una gran parte del posicionamiento establecido desde el principio de año, febrero presentó, naturalmente, un ritmo de asignación más lento, incluso cuando los flujos se mantuvieron positivos a nivel agregado.
La deuda volvió a ser el principal soporte para la asignación de cartera de emergentes ya que los inversores mantuvieron la demanda impulsada por los ingresos que ha caracterizado los flujos durante la mayor parte del año pasado. La composición de dichas entradas sigue indicando una clara divergencia entre China y el resto del complejo de mercados emergentes.
Según los datos del IIF, China registró solo 400 millones de dólares en entradas de deuda, mientras que los mercados emergentes, excluyendo China, absorbieron 13.800 millones de dólares. A nivel regional, las entradas de deuda se distribuyeron de forma amplia: los mercados emergentes de Asia recibieron 5.900 millones de dólares, América Latina 4.300 millones de dólares, Europa 2.600 millones de dólares y Medio Oriente y Norte de África (MENA) 1.500 millones de dólares. “Esta amplitud refuerza la opinión de que el complejo de deuda se mantiene anclado en el carry, donde los amplios diferenciales de rendimiento real y la volatilidad cambiaria relativamente contenida siguen respaldando la rentabilidad ajustada al riesgo, especialmente en los mercados locales, con marcos de políticas creíbles y condiciones de financiación predecibles”, señala Fortun.
Los flujos de renta variable se mantuvieron positivos, pero se desaceleraron significativamente en comparación con enero donde China representó 5.200 millones de dólares del total de febrero, mientras que el resto de los mercados emergentes registraron una entrada más modesta de 2.200 millones de dólares. “En general, el posicionamiento en renta variable se mantuvo más frágil y más sensible a los shocks sectoriales que la deuda”.
En Asia, los flujos de renta variable se tornaron negativos durante febrero lo que, para el IIF, refleja una contracción en determinados mercados con un fuerte componente tecnológico. En este contexto, se destaca Corea donde la presión vendedora extranjera y la mayor volatilidad en el complejo tecnológico de gran capitalización sirvieron como recordatorio de que la renta variable sigue siendo el principal margen de ajuste cuando cambia el sentimiento de riesgo global.
Por el contrario, América Latina registró una sólida entrada de renta variable de 6.900 millones de dólares lo que, según el IIF, refleja una combinación más favorable de impulso vinculado a las materias primas y dinámica de valoración en algunas partes de la región. Los mercados emergentes de Europa y Oriente Medio y Norte de África también se mantuvieron positivos, aunque a niveles más moderados.
Los patrones regionales siguen siendo informativos, pero secundarios a la estructura general de asignación entre instrumentos. América Latina lideró las entradas totales con 11.200 millones de dólares durante febrero, seguida de Europa de mercados emergentes con 5.400 millones de dólares y MENA con 3.800 millones de dólares. Los mercados emergentes de Asia registraron una entrada menor de 1.300 millones de dólares, ya que las salidas de capital compensaron la sólida demanda de deuda. Por lo tanto, “el perfil regional refleja el mismo patrón observado durante el último año. Los flujos de deuda siguen siendo el factor estabilizador y están ampliamente diversificados entre las regiones de mercados emergentes, mientras que los flujos de renta variable amplifican la volatilidad mensual y reaccionan con mayor rapidez a los cambios de sentimiento, el posicionamiento tecnológico y los titulares específicos de cada país”, señala Fortun.
La evolución de la situación en EEUU seguirá siendo crucial para las condiciones de liquidez global. Las expectativas del mercado sobre la trayectoria de la política monetaria se han vuelto más fluidas en los últimos días, a medida que los precios de la energía y los riesgos inflacionarios han vuelto a cobrar protagonismo, lo que reduce la convicción sobre el momento de los recortes de tasas. Por lo tanto, “la escalada en Medio Oriente introduce una capa adicional de incertidumbre que no se reflejó en los datos de febrero. Las interrupciones en la infraestructura energética y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz ya han llevado a los mercados energéticos a un equilibrio más frágil. La variable clave para los mercados será ahora la duración y la magnitud del conflicto”, concluye el IIF.
Fuente: https://www.ambito.com/economia/inversores-los-flujos-emergentes-se-moderaron-n6254506

