San Rafael, Mendoza martes 06 de diciembre de 2022

Aguas de bajo contenido de sodio, ¿tienen beneficios para la salud?

El Departamento de Nutrición y Alimentación de Mendoza nos brinda información útil sobre el papel del sodio en nuestras vidas, que se encuentra en casi todos los alimentos y en el agua.

La ingesta de cloruro de sodio (sal de mesa) tiene un rol fundamental en  la elevación de la presión arterial y enfermedades cardiovasculares. Esta afirmación está evidenciada por diversas fuentes.

El sodio aportado por el agua se encuentra mayoritariamente formando sales con bicarbonato y no como cloruro. Según diferentes estudios, el efecto sobre la presión arterial por cantidades comparables de sodio ingerido resultó diferente dependiendo de que los aniones acompañantes fuesen cloruros o bicarbonato. Es así que el aporte de bicarbonato de sodio, en comparación con cantidades iguales de sodio aportadas como cloruro, produce descenso de la presión arterial y disminución del riesgo cardiovascular.

Se considera que un agua con bajo contenido de sodio es aquella que tiene una concentración de hasta 20 mg/l, y el agua de red tiene en promedio 55 mg/l de sodio. Por lo tanto, podemos hacer el siguiente ejercicio:

Si una persona consume 2 litros de agua de red por día, le aporta 4,4% de sodio de la ingesta recomendada en la Argentina, y 5,3% de la ingesta recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es decir, el porcentaje de sodio aportado por el agua es poco significativo respecto del que aportan los alimentos, sobre todos los procesados.

La Organización Mundial de la Salud, en su reciente guía sobre calidad de agua, afirma que no está demostrada una asociación entre el contenido de sodio de las aguas y la ocurrencia de hipertensión. En tal sentido, no da ningún valor de referencia de la cantidad de sodio relacionado con la salud. Ssolo menciona que puede afectar el sabor del agua potable en niveles superiores a 200 mg/l (agua sódica). También afirma que no se pueden extraer conclusiones definitivas con respecto a la posible asociación entre la presencia de sodio en el agua y la hipertensión arterial.

Es importante tener en cuenta que el agua nos aporta muy poca cantidad de cloruro de sodio y que sí aporta otros minerales, como el calcio, magnesio y potasio, que son necesarios para nuestro cuerpo.

En conclusión, el agua potable no es considerada una fuente de sodio. Aunque es común que algunas personas y profesionales de la salud elijan y recomienden el consumo de agua baja en sodio (envasada), no hay evidencia científica que afirme que la presencia de sodio en el agua se asocia con el aumento de la tensión arterial. Por lo tanto, frente a la pregunta de si el consumo de aguas bajas en sodio tiene beneficios para la salud respecto aquellas que no lo son, la respuesta es no.

 

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