San Rafael, Mendoza miércoles 24 de abril de 2024

Dos hermanas cabañeras impulsan una nueva raza para que la ganadería se adapte a un clima cada vez más desafiante

Las hermanas Virginia y María Eugenia Aiassa, y Sara, hija de María Eugenia, en Expoagro junto a uno de sus reproductores Hereford.
Gentileza campoindustria.comLas hermanas Virginia y María Eugenia Aiassa, y Sara, hija de María Eugenia, en Expoagro junto a uno de sus reproductores Hereford. Gentileza campoindustria.com

Desde el corazón de Santa Fe, las Aiassa le ponen fichas a la raza Seneford, que combina rusticidad con calidad carnicera.

Una de las formas que tiene la ganadería de adaptarse al cambio climático es la selección genética. La búsqueda de animales que soporten mejor las condiciones que impone el ambiente y que hagan un uso más eficiente de los recursos permite imaginar un futuro promisorio para la actividad a pesar de los desafíos que enfrenta. A esa demanda responde la inserción en la Argentina de la raza sintética Seneford, creada a partir de la cruza entre la británica Hereford y la caribeña Senepol.

“Este año nos demostró que el cambio climático vino para quedarse y que no afecta solo a las zonas marginales, y las características de este cruzamiento se revalorizan en este contexto”, asegura de entrada Virginia Aiassa, propietaria de la cabaña La Yunta, de la localidad santafesina de San Eugenio, quien junto con su hermana María Julia es una abanderada local de los Seneford.

Virginia y María Julia son tercera generación de cabañeros. El abuelo era tambero y junto al padre de ellas fundó una cabaña de la raza lechera Holando Argentino a comienzos de los 70. Esa experiencia duró más de dos décadas, las hermanas Aiassa se criaron en ese mundo de la selección genética y en cuanto pudieron decidieron emprender su propia aventura.

A pesar de que en los 90 se había cerrado la cabaña Holando, la familia siempre se mantuvo ligada a la cría bovina y a la ganadería. En 2004, con el deseo de darle valor agregado a la actividad y volcar toda la experiencia que les habían transmitido, las hermanas iniciaron una nueva cabaña. “Era el momento de las razas de carne y nos volcamos a la Hereford, una raza que consideramos noble y fundadora de la ganadería argentina”, recuerda Virginia.

En el camino de aprendizaje, una virtud que fueron desarrollando es el vínculo fluido con sus clientes. Escuchar sus experiencias e inquietudes las llevó a entender que en la ganadería argentina había una necesidad de nuevas herramientas de adaptación para muchas zonas en las que la actividad crecía. Entonces se pusieron a investigar, conocieron experiencias de Brasil, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay, y hace ya cinco años realizaron una nueva apuesta con la incorporación de genética Senepol para empezar a cruzar con sus Hereford.

“La ganadería se va cada vez más a zonas marginales, pero el productor no debería bajar su calidad de carne. Buscamos contar con un animal muy rústico sin renunciar a la calidad de carne británica en zonas donde la oferta forrajera no es la misma, en ambientes de muy altas temperaturas”, explica.

En Argentina hace varias décadas que para este fin se empezaron a hacer cruzamientos con razas índicas, de los que surgieron las razas Brangus y Braford, que ya están muy consolidadas. A diferencia de ellas, el Seneford es un producto cien por ciento bos taurus.

“La carne tiene índices de terneza muy similares a las carnes británicas. Morfológicamente no tiene jiva, es mocho natural, tiene un prepucio más alto. La mansedumbre también es determinante, los Senepol son animales muy mansos y eso se suma a la mansedumbre característica de los Hereford. No solo hay menos incidentes en el trabajo sino que además son animales menos estresados, lo cual ayuda a continuar el pastoreo y tener un mejor proceso de conversión de pasto en carne. Mantienen un estado corporal parejo a lo largo del año, lo cual redunda en mejores tasas de procreo”, destaca la criadora.

