San Rafael, Mendoza sábado 01 de octubre de 2022

La segunda etapa civilizatoria, según Facundo Manes

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1660905204904Facundo%20Manes%20(3).jpgEn una entrevista reciente, el ex líder montonero y guerrillero Facundo Vaca Narvaja, sorprendió con una definición tan inesperada como fuera de toda lógica: dijo que la denominada “contraofensiva” ordenada por los Montoneros entre 1979 y 1980, por la que la organización dispuso el envío de más de un centenar de guerrilleros desde el exterior hacia el país para atentar contra objetivos empresariales, fábricas y funcionarios del área económica de la dictadura, no solo fue un éxito, sino que se transformó en la causa fundamental que hirió de muerte al régimen militar y que lo condujo hacia la derrota definitiva con la recuperación de la democracia en 1983.

El  ex guerrillero, que junto con Mario Firmenich y Roberto Perdía entre otros compartía los puestos de conducción más importantes de aquel brazo armado de la izquierda peronista, no solo ignoró el proceso de degradación en el que se había sumido la dictadura con sus dislates, sino que también negó que haya sido la dolorosa aventura de Malvinas el principio del fin del séquito militar.

“La dictadura se cayó por un proceso de Resistencia por la que estuvimos peleando todos esos años”, aseguró Vaca Narvaja, que en enero de 1979 cumplía el rol de subcomandante de Montoneros y, desde el exilio, junto a Mario Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Horacio Mendizábal entre otros, ordenaría el despliegue de un centenar de elementos guerrilleros que se encontraban en Europa y otras partes de América latina para debilitar a la dictadura atentando contra objetivos considerados estratégicos. Más que un éxito, la contraofensiva fue un fracaso para Montoneros. En vez de golpear a la dictadura, para lamento de todos, la empoderó, y la Argentina fue sometida a un baño de sangre, de persecución y muerte que recién culminaría en 1983, con la vuelta a la democracia.

Para Facundo Manes, el neurocientífico radical que se ha propuesto poner todo lo que pueda –según afirma– y que tenga a mano para ganarse el apoyo de los argentinos y alcanzar, con eso, la Presidencia de país, visiones como las de Vaca Narvaja, alejadas de la coherencia y la racionalidad, a las que suma la del populismo por su particular concepción de país, basado en la distribución de recursos sin más, por demagogia y por el control absoluto o mayoritario de las masas, se transformaron en los sesgos que condujeron al país a camino de constante y continuo fracaso, aparentemente sin salida.

Para el neurólogo y diputado nacional de Juntos por el Cambio, de paso por Mendoza entre el miércoles y jueves, la salida hacia los caminos de búsqueda de soluciones para los problemas de larga data que padece el país, está en un severo y profundo cambio de mentalidad de los argentinos. A eso, Manes le llama un segundo cambio civilizatorio que nos coloque en la senda del crecimiento y del desarrollo, con formación de alto nivel y a la altura de lo que el mundo reclama, luego de una pandemia de coronavirus que hizo estragos a nivel mental, sicológico y desde, ya que económicos. El primer cambio civilizatorio, según el creador del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y ex rector de la Universidad Favaloro, fue la convicción de los argentinos de decidir vivir en democracia tras la derrota de Malvinas. Desde 1983 en adelante, dice Manes, los ciudadanos del país, radicales, kirchneristas, peronistas, de derecha o de izquierda, macristas, socialistas, liberales y un largo etcétera, en lo único que se pusieron de acuerdo y que nadie cuestiona es en la adopción de la democracia como organizadora de  nuestras vidas institucionalmente. Es en lo único, destaca Manes, poniendo el acento en lo único. Porque desde la época de Alfonsín a nuestros días, el país fracasó en sus políticas económicas que son las bases para el desarrollo y el crecimiento, junto con una educación y capacitación digna para los ciudadanos.

Con la mitad del país por debajo de la línea de la pobreza y con chicos, adolescentes y jóvenes que creen que la plata en la Argentina se hace –dice Manes– con el narcotráfico, con el fútbol y con la política, el cambio cultural es obligado, con lo que el diputado sostiene que no hay otra alternativa que la modernidad o la decadencia. “Tenemos una crisis moral y ética que impacta en las instituciones y que también impacta en la economía, con lo que se transforma en una crisis secuencial”, de ahí que propone, tal como están las cosas en el país, un salto cualitativo que rompa con el círculo vicioso en el que se está sumido y con una grieta, sostiene el neurólogo, que “no solo paraliza, sino que embrutece”.

Manes cree ser parte y estar dentro de una corriente de pensamiento en condiciones de romper con la quietud y la parálisis en la que está el país producto de un enfrentamiento ideológico que, a su entender, lideran Cristina Fernández de Kirchner, por un lado, y Mauricio Macri por el otro. Ellos son, para el neurólogo, los causantes de la profunda división de los argentinos. Si bien no habla de jubilarlos, sin lugar a dudas sostiene que no tienen que ocupar cargos relevantes para lo que viene, que no tienen que protagonizar el debate político y que, sin ellos, es posible encontrar una gran masa de argentinos en condiciones de pensar el país desde un lugar culturalmente distinto a lo conocido hasta ahora. La segunda etapa civilizatoria, según propone con entusiasmo.

Por:Marcelo Torrez@MarceloTorrez
Fuente:https://www.elsol.com.ar/opinion/la-segunda-etapa-civilizatoria-segun-facundo-manes
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