San Rafael, Mendoza jueves 29 de septiembre de 2022

Lluvia de estrellas: la superluna deslucirá este año las Perseidas

Perseidas sobre el castillo de Atienza, agosto 2021.
Perseidas sobre el castillo de Atienza, agosto 2021.ALFONSO ESPINOSA Y JULÍAN GARCÍA

Las Perseidas, uno de los espectáculos celestes más populares del año, se verán deslucidas este año por el plenilunio.

PLENILUNIO EN EL PERIGEO

La luna llena de agosto tendrá su máximo brillo el día 11 a las 3h de la madrugada. Además, en ese momento, nuestro satélite se encontrará en un punto muy próximo a su mayor acercamiento a la Tierra (el perigeo), es lo que algunos denominan “superluna“. En esta posición, la Luna aparece hasta un 14 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante que cuando está en el punto más lejano (apogeo). Es algo difícil de percibir a simple vista, pero no cabe duda que el 11 de agosto la Luna se verá esplendorosa.

Este magnífico plenilunio resultará, sin embargo, nefasto para la observación de las Perseidas que presentan su máximo en la noche siguiente, la del día 12, cuando la Luna aún estará prácticamente llena y, debido a su intenso brillo, blanqueará el fondo de cielo. La mayor parte de los meteoros quedará camuflada tras esta cortina de luz. Tan solo las Perseidas más brillantes, según se calcinan en nuestra atmósfera, resultarán visibles.

El número de Perseidas observables por hora es muy variable. Los años en los que la Luna no estorba, en el momento de máxima actividad (madrugadas de los días 12 y 13 de agosto), en un sitio bien oscuro, y con el radiante alto sobre el horizonte el número de Perseidas por hora puede superar el centenar. Es en estas condiciones cuando los astrofotógrafos Julián García y Alfonso Espinosa, de la asociación Astroguada, tomaron la espectacular imagen que encabeza este artículo, en agosto de 2021, con los meteoros ante la Vía Láctea y sobre la evocadora silueta del castillo de Atienza.

Sin embargo, debido a la luna llena, el número de meteoros visibles quedará muy disminuido este año y obtener imágenes de este calibre será aún más difícil que de costumbre.

PERSEIDAS HASTA FIN DE MES

Aunque su momento de máxima actividad tiene lugar en las noches del 11 al 13 de agosto, las Perseidas comienzan habitualmente a verse hacia el 23 de julio y terminan hacia el 22 de agosto. Debido al plenilunio, este año será más conveniente observar los meteoros fuera de su punto máximo. Es cierto que, según avancen los días, a partir del día 13 la actividad de las Perseidas irá decreciendo. Pero la Luna también irá perdiendo protagonismo, pues cada día se levantará más tarde y más menguada, hasta que se alcance el novilunio el día 27. Por eso, la observación de los meteoros puede dar muy buenos frutos también a partir del día 13, según las noches se hagan progresivamente más oscuras.

Por ejemplo, si nos asomamos al cielo el fin de semana del 19 al 20 de agosto, la Luna, en cuarto menguante, no se levantará hasta las 1h o las 2h de la madrugada (dependiendo del día) y, al principio de la noche, no será un impedimento para ver las estrellas fugaces. Es decir, podremos disponer de dos o tres horas de cielo bien oscuro a partir del anochecer hasta que la Luna empiece a iluminar el horizonte por el este. Incluso más tarde podemos explorar la zona oeste, que todavía estará razonablemente oscura.

RADIANTE

Las lluvias de meteoros parecen tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces: el radiante. La localización de ese punto en una constelación se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Así pues, las Perseidas tienen su radiante en la constelación dePerseo.

Pero, aunque su radiante se encuentre en la constelación de Perseo, no se necesita conocer las constelaciones, ni es imprescindible mirar hacia Perseo, para ver las Perseidas. Las estrellas fugaces pueden aparecen por cualquier lugar de la bóveda celeste. Sin embargo, las condiciones locales y la ubicación del observador son determinantes: siempre es preferible vigilar la zona más despejada de nubes y la más libre de polución lumínica.

El radiante de las Perseidas.
El radiante de las Perseidas.

¿QUÉ SON LAS PERSEIDAS?

Las estrellas fugaces no son estrellas, son partículas perdidas por los cometas. En efecto, según los cometas describen sus órbitas alrededor del Sol, van arrojando al espacio un reguero de gases, polvo y escombros (materiales rocosos) que permanece en una órbita muy similar a la del cometa progenitor.

