San Rafael, Mendoza 22 de junio de 2024

La importancia de la “inmunonutrición” para el desarrollo y cuidado de la salud

Esta práctica aumenta la respuesta inmune ofreciendo una buena función de defensa del organismo y la posibilidad de mantenerse saludable.

Desde el Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes se generan alternativas para brindar mejor calidad de la salud de la población. En este sentido, actualmente se trabaja en la práctica de la inmunonutrición como una vía para lograr este fin.

La inmunonutrición es un área dentro de la nutrición que se encarga de estudiar la relación entre los nutrientes y la inmunidad de nuestro cuerpo con el objetivo de prevenir el desarrollo de ciertas enfermedades y/o disminuir las complicaciones de algunas de ellas.

Es el estudio de los marcadores inmunológicos asociados al estado nutricional, para entender como distintos compuestos (nutrientes) presentes en los alimentos influyen en la respuesta inmune que desarrolla el cuerpo frente a virus, bacterias, alérgenos, toxinas, células malignas, etc.

El sistema inmunológico es un conjunto de células, tejidos y sustancias dentro de nuestro cuerpo cuya función es detectar organismos extraños (bacterias, virus, etc.) que nos puedan enfermar.

En la actualidad, el ritmo de vida y la situación económica influyen negativamente en la calidad de los alimentos que consumimos, los cuales ingerimos para disminuir nuestro apetito olvidando que una selección adecuada nos aporta nutrientes que brindan energía para las actividades diarias, reparan y renuevan el organismo -por ejemplo: una cicatrización más rápida- y regulan las reacciones químicas que se producen en las células.

Además, promoviendo un estado nutricional adecuado, también se aumenta la respuesta inmune ofreciendo una buena función de defensa del organismo y la posibilidad de mantenernos saludables.

Dentro de los nutrientes hay algunos que se destacan por sus efectos importantes en el sistema inmune:

  • Glutamina: si bien el organismo produce ese aminoácido, con los años los niveles disminuyen, por lo cual la podemos incorporar a través de carnes magras, frutos secos (nueces, almendras), legumbres (garbanzos, arvejas), productos lácteos y algunos vegetales como coles, zanahoria, perejil.
  • Arginina: estimula la secreción de hormonas como la insulina, la prolactina y el glucagón y mejora la función inmunológica celular y la cicatrización de heridas. Se encuentra en alimentos carnes rojas magras, aves y lácteos.
  • Probióticos: microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias “buenas” (microbiota normal) del cuerpo. Los encontramos en alimentos como yogures y quesos.
  • Ácidos grasos omega 3: presenta múltiples beneficios, como acciones antiinflamatorias y anticoagulantes, disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos y reducción de la presión sanguínea. Los encontramos en pescados, aceites vegetales, palta, frutos secos, semillas de chía y lino, cereales integrales (copos de maíz, avena, arroz integral).
  • Vitamina A, C y E: cuidan las barreras de defensa primaria, consolidan la integridad de los vasos sanguíneos y ayudan a mejorar las funciones de los glóbulos blancos, mientras que minerales como el hierro y el zinc colaboran a través del transporte de oxígeno en la formación de proteínas que formarán anticuerpos. La vitamina A la encontramos en leche, yogur, carnes magras; la vitamina C, en las frutas cítricas (naranja, mandarina), y la vitamina E, en aceite de maíz, nueces, espinacas y brócoli. Minerales como hierro y zinc se encuentran en carnes rojas magras, huevos y legumbres (porotos, lentejas).

La inmunonutrición comenzó como una práctica médica basada en la administración de ciertas sustancias nutritivas -arginina, ácido glutámico, zinc, magnesio, ácidos grasos poliinsaturados- en pacientes durante los días anteriores y posteriores a una cirugía, con el fin de mejorar su respuesta inmunológica, la cicatrización y el proceso de recuperación en general.

Desde hace ya un tiempo, ha trascendido para ser incorporada a la vida diaria, donde la vorágine cotidiana nos produce estrés y con ello la consecuente disminución de nuestras defensas. En este sentido, es importante fortalecer el sistema inmune consumiendo de forma moderada los nutrientes mencionados anteriormente, siempre priorizando que sea a través de alimentos naturales.

 

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