La Perla Peregrina es una perla de tamaño y forma inusual, considerada una de las gemas más valiosas y legendarias de la historia de Europa.
Pocas joyas llevan tras de sí una historia tan fascinante. Es una joya que ha peregrinado por diversos países desde que fuera descubierta en la Isla de las Perlas Panamá, hace más de 400 años. Sin embargo, su apodo “Peregrina” no se debe a su historial viajero, sino a su peculiar forma. En siglos anteriores, el adjetivo peregrino significaba -raro, caprichoso, especial. Esta perla fue también llamada “La sola”, “La margarita” …
En la primavera de 1969, en la suite del actor Richard Burton en el hotel Caesars Palace de Las Vegas, Elizabeth Taylor cae presa del pánico al darse cuenta de que había perdido la carísima perla que su marido, Richard Burton, le había regalado por San Valentín: una perla natural en forma de gota de 2,55 centímetros de largo.
De golpe, se da cuenta de que su perro está mordisqueándola como si de un hueso se tratase. La joya, conocida como La Peregrina, fue una de las más famosas de la historia. Antes de que Liz la poseyera, había pertenecido a algunas de las dinastías europeas más poderosas e incluso, se había retratado en algunos cuadros de Velázquez y Rubens.
La Peregrina, con casi cinco siglos de historia, fue descubierta allá por el año 1560 y en 1597, el rey Felipe II la compró, comenzando así a formar parte del joyero de la Corona española.
La reina Margarita de Austria-Estiria la lució con un broche en su retrato ecuestre terminado por Velázquez (Museo del Prado), y también su esposo Felipe III la lleva, prendida de su sombrero (pero sin el broche), en el retrato que hace pareja con aquel. Permaneciendo en la Corona española hasta la invasión francesa.
Permaneció en España hasta 1808, cuando el rey invasor José Bonaparte ordenó que le entregasen las joyas de los Borbones españoles, ya exiliados. La perla fue enviada por Bonaparte a su esposa Julia Clary, que residía en París, pero años después de perder el trono español el matrimonio se separó y Bonaparte marchó a Estados Unidos, con una amante y con la perla.
Cuando José Bonaparte regresó a Europa, se trajo la perla consigo. Se cree que dispuso en su testamento la entrega de la perla al futuro Napoleón III, quien debió de venderla hacia 1848 por problemas económicos. Se la compró el marqués de Abercorn, cuya esposa la lució en París, en un baile en el Palacio de las Tullerías. Se cuenta que ella se negó a taladrar la perla y así prenderla mejor, razón por la cual se soltaba de su engarce, si bien no llegó a extraviarse nunca.
No termina ahí el periplo de la «Peregrina»; todavía le quedaba otros viajes.
En 1914, unos joyeros de Londres avisaron a Alfonso XIII de que la espectacular perla había salido a la venta; sin embargo, al rey le pareció que era muy cara y decidió comprarle otra a su mujer, aunque aseguró que era la original. Así, nació la “Pelegrina”, la conocida como hermana menor de la “Peregrina”, siendo la joya que Felipe II le regala a María Tudor cuando se casan y que Isabel I devuelve a España cuando muere su hermana.
En 1969 la verdadera sale a subasta, y la noticia causa agitación en España. Se cuenta que la Casa Real española intentó entorpecer la venta afirmando que esta perla no era la auténtica. Sin embargo, al menos parte de la familia Borbón sabía cuál era la auténtica y que tenían otra muy parecida que la llamaron “La Pelegrina”; Alfonso de Borbón y Dampierre participó en la subasta de Nueva York, si bien su oferta resultó insuficiente.
Según documentación develada recientemente, ya en 1914 Alfonso XIII sabía que la “Peregrina” había sido vendida por los Abercorn a una joyería inglesa. Consta que se la ofrecieron al rey y que le remitieron fotografías de ella. No llegaron a un trato, y acaso fue entonces cuando Alfonso XIII obtuvo una segunda perla, que sería la mostrada por su viuda en 1969.
Sea como fuese, la “Peregrina” pasó por dos coleccionistas más entre 1914 y 1969, y fue subastada el día 23 de enero de 1969 por la sala Parke Bennet en Nueva York, como -lote número 129. La mayor parte de los que pujaron se detuvieron en los 15.000 dólares. Hasta los 20.000 llegó Alfonso de Borbón Dampierre. El actor Richard Burton la adquirió (sirviéndose de un intermediario) por la extraordinaria cantidad de 37.000 dólares, como regalo a su amada Elizabeth Taylor.
Un día más tarde, el 24 de enero, Luis Martínez de Irujo, Duque de Alba, como jefe de la Casa de la Reina Victoria Eugenia, negaba la autenticidad de la perla subastada y exhibió la perla que pretendía ser la auténtica, recibida de Alfonso XIII con motivo de su boda. Tanto la casa de subastas como diversos especialistas negaron veracidad a esa atribución. Esa presunta “Peregrina” fue legada a Juan de Borbón, hijo de Victoria Eugenia, y cuando este renunció a sus derechos dinásticos en 1977, le fue transmitida al rey de España Juan Carlos I. Ha sido lucida varias veces por la reina Sofía. Algunos funcionarios de la casa real española siguen manteniendo que es la verdadera “Peregrina”.[
La famosa actriz Taylor lució la perla en su breve aparición en la película de época “Ana de los mil días” (1969) y posteriormente incorporó la perla a un collar de rubíes y diamantes, de estilo renacentista, diseñado por la prestigiosa joyería Cartier de París. Esta modificación hizo de la “Peregrina”, todavía más si cabe, una pieza de valor incalculable. La luciría así en la película musical “A Little Night Music” (Dulce Viena) en el año 1977.
El 3 de septiembre de 2011, el diario español ABC anunció que las joyas de Elizabeth Taylor, y entre ellas la perla “Peregrina”, serían exhibidas por la sala de subastas Christie’s en varias capitales del mundo como paso previo a su venta. España no figuraba en dicha gira, pero de manera excepcional, la perla viajó a Madrid para su exhibición ante los medios de comunicación. Supuso su (fugaz) regreso dos siglos después de su expolio durante la ocupación napoleónica.
Tal como contó el diario La Vanguardia, la subasta de la “Peregrina” y de las restantes joyas de Taylor se produjo el día 13 de diciembre de 2011; la perla alcanzó los 9 (u 11 según versiones) millones de euros a un comprador anónimo que a veces se dice árabe y otras asiático.
Gentileza;
Beatriz Genchi
Museóloga – Gestora cultural.
Puerto Madryn – Chubut

