San Rafael, Mendoza jueves 08 de enero de 2026

Para que es un censo poblacional – Por:.Beatriz Genchi

Formalmente un censo poblacional, sirve para contar y caracterizar a todos los habitantes de un país, proporcionando datos cruciales para que el gobierno, empresas y organizaciones diseñen políticas públicas efectivas (salud, educación, vivienda), planifiquen servicios, entiendan las necesidades de la población y tomen decisiones informadas para mejorar la calidad de vida y el desarrollo futuro, respondiendo a preguntas clave como cuántos somos, cómo vivimos y dónde estamos distribuidos.
Remitiéndome a la historia, por ejemplo, en el Imperio Inca este valioso sistema de recopilación de datos funcionaba. El gobierno central del imperio para administrar una población tan numerosa que hablaba múltiples idiomas y se encontraba en un territorio tan extenso. Lo hacía mediante un complejo sistema a través del cual se dejaba constancia de todo aquello que tuviese importancia para el Imperio.

En su apogeo, el Imperio Inca controló territorios desde Colombia en el norte hasta Chile y Argentina en el sur. Se han propuesto varias estimaciones sobre la población del imperio, una de las cuales sugiere alrededor de 10 millones de habitantes, y entre 80 y 100 grupos étnicos. Pero ¿cómo logró el gobierno central del imperio administrar una población de las características mencionadas?

La inestabilidad de las cosechas de años agrícolas en los Andes hacía impracticable la recolección de impuestos a través de productos. Es por eso que los impuestos se pagaban en forma de mano de obra, con días de trabajo que debían cumplir las comunidades integradas al imperio para pagar sus impuestos.

Este plan de trabajo, que era estatal y regional, requería de un centro de datos con información detallada de la población de cada región, así como también de un registro que clasificará a las personas según su género y etapas de vida.

Solo así se podían asignar trabajos de manera efectiva. El censo al igual que hoy, fue la herramienta usada para recopilar estos datos. Así lo detalla la crónica de Pedro Cieza de León: 1520-1554) quien fue un conquistador, explorador y cronista español fundamental para conocer el Imperio Inca y la conquista del Perú, siendo considerado el «príncipe de los cronistas de Indias» por su detallada obra “Crónica del Perú”, que describe la historia, geografía, culturas andinas y las guerras civiles posteriores a la conquista, siendo una fuente invaluable para historiadores, antropólogos y geógrafos hasta hoy.

“… en el Cuzco me dieron la relación, que antiguamente en tiempo de los reyes Incas, se mandaba por todos los pueblos y provincias del reino del Perú que los señores principales y sus delegados supiesen cada año todos los hombres y mujeres que habían sido muertos y todos los que habían nacido, porque así para la paga de los tributos como para saber la que había para la guerra y la que podía quedar por defensa del pueblo, convenía que se tuviese esta cuenta; en la cual fácilmente podían saber porque cada provincia en fin del año, mandaba asentar en los quipos por la cuenta de sus nudos todos los hombres que habían muerto en ella en aquel año y, por el consiguiente, los que habían nacido…”

Según esta información los datos del censo fueron mandados al centro del imperio por medio de un sistema de registro de información numérica y no numérica por medio de cuerdas, nudos, colores y otros componentes. El quipu (o khipu) es un ingenioso sistema de registro andino, principalmente incaico, de cuerdas anudadas y de colores que funcionaba como una herramienta contable y administrativa para llevar estadísticas de censos, tributos, cosechas y otros datos vitales del imperio, utilizando nudos para representar cantidades en un sistema posicional y colores para identificar categorías, siendo un legado ancestral peruano, aunque gran parte de su complejidad narrativa aún es un misterio.

Sin embargo, el cronista mercedario, Martín de Murúa, describe, hacia fines del siglo XVI, otro método para recopilar la información del censo imperial en el cual también se empleaban los quipus. Según él, cada cinco años el imperio enviaba representantes a cada provincia, incluyendo a los quipucamayos, encargados de manejar este sistema de registro, y a los supervisores llamados tucuyricucs. Al llegar a cada pueblo, estos representantes convocaban a toda la población en un espacio lo suficientemente grande para albergar a todos. El tucuyricuc entonces organizaba a la población en filas, diez filas para mujeres y diez para hombres, cada una representando diferentes etapas de la vida. Dos dibujos que acompañan el texto de esta crónica probablemente ilustran esta división, mostrando a hombres y mujeres agrupados frente al Inca, identificado por su cintillo que deja caer una borla roja en la frente, la maskaypacha. La figura del Inca en estos dibujos indica que el censo se hacía en su nombre, pero, evidentemente él mismo no llevaba a cabo el proceso.

Por otra parte, Guaman Poma en su crónica describe en texto y en dibujos la clasificación de la población según las categorías del censo, detallando las diez etapas de la vida tanto para mujeres como para hombres, junto con las labores correspondientes a cada etapa. Comienza enumerando desde la etapa en la que tanto hombres como mujeres cuentan con la mayor habilidad de su ocupación: el hombre como guerrero y la mujer como tejedora.

No sé si equivocadamente, pero de estos informes me da que lo más importante era saber cuántos eran para el cobro de los impuestos.

Volviendo a la actualidad el Censo 2022 en Argentina decíamos: “…sirvió para saber cuántos somos, cómo vivimos y cómo nos distribuimos geográficamente, siendo una herramienta fundamental para que el gobierno diseñe políticas públicas: salud, educación, empleo, las empresas planifiquen y la sociedad investigue…

Gentileza:

Beatriz Genchi

Museóloga – Gestora cultural.

bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn – Chubut.

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