La raza Senepol fue desarrollada en las Islas Vírgenes del Caribe a partir de otras dos razas Bos Taurus: la Red Poll británica y la N’Dama, originaria de Senegal. En Argentina, la incorporación de los primeros reproductores Senepol tuvo lugar a fines de 2001 en Formosa, y tres años más tarde se importaron los primeros embriones desde Estados Unidos que dieron inicio a la cría del Senepol en el país. A partir de entonces, también comenzaron a desarrollarse diversas experiencias en cruzamientos con razas británicas y continentales.

Las hermanas Aiassa decidieron trabajar desde el inicio con animales de pedigree para tener un mayor control de la información. Importaron semen Senepol de Brasil y Estados Unidos, pusieron su plantel de hembras puras de pedigree Hereford a disposición del proyecto y en enero de 2021 se transformaron oficialmente en las primeras criadoras argentinas de Seneford puros de pedigree al abrir los registros de la raza en la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Un presente de expansión

Actualmente La Yunta cuenta con un rodeo de unos 140 vientres puros de pedigree de los cuales la mayoría sigue siendo Hereford, pero las Seneford están en plena expansión. Producen alrededor de cien reproductores por año de los cuales venden la mitad, y además hay una parte de ese plantel de vientres que son donantes para la producción de embriones.

Este año, por segunda vez consecutiva, las Aiassa estuvieron presentes en Expoagro contando su experiencia y difundiendo las bondades de la raza. Están en un momento clave en el que la información a campo empieza a multiplicarse. La Yunta cuenta con un rodeo general productivo de unos 300 vientres en el que ya pueden observar algunos resultados de su genética. Por ejemplo, confirmaron que los Seneford hacen un uso más eficiente del recurso forrajero, algo que en un año de sequía extrema como este toma enorme relevancia. También pudieron observar la precocidad y fertilidad.

“Las vaquillonas se pueden entorar muy precozmente, a los 14 meses están aptas, aunque en la cabaña decidimos esperar un poco más y en el primer servicio, a los 16-17 meses, se confirmaron casi todas las preñeces, hubo muy poco repaso. Y a los 60 días del parto ya están quedando preñadas de nuevo porque se reponen muy bien, incluso con el ternero al pie, alimentándose a campo”, describe Aiassa.

Luego agrega que la tasa de supervivencia de los terneros también es alta porque el ternero Seneford es muy vivaz y las madres producen muy buena leche. El índice de preñez logrado estuvo arriba del 96 por ciento, y el de destete rondó el 92 por ciento. “Obtener mayores tasas de preñez es vital para todos. Estas vacas son como un relojito, paren un ternero por año”, afirmó la cabañera.

Pero además de la experiencia propia las hermanas saben que es vital conocer el comportamiento de su genética en otros ambientes más desafiantes. “Algo característico de la cabaña es el trabajo en red con otros criadores. Estamos abocadas a generar volumen para obtener datos locales. Queremos que el usuario de nuestra genética continúe en un vínculo fluido y nos pueda reportar datos de producción”, dice Virginia, y explica que para este año ya esperan una primera camada de nacimientos de mayor volumen sobre rodeos generales en San Luis, La Pampa, Corrientes y norte de Santa Fe.

“Sabemos que la raza responde, en otros países anda muy bien pero estamos ansiosos por recibir todos esos datos. Es fundamental la retroalimentación, el ida y vuelta, trabajar en conjunto nos ayuda a ratificar o rectificar nuestro rumbo”, remarca.

En Expoagro, las Aiassa aprovecharon para mostrar también sus toros Hereford, que es la base de sustentación del Seneford. Y además trabajan en la selección de sus propios Senepol de pedigree con la idea de tener las dos razas madres.

“Este proyecto responde a un espíritu inquieto que es una constante en la familia desde mi abuelo”, dice Virginia, y cierra con un dato interesante que refuerza esa idea. Con solo diez años, Sara, hija de María Julia, ya muestra un enorme interés por la actividad y atiende personalmente su propio plantel de animales puros de pedigree. “Los sigue muy de cerca, con mucho entusiasmo y pasión, y esa es una muy linda proyección para nuestra cabaña”, concluye.

Fuente;https://www.clarin.com/rural/hermanas-cabaneras-impulsan-nueva-raza-ganaderia-adapte-cambio-climatico_0_kmd2FFBeaw.html

 

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