San Rafael, Mendoza sábado 04 de febrero de 2023

Los alimentos dieron una tregua, pero siguen siendo el principal obstáculo para bajar la inflación como quiere Economía

Frutas y verduras en la verdulería de un mercado porteño (REUTERS/Agustin Marcarian)Frutas y verduras en la verdulería de un mercado porteño (REUTERS/Agustin Marcarian)

En el relevamiento de la ciudad de Buenos Aires el rubro subió 4,7%, por encima de la pauta de Precios Justos, un programa que ahora buscan extender hasta julio. Fuertes diferencias entre los precios de supermercados y el resto de los locales

En la medición del Indec la suba de los alimentos se morigeró a 3,5% en noviembre y algo parecido sucedería en diciembre. Pero no será fácil mantener el índice por debajo de la inflación promedio, teniendo en cuenta los problemas de acceso a los insumos importados y los aumentos salariales ya negociados por las empresas, entre otras cuestiones. Incluso es posible que a partir de marzo la intención de Massa sea que las futuras listas de incrementos que llegan a los supermercados incluyan aumentos solo de 3% y no del 4% como se negoció para estos 120 días.

El índice de inflación porteño marcó un repunte en el rubro alimentos, que pasó de una suba de 4,2% en noviembre a 4,7% en diciembre

Mas allá de la evolución de los alimentos, la medición de la Ciudad también es un buen recordatorio de lo difícil que es bajar la inflación. Algunos rubros reflejan de hecho el componente “inercial” de los aumentos de precios. Un ejemplo es “hogar”, con subas del 6,7 por ciento. Aquí tiene impacto la suba mensual de los alquileres, que ajustan según la evolución de la inflación pasada y los salarios, junto al aumento de las expensas.

Otros sectores que están fuera del control oficial también presentan incrementos muy por encima del promedio. Es el caso de restaurantes y hoteles, con subas del 9% en diciembre, y la ropa, que aumentó otro 6,3% pese a que está vigente un supuesto congelamiento que no es tal en la mayoría de los puntos de venta.

Massa insiste en que es posible cumplir con el 60% establecido en el Presupuesto 2023, lo que implicaría una fuerte desinflación a lo largo del año. Algo que juega a favor es que no se esperan nuevos “shocks” internacionales como sucedió el año pasado, cuando voló el precio del petróleo y también de productos agropecuarios como el trigo, a raíz de invasión de Rusia a Ucrania. Sin este componente presente, explican en el entorno del ministro, sería más fácil conseguir los resultados esperados en materia inflacionaria.

 

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