La tentación generalizada, por parte del periodismo —porque a la gente de a pie le tiene sin cuidado—, de bautizar a la Oficina de Respuesta Oficial como la versión moderna del Ministerio de la Verdad de 1984 solo es posible desde la ignorancia o el cinismo.
Voy a transcribir algunas partes de la obra de Orwell en las que se describe el Ministerio de la Verdad para ir comparándola con este nuevo espacio de X, y aquí radica la primera diferencia:
«El Ministerio de la Verdad […] era una enorme estructura piramidal de cemento blanco y reluciente que se elevaba, terraza tras terraza, a trescientos metros de altura. […] Era demasiado grande”. Comparar una mega estructura gubernamental de dominación con una modesta cuenta de X ya muestra una diferencia desde el inicio.
«Había enormes departamentos que se ocupaban de la literatura, la música, el teatro y, en general, de todas las diversiones para los jóvenes. Allí se producían periódicos que no contenían más que noticias falsas, películas de una sensualidad grosera y canciones que se componían por medios puramente mecánicos.» Una de las tareas del Ministerio era la manipulación de la cultura, asunto al que la Oficina no presta atención. Algo a destacar es que el Ministerio promovía la “sensualidad grosera y las canciones compuestas por medios mecánicos”, características propias de la cultura Woke a la que Milei desprecia y ataca con todas sus fuerzas.
«El proceso de alteración continua se aplicaba no sólo a los periódicos, sino a los libros, folletos, carteles, programas, películas… a toda clase de literatura o documentación que pudiera tener algún significado político o ideológico. […] El pasado era puesto al día. […], todas las predicciones hechas por el Partido quedaban demostradas por los documentos. El que controla el pasado —decía el eslogan del Partido—, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado.”
Por su parte, la Oficina fue creada para: “desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política. […]El derecho a la libertad de expresión es sagrado para esta administración. […]Esta Oficina no busca convencer ni imponer una mirada.” Los fines y las herramientas para alcanzar esos fines son absolutamente opuestos entre el Ministerio y la Oficina.
Confundir el Ministerio de la Verdad con la Oficina de Respuesta Oficial sólo es posible en quienes no han leído 1984.
Más allá de los errores de este gobierno, acusarlo de totalitario —como era el gobierno de 1984, “ingsoc” o socialismo inglés— roza el absurdo.
Como lo expresó en Davos y en innumerables ocasiones Milei es enemigo del posmodernismo y su expresión más reciente el Wokismo. Desde la invasión a la privacidad con las “telepantallas” de 1984 (redes sociales), pasando por la “neolengua” (lenguaje inclusivo), el “crimental” (pensamiento de odio), “el doble pensar” (la verdad relativa) y el “punto ciego mental, la incapacidad de comprender, la parada de pensamiento y la estupidez protectora” (como la negación del pensamiento crítico individual frente a los sentimientos políticamente correctos de la masa).
Por todo esto, como dije al principio, confundir el Ministerio de la Verdad con la Oficina de Respuesta Oficial solo es posible desde la ignorancia o el cinismo. Y como quienes están realizando esta comparación no son ignorantes, solo resta colocarlos en la categoría de cínicos, de hipócritas y de miserables.
Gentileza; Rogelio López Guillemain – fidias1967@gmail.com

