San Rafael, Mendoza jueves 29 de septiembre de 2022

Un nuevo fracaso complica la misión a la Luna y la NASA no tiene ahora fecha para lanzar Artemis 1

El cohete SLS de la misión Artemisa, en su rampa de lanzamiento.

El cohete SLS de la misión Artemisa, en su rampa de lanzamiento.AFP

Tras dos despegues fallidos en una semana, la agencia espacial de EEUU no volverá a intentarlo en la actual ventana, que concluía el próximo martes. Un vuelo orbital comercial y la estación de huracanes complicarán aún más la situación
La misión Artemisa 1, la primera de un programa que intentará llevar astronautas a la superficie lunar, volvió ayer a suspenderse a causa de un nuevo error en el cohete SLS, detectado tres horas antes del momento previsto para el lanzamiento. Cinco días después del primer intento fallido, la NASA tuvo que aplazar por segunda vez el arranque de su proyecto estrella.

Los responsables de la misión anunciaron ayer que no volverán a intentar un lanzamiento en la actual ventana, que concluiría el próximo martes. Por tanto, habrá que esperar, probablemente, a la segunda mitad de octubre, aunque la NASA dará más detalles a principios de la próxima semana, tras revisar la situación.

A los problemas técnicos, que no han parado de aflorar durante los dos intentos de lanzamiento, se unía la preocupación por la meteorología en Florida, que se acerca a la época del año en que más frecuentes son las tormentas y los huracanes. Se da la circunstancia, de hecho, de que el huracán Danielle -el primero de la actual estación- se ha formado estos días sobre el Atlántico, cerca de las Azores, pero se mueve en la dirección contraria (es decir, viene hacia Europa).

El fallo de ayer se debió a una fuga de hidrógeno líquido, uno de los combustibles que emplea el cohete. Tras intentar arreglar sin éxito el problema, la agencia espacial estadounidense anunció que el lanzamiento volvía a suspenderse a las 17.17, tres horas antes de que comenzara la ventana de lanzamiento. Ya se habían detectado fugas de hidrógeno líquido en un ensayo general que se llevó a cabo en abril, así como en el primer intento del lunes pasado, aunque en esa ocasión pudo solucionarse.

El fallo que provocó la suspensión el lunes se debió a un sensor de temperatura, según descubrió la NASA tras estudiar lo ocurrido. Los motores deben enfriarse hasta 250 grados bajo cero para evitar un cambio de temperatura extremo cuando reciban una inyección repentina de combustible, en el momento del lanzamiento. El lunes, un sensor indicaba que el motor número 3 seguía entre 15 y 20 grados por encima de la temperatura deseada. Tras revisar los datos, los ingenieros constataron que el problema era el sensor, que no leía correctamente.

Los responsables de la misión Artemisa 1 deberán analizar ahora todos los datos disponibles y ofrecer un diagnóstico de la situación durante los próximos días. Una vez perdida la actual ventana de lanzamiento, la misión podría retrasarse hasta finales de septiembre, la segunda mitad de octubre o, incluso, más allá.

Tal y como advierte la NASA, los periodos de lanzamiento «deben tener en cuenta complejas mecánicas orbitales» para definir una trayectoria precisa desde la Tierra -que gira sobre su propio eje- hasta la Luna -que gira alrededor de la Tierra-. El resultado es un patrón en el que, aproximadamente, hay dos semanas en que se puede realizar el lanzamiento y otras dos semanas en las que ya no es posible.

VUELOS COMERCIALES… Y HURACANES

En esta ocasión, además, hay otro problema, ya que la NASA tiene otros compromisos y el Centro Espacial Kennedy deberá prepararse para el lanzamiento del vuelo orbital comercial SpaceX Crew-5 para inicios de octubre, de manera que el programa para volver a conquistar la Luna podría quedar aplazado hasta la segunda mitad de octubre, a partir del día 17.

“Lo más probable es que sea después de la partida de la misión Crew-5, lo que significa en la segunda mitad de octubre”, señaló la agencia espacial estadounidense en un mensaje en Twitter.

Una preocupación añadida es que Florida se encuentra en el medio de su temporada de huracanes, cuyo pico histórico se sitúa en el día 10 de septiembre. De hecho, tanto el lunes como ayer hubo momentos en que se temió por la viabilidad del lanzamiento a causa de la meteorología. El cohete está rodeado por tres inmensas torres cuya función es actuar de pararrayos en caso de tormenta, y ayer mismo cayó un rayo sobre una de ellas, aunque el cielo ya había empezado a aclararse cuando un nuevo fallo técnico obligó a suspender la misión.

La temporada de huracanes se prolonga hasta el 10 de noviembre, por lo que el tiempo volvería a ser un problema en las ventanas de lanzamiento que restan hasta el invierno, aunque lo esperable sería que diera una tregua en alguna de ellas. Aún no se sabe cuándo será el próximo intento. «No lanzaremos hasta que estemos seguros de que está bien», insistió ayer el administrador de la NASA, Bill Nelson.

Los directivos de la NASA que acompañaron a Nelson en la rueda de prensa, Jim Free y Mike Sarafin, dijeron que todavía no está decidido si el enorme cohete SLS será revisado en la plataforma de lanzamiento o si será llevado hasta el edificio de ensamblaje de vehículos. La tarea que viene ahora es entender el problema que se presentó este sábado y buscar soluciones, dijo Mike Sarafin.

Motores reciclados que ya volaron con el Shuttle

Dos cuentas atrás… y demasiados problemas

Es habitual que Florida sufra tormentas o huracanes en esta temporada, por lo que no es la mejor época del año para intentar lanzar una misión. Tanto en lunes como ayer, hubo momentos en que las previsiones meteorológicas no eran del todo favorables. Aunque, finalmente, el mal tiempo no fue el problema ninguna de las dos veces.

Una dificultad tras otra

En la cuenta atrás del lunes se detectaron varios problemas. Primero apareció una supuesta grieta, que resultó no ser tal; poco después, se observó una fuga de hidrógeno, que pudo solventarse. Por último, apareció un fallo en el motor número 3, pero ya no hubo tiempo de solucionarlo.

El sensor que no funcionó

La NASA suspendió el lanzamiento del lunes porque un motor no lograba enfriarse lo suficiente. Tras revisar el problema los días siguientes, la NASA determinó que el problema estaba en un sensor que leía mal las temperaturas. Todo listo, en teoría, para el segundo intento…

Nueva fuga de higrógeno

Los técnicos detectaron ayer una nueva fuga de hidrógeno líquido nada más comenzar la nueva cuenta atrás. Pasaron varias horas intentando arreglarla, esta vez sin éxito. La misión se tuvo que aplazar una vez más.

Fuente:https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2022/09/04/63139167fc6c8334088b4578.html

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