Desde hace casi una década, la provincia de Mendoza está un paso adelante en materia de lucha contra la inseguridad. Su clave para ubicarse a la vanguardia fue la puesta en marcha de su laboratorio de huellas genéticas, con el que logró crear la base de datos más grande de Latinoamérica para detectar criminales. Y su posición de referente en la región continúa consolidándose con el paso de los años.
La herramienta mendocina —que depende del Ministerio Público Fiscal, cuyo Procurador General es Alejandro Gullé— trabaja con un sistema de doble acceso: por un lado, reúne información filiatoria de quienes recibieron una imputación formal en la provincia; y por otro, administra un registro de perfiles genéticos codificados que son extraídos de escenas de delitos.
Esta metodología permite realizar comparaciones semanales entre muestras y evidencias, generando coincidencias automáticas cuando se detecta correspondencia entre los datos ingresados.

Los delitos que más correspondencia arrojaron desde la creación del sistema en 2017 son robo agravado (44%), robo simple (22%) y abuso sexual (16%). La lista se completa con homicidios (9%), hurto (4%), estafas (1%) y otros (4%).
Además, se incorporaron cerca de 12.000 nuevos perfiles genéticos identificados, una cifra superior a los casi 11.000 cargados en el año anterior.
Teniendo en cuenta que la provincia tiene 2 millones de habitantes aproximadamente, la base de datos supera el 5% de la población entre imputados, condenados y perfiles de eliminación (personal policial, cuerpos médicos y de seguridad privada y fiscales, para descartar contaminaciones). En total, son casi 105.000 las personas ingresadas a la base de datos hasta mediados de enero de 2026.

La edad promedio de los criminales
La población contenida en la base de datos presenta un perfil marcadamente joven: el 74% corresponde a personas menores de 45 años y el 12% tiene entre 18 y 20 años. Los menores de edad solo son incluidos en casos excepcionales, cuando existe una condena firme, lo que reduce su representación en el sistema.
El laboratorio también realiza pericias a solicitud de fiscales y jueces. El año pasado, según los registros, se llevaron a cabo 568 pericias, lo que representa un aumento de aproximadamente el 20% respecto a las 510 del año anterior. El incremento se explica principalmente por el crecimiento de las pericias en causas penales, mientras que las vinculadas a cuestiones de familia permanecieron constantes.
Un aspecto clave del funcionamiento consiste en la “tasa de éxito” del sistema: el 72% de las evidencias ingresadas logran ser identificadas y asociadas a personas concretas.

“Cada diez evidencias que ingresamos a la base de datos, a siete les ponemos nombre y apellido”, explicó Marino a Infobae. Este indicador ubica al laboratorio por encima de estándares internacionales, como el del Reino Unido, que se sitúa en torno al 64%.
La base mendocina es, junto a la de La Pampa, una de las pocas en Argentina que opera con el sistema CODIS y mantiene un nivel de madurez comparable.
En 2024, la comparación de datos entre ambas provincias permitió detectar 19 coincidencias de responsables de delitos que operaban en ambos territorios, aunque en 2025 no se registraron coincidencias con La Pampa. En este sentido, Marino remarcó que aún no existen bases provinciales interoperables a nivel nacional, lo que limita la capacidad de rastreo interestadual.
El director del laboratorio subrayó que el sistema mendocino, pese a la falta de integración nacional, se consolida como referente regional por su eficacia, volumen de datos y procedimientos de control, basados en la comparación sistemática y ciega de perfiles codificados hasta que una coincidencia revela la identidad vinculada a una evidencia.
Fuente:https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/01/31/la-base-de-datos-para-detectar-criminales-de-mendoza-ya-hace-mas-de-un-hallazgo-por-dia-que-delito-es-el-que-mas-resolvio/


El laboratorio de Huellas Genéticas de Mendoza