Cada cometa periódico, a lo largo de sus repetidas vueltas en torno al Sol, va formando así un anillo en el que se encuentran innumerables fragmentos. Cuando la Tierra, en su movimiento orbital, encuentra uno de estos anillos, algunos de los fragmentos rocosos (meteoroides) son atrapados por su campo gravitatorio y caen a gran velocidad a través la atmósfera formando una lluvia de meteoros. La fricción con los gases atmosféricos calcinan y vaporizan los meteoros que aparecen brillantes durante una fracción de segundo formando lo que popularmente denominamos estrellas fugaces.

La altura a la que un meteoro se hace brillante depende de la velocidad de penetración en la atmósfera, pero suele estar en torno a los 100 kilómetros. Sin embargo, el alto brillo y la gran velocidad transversal de algunos meteoros ocasionan un efecto espectacular, creando la ilusión en el observador de que están muy próximos. Los meteoroides de masa menor al kilogramo se calcinan completamente en la atmósfera, pero los mayores y más densos (de consistencia rocosa o metálica), forman meteoritos: restos calcinados que caen sobre el suelo.

Las Perseidas se producen cuando la Tierra llega al reguero dejado por el Swift-Tuttle.
Las Perseidas se producen cuando la Tierra llega al reguero dejado por el Swift-Tuttle.

UN DESCOMUNAL COMETA

Como cada año por estas fechas, la Tierra, en su camino de traslación alrededor del Sol, atraviesa una zona poblada por los fragmentos rocosos que va arrojando el cometa periódico 109P/Swift-Tuttle cada vez que visita esta región cada 133 años.

El Swift-Tuttle es el objeto de mayor tamaño de los que nos visitan de forma periódica: su descomunal núcleo alcanza los 26 kilómetros de tamaño. Las Perseidas fueron particularmente activas en 1992, año en que este cometa pasó cerca del Sol. La próxima aproximación del cometa al Sol (su próximo perihelio) será en el año 2126.

Las Perseidas son visibles desde todo el hemisferio norte en pleno verano. Las velocidades de estos meteoros pueden superar los 50 kilómetros por segundo (180.000 kilómetros por hora). Su alta actividad, junto con las condiciones atmosféricas favorables para la observación durante el verano boreal, hace de las Perseidas la lluvia de meteoros más popular, y la más fácilmente observable, de las que tienen lugar a lo largo del año.

Por orden de importancia de su actividad, en término medio, las Perseidas constituyen la tercera lluvia de meteoros de las que suceden en el año. Tanto las Cuadrántidas (visibles en enero) como las Gemínidas (en diciembre) suelen generar más meteoros por hora. Finalmente, aunque muestran un comportamiento más irregular, las Leónidas (a mediados de noviembre) pueden llegar a resultar tan espectaculares como las Perseidas.

Debido a la proximidad del máximo de la lluvia de meteoros al 10 de agosto, día de la festividad del mártir español que fue quemado en una parrilla en Roma en el año 258, las Perseidas también reciben el nombre de Lágrimas de San Lorenzo.

¿Y SI NO VEMOS PERSEIDAS?

Si no tenemos mucha suerte con las Perseidas, siempre podemos aprovechar para ver Saturno y Júpiter que, en estos días, brillan espectacularmente durante toda la noche, pues ambos están cerca de su oposición (iluminados frontalmente por el Sol): la oposición de Saturno tendrá lugar el 14 de agosto y la de Júpiter el 26 de septiembre.

Los dos gigantes gaseosos son visibles por el sudeste en cuanto oscurece y van elevándose y desplazándose hacia el sur y el oeste según avanza la noche. A ellos les sigue Marte que se levanta hacia la 1h de la madrugada y, finalmente, Venus, que domina el alba por el este a partir de las 6h.

En todo caso, aproveche estas noches cálidas, quizás de vacaciones, para levantar la vista al cielo, evadirse de las miserias cotidianas y pensar en nuestro lugar en el cosmos. Para observar bien, tanto las Perseidas como los planetas, tan sólo necesitamos elegir el rato de cielo más oscuro (sin luna, al principio de la noche tras el día 12), un lugar protegido de luz artificial, despejado de nubes y una disposición de espíritu serena y contemplativa. Instálese confortablemente, sin prisas, mirando al cielo y déjese embriagar por el espectáculo.

Fuente:https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2022/08/11/62f37f86fdddffd94b8b45ed.html

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