El encarecimiento de la carne vacuna sigue impactando en el consumo de los mendocinos. En el último año, los cortes registraron aumentos cercanos al 70% y actualmente el kilo supera los $20.000, lo que llevó a muchas familias a reducir su compra o buscar alternativas más económicas.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el salario promedio ronda los $922.000, por lo que el gasto en carne vacuna se volvió cada vez más difícil de sostener dentro del presupuesto familiar.
Desde el sector cárnico confirmaron que el cambio en los hábitos de compra ya se refleja en las carnicerías. El presidente de la Cámara de Abastecedores de Carne de Mendoza, José Rizzo, explicó que muchos consumidores comenzaron a reemplazar la carne vacuna por cerdo y pollo, que tienen valores considerablemente más bajos.
“La gente está sustituyendo proteínas porque la carne vacuna se encareció mucho”, señaló. Según indicó, esta situación también afecta a la cadena productiva, ya que la caída en las ventas reduce el nivel de faena en frigoríficos y complica la actividad de los comercios.
El panorama se vuelve aún más complejo por el aumento de los costos que enfrentan las carnicerías, entre ellos tarifas de servicios, alquileres, salarios e impuestos. En algunos casos, cuando las ventas no alcanzan para cubrir esos gastos, los negocios se ven obligados a cerrar.
Los datos de inflación también muestran el peso que tienen los alimentos en la economía doméstica. El Indec informó que en febrero la inflación nacional fue del 2,9%, mientras que en Mendoza la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) registró un aumento del 2,5%.
Dentro de ese índice, el rubro Alimentos y bebidas fue uno de los que más subió: 3,3% a nivel nacional y 3,7% en la provincia. En la región de Cuyo, el apartado “Carnes y derivados” acumuló un incremento del 11% entre diciembre y febrero.
En paralelo, el consumo de carne porcina creció con fuerza durante 2025. Según estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el consumo per cápita alcanzó los 18,9 kilos por habitante al año, el nivel más alto registrado y un 8,8% más que en 2024.
El precio es la principal explicación de este fenómeno. Mientras que el kilo de carne vacuna blanda se ubica entre $18.000 y $20.000, un corte similar de cerdo ronda los $8.000. El pollo, en tanto, continúa siendo la opción más económica, con el kilo del cuarto trasero congelado cerca de $4.500.
Para los referentes del sector, esta diferencia de valores está generando un cambio sostenido en la dieta de los consumidores, que cada vez combinan más distintos tipos de carne para poder sostener el consumo de proteínas sin que el gasto se dispare.

