San Rafael, Mendoza miércoles 21 de enero de 2026

Guardiana de arte -Por:. Beatriz Genchi

El 16 de noviembre de 1936 España estaba inmersa en plena Guerra Civil (1936-1939) nueve bombas caían sobre el Museo del Prado. Poco antes, se había creado la Junta de Defensa y Protección del Tesoro Artístico Nacional.

Una de sus principales coordinadoras fue la escritora española María Teresa León quien tenía ya una trayectoria y no solo de escritora. Integrada en la generación del 27 y considerada una de las Sin sombrero, un grupo de mujeres intelectuales invisibilizadas durante la época de guerra. Además, se incluye en el grupo de mujeres españolas que abandonaron España para retirarse al exilio.

En 1929 se había separado de su primer marido y conoció a Rafael Alberti escritor reconocido como poeta.  Ambos se establecieron en Mallorca. En 1932, tras la sentencia de divorcio, se casaron por civil. Una de las primeras colaboraciones de Alberti para María Teresa León son las ilustraciones para su tercer libro, una colección de cuentos llamada «Rosa-fría, patinadora de la luna» (1934), , parte de su obra juvenil que, aunque no se sabe si fue escrita para niños, se ha incluido en colecciones infantiles por su belleza y estilo vanguardista que rompía con las moralejas tradicionales, explorando lo folclórico y la denuncia social de forma deslumbrante.

Como coordinadora o rescatista del arte en grande, ella decía: “Jamás soñé entrar en el Museo del Prado bajando una escalerilla insospechada y mucho menos llevando en la mano un documento oficial autorizándome para empresa tan grande: trasladar a Valencia los cuadros del Museo del Prado”.

María Teresa participó en la evacuación de las obras de arte de El Museo del Prado, El Escorial y los cuadros de El Greco que se encontraban en Toledo. Ella tuvo la responsabilidad de elegir qué cuadros sacar del infierno en el que se había convertido Madrid.

A principios de noviembre de 1936, después de embalar las obras de arte con improvisadas protecciones de madera, las subieron a unos camiones del Quinto Regimiento mientras la Motorizada esperaba para escoltar a “Carlos V”, “Felipe II”, “Las Meninas”, y todos los ilustres personajes inmortalizados en las más de 300 obras de arte que fueron evacuadas de la capital.

No solo los cuadros fueron rescatados de una destrucción segura, María Brey, Matilde Serrano, Asunción Martínez-Bara o Consuelo Vaca, hicieron lo propio, pero con los libros, incunables y manuscritos en peligro en la Biblioteca Nacional.

Entre el 7 y el 11 de diciembre, María Teresa León sacó del museo y envió a Valencia 64 cuadros, entre ellos “Las meninas” que salieron de Madrid el día 9, y 181 dibujos, muchos de ellos sin el embalaje adecuado, lo que causó daños importantes en el retrato del conde-duque de Olivares a caballo, de Velázquez. ​Las condiciones en las que “Las meninas” y el “Carlos V” en la batalla de Mühlberg de Tiziano cruzaron el puente de Arganda, suspendidos a los costados del camión y por fuera de las ruedas, al no haberse previsto la dificultad que planteaba la baja altura del puente, determinaron la destitución de León, pasando la responsabilidad a la Junta Delegada de Madrid, cuyos integrantes se comprometieron por unanimidad a no permitir nuevos traslados en las condiciones que se habían hecho los anteriores. ¡Me quedo con su buena intención! ¡No debe haber sido fácil!

 Por otro lado, ella también se vinculó con la compañía itinerante conocida como las “Guerrillas del Teatro del Ejército del Centro”, que perseguía la idea de un “teatro de urgencia” que sirviera para educar tanto a los soldados como al proletariado, convirtiéndose en un instrumento propagandístico que sumara fuerzas al frente. El testimonio de Edmundo Barbero (actor de la compañía), recoge de forma fidedigna en qué consistía este teatro:

“Desde allí salimos para los frentes que se nos mandaba o que nos solicitaban […] Llevábamos un escenario desmontable que armábamos los mismos actores: unos biombos de colores que se cambiaban nos servían para los distintos decorados. No sólo trabajábamos en nuestro escenario desmontable que nos había construido el cuerpo de ingenieros, sino en pequeños teatros y cines de los pueblecitos cercanos, así como en locales improvisados”. ​

Al final de la guerra tuvo que exiliarse, primero a Orán y luego a Francia. Vivió en París hasta finales de 1940, donde tradujo textos para la radio francesa Paris-Mondial y trabajó como locutora para las emisiones de América Latina.

León y Alberti se trasladaron a Argentina. Llegaron a Buenos Aires el 2 de marzo de 1940, a bordo del buque Mendoza, que había zarpado de Marsella. Residieron en Argentina veintitrés años, y aquí nació su hija Aitana. Es en América, según algunos autores (como Juan Carlos Estébanez), donde adquiere la madurez de su prosa, como culmen de una evolución que se inicia con los primeros cuentos de corte tradicional en los años veinte, pasando por una etapa vanguardista, y sigue con un realismo socialista a partir de la República. No obstante, es durante su exilio en Argentina donde la autora experimenta su mayor actividad cinematográfica.

En 1963 regresaron a Europa. El 28 de mayo de ese año se establecieron en Roma (es aquí donde se perfila su obra “Memoria de la melancolía”). La familia viajó por Europa y fueron también a China (en 1958 la pareja escribió el libro “Sonríe China”).

Con la llegada de la democracia, María Teresa León y Rafael Alberti volvieron a España el 27 de abril de 1977, ​ pero ella ya sufría del mal de Alzheimer, por lo que fue ingresada en un sanatorio de Majadahonda, en las cercanías de Madrid, donde permaneció sus últimos años de vida y donde murió. Alberti no aceptó la enfermedad de su mujer y la abandonó para irse a Roma. Ella murió sola y olvidada, sin saber realmente dónde se encontraba, el 13 de diciembre de 1988.

Está enterrada en el cementerio de Majadahonda, en una tumba en la que “nunca faltan flores” y donde hay como epitafio un verso de Alberti: “Esta mañana, amor, tenemos veinte años”.

Gentileza;

Beatriz Genchi

Museóloga – Gestora cultural.

bgenchi50@gmail.com

Puerto Madryn – Chubut.

 

 

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