San Rafael, Mendoza lunes 09 de marzo de 2026

Periodista con su propio Watergate – Por:. Beatriz Genchi

El escándalo Watergate (1972-1974) fue una grave crisis política en EE. UU. Detonada por el allanamiento de la sede demócrata en el complejo Watergate, revelando una trama de espionaje y sabotaje orquestada por la administración de Richard Nixon. La trama de la investigación que comenzaron los periodistas Woodward y Bernstein terminó con el intento de encubrimiento por la Casa Blanca y forzó la única renuncia de un presidente estadounidense en la historia.

Carl Bernstei, el reportero que ayudó a destapar Watergate, tenía una aventura mientras su esposa Nora Eprhon esperaba a su segundo hijo. Y ahí, la otra historia con alcance inusitado!.

Nora estaba embarazada, moviéndose despacio por su casa en Georgetown, cuando vio el libro infantil. No era para su pequeño Jacob. Era un regalo con una dedicatoria tierna para su marido de parte de una mujer.

Su mundo se resquebrajó.

La mujer del remitente era Margaret Jay —hija del ex primer ministro británico James Callaghan, esposa del embajador británico en Estados Unidos. Una amiga. Alguien que había cenado en su mesa. Los rumores llevaban meses flotando en Washington. Algunos columnistas insinuaban. En las fiestas se susurraba. Tal como el dicho: la esposa es la última en enterarse.

Nora voló a Nueva York para ver a su terapeuta. Se derrumbó en lágrimas. “Me han roto el corazón”, dijo. “Nunca volveré a ser la misma”. Su terapeuta le respondió con unas palabras que ella nunca olvidó: “Necesitas entender algo. Ibas a dejarlo tarde o temprano”. Esto es porque ella misma decía que se casó con Carl Berstein convencida que el matrimonio no funcionaría. Cómo explicaría años después, se casó en un acto de amor romántico sin precedentes, creyendo que el amor siempre se acaba y que alguien saldría decepcionado tarde o temprano.

Días después, Nora entró en trabajo de parto antes de tiempo. El 15 de agosto de 1979, dio a luz a su segundo hijo, Max.

A finales de ese año, el affaire se hizo público. Se convirtió en el escándalo oficial de Washington. Y Nora hizo las valijas. Se llevó a Jacob, a Max y a su niñera, y volvió a Nueva York: la ciudad de la que nunca había querido irse. Su amigo y editor Robert Gottlieb le abrió las puertas de su casa en el Upper West Side. Se instaló allí con dos bebés e intentó imaginarse un futuro.

La mayoría de las mujeres se habrían replegado. Habrían protegido su intimidad. Se habrían tragado la humillación. Nora Ephron tenía otra herramienta: el lenguaje.

Empezó a escribir.

En 1983, publicó «Se acabó el pastel» (título original: Heartburn): Ciento setenta y nueve páginas tan ligeramente noveladas que casi eran un documental. El guion a grandes rasgos: Rachel Samstat es autora de libros de cocina. Mark Feldman es un columnista político de difusión nacional. Viven en Washington. Tienen un hijo pequeño. Rachel está embarazada de siete meses cuando descubre la aventura de Mark con Thelma, la esposa de un senador. Los nombres cambiaron. La historia no.

Nora salpicó el texto con recetas reales —linguine alla cecca, vinagreta con Grey Poupon, papas Anna que una vez le preparó a Carl. Describió a Mark como “un desastre en la cama” y “capaz de tener sexo con una persiana veneciana”.

Escribió sobre un grupo de terapia asaltado a punta de pistola. Escribió sobre lanzar una tarta Key Lime a la cara de su marido. Pero, sobre todo, escribió sobre la traición con un humor lo bastante afilado como para hacer sangre. “Si cuento la historia, la controlo”, dice Rachel. “Si la cuento, puedo hacerte reír. Prefiero que te rías de mí antes que me compadezcas”.

Carl Bernstein se puso furioso.

Su primer comentario obviamente fue: “Ojalá Nora no lo hubiera escrito”.

“Heartburn” se convirtió en el más vendido.

En 1985, cuando Mike Nichols (director de cine y de teatro, actor y productor estadounidense de origen alemán) anunció una adaptación al cine, Carl amenazó con acciones legales. Preocupado por su imagen como padre y periodista, exigió cambios en el acuerdo de divorcio vinculados a la película. No logró nada.

En 1986, “Heartburn” se estrenó con Meryl Streep como Rachel y Jack Nicholson como Mark. La película capturó Georgetown: los círculos de poder, el brillo pos-Watergate, el derrumbe privado detrás de puertas pulidas.

Carl la detestó. No había nada que pudiera hacer. Nora había transformado el desamor en autoría.

Y siguió…saltó a la fama internacional cuando escribió el guion de la aclamada “Cuando Harry conoció a Sally», la comedia romántica que preguntaba si hombres y mujeres pueden ser simplemente amigos. La película de la famosa escena en la cafetería. La película que se volvió un clásico.

También fue reconocida por sus trabajos como guionista y directora en “Algo para recordar” (1993) y “Tienes un e-mail” (1998). Además de su trayectoria tras las cámaras, Nora se volvió sinónimo de comedia romántica. No porque creyera que el amor es simple, sino porque entendía su desorden. A veces, la venganza más afilada es una buena narración.

En 1987, se casó con Nicholas Pileggi, periodista y guionista de Goodfellas y Casino. Siguieron casados durante veinticinco años, hasta que él falleció. El 26 de junio de 2012, Nora Ephron murió a los 71 años. Su homenaje reunió a amigos y colegas del mundo del cine y la escritura. Carl Bernstein también asistió.

Hoy, “Heartburn» se enseña en talleres de escritura. Estudiantes de cine analizan sus guiones. Sus ensayos aparecen en conversaciones sobre feminismo, edad, reinvención. Y en el centro hay una lección sobre el poder.

Carl Bernstein ayudó a derribar a un presidente. Tenía prestigio, respaldo institucional, la indulgencia que a menudo se concede a los hombres poderosos. Pero Nora tenía algo intocable: su voz. No podía deshacer la aventura. No podía reparar un corazón roto. No podía exigir lealtad. Pero podía contar la historia. Y al contarla, recuperó el control. No con rabia. No con autocompasión. Con honestidad afilada por el humor.

Ella nunca habló públicamente de perdonar a Carl. No hacía falta. El libro ya había hablado.

Fuente: Parte extracte de The New York Times («Nora Ephron Dies at 71; Scripted and Directed Films With Keen Observations on Love», 26 de junio de 2012) pero está publicado en varios medios.

Gentileza;

Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora cultural-Artista Plástica.
bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn – Chubut

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