Indicadores económicos y encuestas muestran un escenario de recuperación de la actividad impulsado por sectores como el agro, la energía y la minería, pero con caída del empleo, salarios rezagados y mayor malestar social. Consultoras advierten que el desafío del Gobierno es que el crecimiento se traduzca en trabajo e ingresos.
Últimos indicadores económicos y encuestas de opinión pública están dando lugar a un creciente debate sobre lo que algunos consideran como “una economía dual”. Es decir, un escenario en el que a algunos sectores les va muy bien y otros quedan claramente rezagados.
Los contrastes se ponen de manifiesto al comparar ciertos números como el aumento de 4,8% que registró el Producto Bruto Interno (PBI) en el cuarto trimestre del año pasado contra igual periodo de 2023. Esta expansión de la actividad económica se contrapone con una caída de 60.000 trabajadores en el empleo urbano en estos dos años junto con una disminución de casi 190.000 empleos registrados, según señala un informe de IDESA.
Si se suman los desocupados a aquellos que están subempleados y los que contando con una ocupación desean trabajar más, se llega a que una cuarta parte de la población tiene problemas laborales.
Contraste
Así, mientras la producción se recupera, el empleo total está estancado y, como lo señala la caída en el número de asalariados privados registrados, prevalecen las empresas que despiden trabajadores.
La consultora señala que en parte, esto es un fenómeno asociado a la adaptación de muchas empresas al contexto de estabilidad y mayor integración al mundo. Pero también considera que es consecuencia de que subsiste un entorno tributario, regulatorio y de deficiente infraestructura física e institucional que, de manera muy diferente entre sectores, conspira contra la competitividad y sus posibilidades de sostener y expandir los niveles de empleo.
Y el heterogéneo comportamiento entre sectores refleja este fenómeno. El crecimiento en la producción registrado en los dos últimos años se apoya en el sector agropecuario, energía, minería e intermediación financiera.
Casualmente el ministro de Economía Luis Caputo publicó en redes sociales que “el agro está en un boom absoluto”. El titular del Palacio de Hacienda detalló que, según las proyecciones oficiales para el año, en un escenario conservador las exportaciones del sector subirán en u$s3.700 millones respecto a 2025. En un escenario de precios y producción más elevado, las ventas totales al exterior ascenderían a casi u$s42.000 millones, lo que representaría u$s8.700 millones adicionales en comparación con el registro del año anterior.
El año pasado el agro creció 32%, la intermediación financiera 14% y minería 9%, según los datos a diciembre del Estimador Mensual de Actividad Económica.
En general, se trata de sectores caracterizados por la alta generación de valor agregado con baja intensidad de empleo y en la mayoría de casos alejados de los centros urbanos.
En el otro extremo aparecen actividades como construcción, industria y comercio que siguen “sin salir del pozo” y que son los que representan la mitad del empleo. La construcción cerró el año pasado con una leve variación de 0,3%, en tanto que el comercio cayó 1,3% y la actividad manufacturera se retrajo 3,9%.
Caen los ingresos
Los salarios reales llegaron a desplomarse 18% en el peor momento del ajuste en 2024, pero luego se recuperaron. Sin embargo, desde el segundo trimestre de 2025 están estancados y con una tendencia a la baja que actualmente los ubica 10% por debajo del promedio del primer semestre de 2023, según Ecolatina.
A esto se agrega que, por efecto de la suba de tarifas, la situación es peor cuando se calcula el ingreso disponible, con un retroceso de 20% con relación a la primera parte del 23.
El deterioro en el consumo se puede visibilizar en la importante caída de ventas que registraron las cadenas de supermercados el mes pasado, según adelantan fuente del sector, aunque este fenómeno también se explica por la competencia de negocios que opera “en negro” y en buena medida con productos importados.
Otro dato: como no alcanzan los salarios, aumentaron considerablemente tanto de pedidos de adelanto de sueldos como de préstamos por parte del personal en una de las cadenas más grandes.
Malhumor social
En este contexto no extraña que las mediciones muestren que las cuestiones económicas están a la cabeza de las preocupaciones ciudadanas. Una encuesta de Synopsis arroja que 46% de la población se queja por los bajos salarios y 23% por problemas de empleo.
En el mismo sentido, un trabajo de Zentrix arroja que con los actuales ingresos, más de la mitad de la población no llega al 20 del mes. El Monitor de Opinión Pública correspondiente a marzo de esta consultora dio que el endeudamiento de los hogares se consolidó como la principal respuesta frente al deterioro de los ingresos: el 56,4% tomó crédito en los últimos seis meses y, dentro de ese grupo, casi 9 de cada 10 ya presentó dificultades para pagarlo.
En líneas generales, las consultoras privadas muestran un deterioro en el humor social. Una encuesta de la Universidad de San Andrés señala que sólo el 33% de los encuestados está satisfecho con la marcha general de las cosas, lo que representa una caída de 7 puntos respecto a noviembre de 2025. La insatisfacción alcanza el 65%.
La misma casa de estudios advierte una caída en la aprobación presidencial. El gobierno de Javier Milei registra un 39% de aprobación frente a un 59% de desaprobación. La desaprobación subió 7 puntos desde la última medición.
Desafío
Los analistas consideran que la imagen del Gobierno se fue deteriorando en la medida que no se recuperó el empleo y dejó de desacelerarse la inflación.
Para el mes en curso, la mayoría de las consultoras privadas anticipan una elevada variación del índice de precios -posiblemente en torno de 3% – pero un dato positivo es que en los últimos días se estaría dando una desaceleración.
En la tercera semana del mes en curso, los precios de los productos de consumo de alta rotación (alimentos, limpieza, higiene) en supermercados aumentaron “sólo” 0,2%, con una marcada reducción respecto de la primera (0,7%) y segunda (0,4%) semanas, de acuerdo con una medición de Ecolatina.
Con el tipo de cambio apreciándose y los salarios corriendo por detrás de la inflación, resulta esperable una menor inflación. En lo que va del año el peso se revalorizó 8,6% contra el dólar.
Sin embargo, a la luz de los últimos números, fuentes gubernamentales señalan que el desafío que enfrenta el equipo económico es doble: no sólo consolidar una baja sostenida de los precios, sino también recrear condiciones para que el crecimiento se generalice y repercuta positivamente en el empleo y los salarios.
Fuente:https://www.ambito.com/economia/los-desafios-que-enfrenta-el-gobierno-una-dual-n6259392



