San Rafael, Mendoza lunes 20 de mayo de 2024

Del estrés térmico extremo en España al deshielo récord de los Alpes: 2022 fue un año de «calor sin precedentes» en Europa

Un muelle sin agua fotografiado en la represa Sau, unos 100 kilómetros al norte de Barcelona, España, martes 18 de abril de 2023. Las autoridades del noreste de España advirtieron el martes que Barcelona y una amplia zona aledaña donde viven 6 millones de personas podría enfrentar mayores restricciones de agua en los próximos meses. (AP Foto/Emilio Morenatti)
Un muelle sin agua fotografiado en la represa Sau, unos 100 kilómetros al norte de Barcelona.

Un muelle sin agua fotografiado en la represa Sau, unos 100 kilómetros al norte de Barcelona.AP

España fue uno de los países más castigados por el clima extremo, con una grave sequía, olas de calor en el Mediterráneo y las emisiones por incendios forestales más altas en 20 años, según el informe anual de Copernicus

Mucho calor y muy poca agua. El verano de 2022 pasó a la historia climática como el más caluroso de Europa desde que hay registros (1,4 °C por encima de la media reciente), mientras que globalmente fue el segundo más cálido en el continente (0,9 ºC por encima de la media), sólo superado por 2020.

Son datos que ya conocíamos pero este jueves, el informe en el que los científicos del programa europeo Copernicus analizan en detalle cómo fue el clima añade otras conclusiones que confirman la tendencia de calentamiento que sufre Europa en general, superior a otras regiones del mundo, y las previsiones para 2023 en un momento en el que arrastramos una grave sequía debida a las escasas lluvias y altas temperaturas de los últimos meses.

Así, los datos muestran que el sur de Europa experimentó el mayor número de días de estrés térmico por calor muy fuerte registrado hasta ahora debido al calor extremo que sufrimos al final de la primavera y durante el verano, y que como señalan los autores del informe Copernicus: Estado del clima en Europa 2022, creó condiciones peligrosas para la salud humana.

El estrés térmico es el malestar o alteración que se produce por desajustes en la temperatura, ya sea por la acumulación o por la pérdida excesiva de calor, y según el informe, en toda Europa se observa una tendencia al alza en el número de días de verano con «estrés térmico fuerte» o «muy fuerte», mientras que para el sur de Europa ocurre lo mismo con el «estrés térmico extremo». También se observa una tendencia a la baja en el número de días «sin estrés térmico».

«Podemos decir con seguridad que en 2022 los ciudadanos europeos estuvieron expuestos a más días de estrés térmico que nunca», señaló Samantha Burgess, directora adjunta del Servicio de Cambio climático de Copernicus (C3S), durante la rueda de prensa para presentar los resultados.

El calor tuvo consecuencias para la salud, para los ecosistemas y para el sector agrícola, pues uno de los acontecimientos más significativos que afectaron a Europa en 2022 fue la sequía generalizada que en el caso de España se ha agudizado desde principios de 2023.

Por eso, el informe subraya los efectos del estrés hídrico. Durante el invierno de 2021-2022, gran parte del continente experimentó menos días de nieve que la media y muchas zonas registraron hasta 30 días menos. En primavera, las precipitaciones fueron inferiores a la media en gran parte del continente, y en mayo se registraron las precipitaciones más bajas desde que hay registros para ese mes.

«Lo que hemos visto en los últimos meses del invierno y en la primavera es que han sido más calurosos que la media en muchos lugares, lo que obviamente tiene implicaciones en la disponibilidad del agua. Hemos visto estrés hidríco en países mediterráneos, en España en particular», señala Burgess, que considera que «la situación de falta de agua probablemente continuará en el sur de Europa a no ser que tengamos precipitaciones significativas en primavera».

Otro dato interesante es la anomalía anual de la humedad del suelo, que según este informe, fue la segunda más baja en medio siglo. Sólo en algunas áreas aisladas, la humedad del suelo fue más alta de lo habitual.

Las dramáticas imágenes del río Po, el más largo de Italia, en las peores condiciones en 70 años, fueron impresionantes pero no un caso aislado pues el caudal de los ríos europeos fue el segundo más bajo registrado, lo que supone el sexto año consecutivo con caudales inferiores a la media. Un 63% de los ríos europeos experimentaron esta situación.

Los incendios forestales, muy graves y en periodos del año en los que hasta ahora no eran habituales, fue uno de los grandes problemas de 2022. Según los datos recogidos por este informe, las emisiones totales de carbono procedentes de incendios en todos los países fueron las más altas de los últimos 15 años, pero en España, Francia, Alemania y Eslovenia fueron las mayores emisiones estivales en 20 años.

Resultados que Carlo Buontempo, director del C3S, define como «alarmantes cambios de nuestro clima». «Algunos años serán más fríos y otros más cálidos pero la probabilidad de que haya años cálidos se incrementa», señala Samantha Burgess.

Los datos muestran que España ha sido uno de los países más perjudicados por el clima extremo en 2022, con altas temperaturas, olas de calor marinas sin precedentes en el Mar Mediterráneo y graves incendios, pero el impacto ha sido generalizado en el continente. Por ejemplo, el deshielo en los glaciares fue mayor que ningún otro año, al perder el equivalente a 5 kilómetros cúbicos de hielo, mientras que Groenlandia sufrió tres olas de calor y registró temperaturas récord, ocho grados por encima de la media y y lluvias en septiembre, un mes en el que la nieve es más habitual.

A nivel global, las temperaturas del Ártico están subiendo mucho más rápidamente que en la mayoría de la Tierra mayor parte del resto del planeta, como muestran los registros de los últimos años, no sólo 2022 (que fue el sexto año más cálido registrado en el Ártico en su conjunto, y el cuarto año más cálido en las zonas terrestres). Svalbard, sin embargo, sí experimento el verano más caluroso, con temperaturas en algunas zonas que superaron en 2,5 °C la media.

GENERACIÓN DE ENERGÍAS RENOVABLES

Esa meteorología propició que Europa recibiera la mayor cantidad de radiación solar en superficie de los últimos 40 años, lo que permitió que el potencial de generación de energía solar fotovoltaica fuera superior a la media en la mayor parte del continente. La velocidad media anual del viento fue prácticamente igual a su media de 30 años -inferior en la mayor parte de Europa occidental, central y nororiental, pero superior a la media en el este y el sureste del continente, por lo que la generación potencial de electricidad a partir de la energía eólica terrestre fuese inferior a la media en la mayor parte de Europa, especialmente en las regiones centrales del sur.

Para Carlo Buontempo, «comprender la dinámica del clima es crucial para nuestros esfuerzos de adaptación y mitigación de los efectos negativos del cambio climático».

En ese sentido, Mauro Facchini, responsable de Observación de la Tierra en la Dirección de Industria de Defensa y Espacio de la Comisión Europea, recordó que «el último informe de síntesis del IPCC [el grupo de expertos en cambio climático vinculados a la ONU advierte de que se nos está acabando el tiempo y que el calentamiento global está provocando fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos, como es el caso de Europa».

Fuente:https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/medio-ambiente/2023/04/20/643fd54b21efa04e348b456e.html

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